Axarquia n.15

Aprovecho para facilitar el índice del nº 15 de la Axarquía, así como un plano para poder llegar:

museo turre

EDITORIAL. FEDERICO MOLDENHAUER Y JUAN GRIMA

SECCIÓN HISTORIA DE LA NAVEGACIÓN

– La goleta «Bella María de la Cueva Santa»: construcción, rumbos y naufragio de un buque
cuevano a mediados del siglo XIX. ENRIQUE FERNÁNDEZ BOLEA
– El naufragio del Yndian Princeps: la pérdida del cargamento de los Orozco. ÁNGEL CARRALERO
DAFFÓS
– Naufragios en el Levante almeriense. El naufragio del «Nuevo Arauco», en 1897. MARIO SANZ CRUZ
– Luz de Boi: la desafortunada historia de 43 almerienses en la tragedia del «Príncipe de Asturias». ALFONSO VICIANA MARTÍNEZ-LAGE.

SECCIÓN DE HISTORIA

– Rebelión nacionalista y movilización popular contra el imperialismo napoleónico. Guerrilla
y guerrilleros en el Levante almeriense (1810-1812) [2ª parte]: el factor humano. Guerrilleros,
patriotas y otros hombres de acción. ANTONIO GUILLÉN GÓMEZ
– Matanza de emigrantes almerienses en Argelia. 1881. PEDRO RUIZ LOZANO
– Las funciones de un médico de empresa en las minas de Bédar: accidentes de trabajo,
incapacidades y mortalidad. JUAN ANTONIO SOLER JÓDAR
– La prensa en Cuevas del Almanzora: ‘El Minero de Almagrera’. JOSEFINA RIBALTA DELGADO
– Sacerdotes asesinados en el Levante almeriense en 1936 (2ª parte). FRANCISCO MARTÍNEZ BOTELLA
– Asesinato de un héroe de la República: Juan Sánchez Martínez, de profesión carabinero. JUAN GRIMA CERVANTES

SECCIÓN DE HISTORIA DE LA MINERÍA

– El desagüe minero de Sierra Almagrera: 100 años de lucha contra el agua. ANDRÉS NAVARRO

SECCIÓN DE NECROLOGÍA Y ARTE

– Juan Antonio Guirado, el pintor contemporáneo andaluz y su paso por el Levante almeriense.FRANCISCO FLORES SOLER.

SECCIÓN DE ARTE

– «El bautismo de Jesús», de la iglesia de Turre. El arte religioso y humano de Pedro Soler. JACINTO SORIANO
– Emilio Sánchez Guillermo «Naturaleza, luz y fantasía». Exposición de pintura en el Aula de Unicaja en Almería. EZEQUIEL NAVARRETE

SECCIÓN DE EXCURSIONISMO

– Captaciones de agua de la Sociedad «Nuestra Señora de la Asunción», de Huércal-Overa.
Crónica de una aventura. ALFONSO GONZÁLEZ SÁNCHEZ Y SALVADOR GONZÁLEZ SÁNCHEZ.

SECCIÓN DE DIALECTOLOGÍA

– El murcianismo en la cuenca del río Almanzora y en la Axarquía almeriense. PEDRO PERALES LARIOS

SECCIÓN LITERARIA

– La leyenda de Alabez y Garcilaso. Una historia tan vivida por soñada. JOSÉ GONZÁLEZ NÚÑEZ…
– Toma de Overa. JACOBO RUBIRA
– Apuñalando al viento. FRANCISCO GALERA COLLADO
– La ciudad de Vera en la novela picaresca. Gil Blas de Santillana. MANUEL CAPARRÓS PERALES
– Del libro inédito «5.000 octosílabos en coplas andaluzas». JUAN GRIMA CERVANTES.

SECCIÓN DE HISTORIA NATURAL

– Botánicos en la Axarquía almeriense [3ª parte]: siglo XX. AGUSTÍN LAHORA CANO

SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA. HOMENAJE A LUIS SIRET

– Enterramientos prehistóricos en el valle del río Aguas: El Gemío, un sepulcro megalítico desaparecido en tiempos recientes. EMILIO ARAMBURU ESCOLANO
– Un genio y su destino (un arqueólogo belga en tierras de España). OPHELIA QUINTAS DE CARVALHO.
– Estudio preliminar, epígrafes y notas por JUAN GRIMA CERVANTES
– La cueva de Los Morceguillos Lubrín (Almería). CARMEN CACHO QUESADA

SECCIÓN DE CARTAS

– Carta de Dominique Aubier. DIRIGIDA A MIGUEL GALINDO ARTÉS, AUTOR DEL ARTÍCULO
«Dominique Aubier, la dama de Carboneras», publicado en Axarquía nº 14

RECENSIONES DE LIBROS

– ESCRITAS POR JACINTO SORIANO, MIGUEL GALINDO ARTÉS, NINO RIPPI, MARLENE GOTTLIEB,ALBERTO CEREZUELA RODRÍGUEZ, FRANCISCO PÉREZ BALDÓ Y JOSÉ ANTONIO SÁEZ

Vuelve la Axarquia

Presentacion-Axarquia-15

Por fin una buena noticia. Por fin ve la luz en nº 15 de la Axarquía. Tras varios años sin saber de ella ya nos temíamos lo peor.

La Axarquía es el referente cultural del levante almeriense y obra de consulta obligada para todo interesado en la historia de la zona. Durante muchos años ha sido un pequeño salvavidas dentro del marasmo por la parálisis política, el nepotismo y la corrupción que ha caracterizado a Andalucía en general y a esta región en particular.

A ver si de una vez nuestros «políticos» se dan cuenta de que no todo es esperar a que nos subvencionen… y total, para luego repartírselo entre amiguetes y familiares. Hay que promocionar nuestra historia y patrimonio, que es enorme, porque es uno de los principales activos de interés que tenemos y que muchos ignoran.

La presentación es el día 10 a las 19:30 en el edificio del futuro Museo Arqueológico (no tenía noticia, pero suena fantástico eso del futuro Museo Arqueológico, ¡¡ya era hora!!)en Turre. Si a esas alturas alguien ya está cansado de los bailoteos, ingestas alcohólicas y merendolas del segundo día festivo «morisco» bedarense, que sepa que tiene una alternativa interesante en este evento, quizás poco interesante para el estómago pero mucho más provechosa para el cerebro.

Ingenieros noruegos

Recientemente ha sido publicado en el nº 20 de la publicación «De Re Metallica» el último artículo sobre historia minera en Bédar en colaboración con Lise Hansen. En esta ocasión ofrecemos los resultados de una intensa investigación sobre los ingenieros noruegos que dirigieron la explotación de las minas de Serena a finales del siglo XIX.

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Todo se inició cuando conocí a Lise Hansen mientras buscaba datos sobre sus familiares en Almería, a partir de ahí hemos podido reconstruir parte de la estancia en Almería de los ingenieros Johan Joachim Otto Fredrik Dietrichson, Johan Nordahl Brun Preus, Anton Getz y Gustav Thorkildssen. Nos sorprendió comprobar su importante participación en las minas de plomo del Pinar de Bédar y la explotación de las minas de Serena, incluida la construcción del cable aéreo Bédar-Garrucha. A parte de esto, aportamos novedosa información sobre la primera gran huelga minera de Bédar, la de 1890 y unas descripciones inéditas en España de como eran las vidas de los mineros de Bédar de finales del siglo XIX. Como curiosidad, la hija de Gustav Thorkildssen, ingeniero que dirigió la instalación del cable de Bédar entre 1887 y 1888, se casó con Herbert Karl Frahm, más conocido como Willy Brandt.

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Especialmente interesantes han sido los archivos conservados en noruega del ingeniero Fredrik Dietrichson, que han sido analizados y traducidos por Lise y que nos han proporcionado importante información sobre la construcción del cable aéreo y una de las primeras descripciones detalladas del viejo Lavadero Grande de El Pinar y sus minas, donde trabajaban más de 900 personas en 1884. Aportamos algunas fotografías muy poco conocidas, como la del Paso de Reforma, una muy desconocida fotografía de la estación de Ángulo de El Pinar y los primeros planos conocidos de las estaciones de carga y descarga del cable Bédar-Garrucha. Para el artículo ha sido vital la ayuda de los familiares de los ingenieros Preus, Dietrichson y Thorkildssen, que nos han facilitado fotografías de todos ellos además de interesantísima información sobre sus vidas. Además, y como suele ser habitual, ha sido también muy importante la información procedente de los archivos de Juan Grima, un referente ineludible en lo que se refiere a la historia del levante almeriense. No podemos olvidarnos tampoco de la aportación procedente, entre otros, del archivo del Registro Civil de Bédar y del archivo Municipal de Vera. Quiero agradecer especialmente al director del Archivo Municipal de Vera, Manuel Caparrós Perales, su ayuda y colaboración tanto en el artículo que presento hoy como en general en el estudio de la historia minera de Bédar; no quiero dejar de mencionar la estupenda labor que está realizando con los importantes archivos que custodia, fuente de información de referencia para todo estudioso de la historia de la zona.

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Ha sido un trabajo intenso de más de un año. Quien quiera una copia del artículo para leerlo, que no dude en ponerse en contacto conmigo y gustosamente se lo enviaré.

El padre Tarin y otras criticas

Las críticas en Bédar han sido más habituales lo que podría parecer. Supongo que habrá gente que ha esperado a que comentase, con jocosa satisfacción, la reciente imputación del ex alcalde por autorizar la construcción de una casa en terreno no urbanizable. Es normal, después de mis muchas y repetidas críticas al respecto de la «orgía constructora» o «fiebre del ladrillo», que ha estado azotando Bédar desde 2004 hasta que la crisis la paró en seco.

¿Que por qué no he dicho nada todavía? pues porque el asunto no tiene ninguna gracia, y además me parece una tremenda injusticia. Entre 2004 y 2008 aparecieron multitud de chalets y casas por toda la sierra, encima de los cerros, en vaguadas, en los barrancos… cualquier sitio era bueno para construir, poco importaba. A esta construcción cancerígena la llamaron «progreso» algunas mentes preclaras. Ahora, y en contra de toda lógica y ante un evidente déficit de agudeza visual, solo hay denunciada «una» casa construida en terreno no urbanizable. Menuda injusticia, ¿y qué pasa con las decenas de casas que se encuentra en la misma situación?

Era «progreso», sí, pero solo para los bolsillos de unos pocos «pollos» afortunados, porque a los demás nos ha dejado un pueblo empobrecido, envejecido, y con una carencia de servicios que da miedo. Y sorprendentemente nuestro ayuntamiento espera que la construcción nos aporte más «progreso», no me explico si no cómo se les ocurre iniciar los trámites para una nueva urbanización de centenares de casas en la Meseta. Es de locos, o insensatos, no lo sé. Bien debe estar rezando ahora nuestro alcalde para que el número de habitantes «oficiales» de Bédar no baje de 1.000, porque con las nuevas leyes no sólo la concejala medio-liberada se quedaría sin cobrar una paga (que no merece, todo hay que decirlo), sino que su propia remuneración corre grave peligro de disminuir drásticamente o incluso de desaparecer. Claro que de habitantes habituales no creo que haya en Bédar ni 600… Pero bueno, señor alcalde, uno recoje lo que siembra.

En fin, lejos están esos movidos años de «crítica del portalmanzora» en plena fiebre constructora, con esas entrañables críticas y réplicas de los foreros pro-ayuntamiento, ¿quien no recuerda a «Benbeder» o «Albarico», y las divertidas discusiones que tenían?. Como siempre, buscando información sobre Bédar, me ha divertido ver que la crítica bajo seudónimo no es algo que se limitó a «Benbeder» y sus compañeros de foro. En el primer cuarto del siglo XX, y utilizando la prensa como campo de batalla, un tal «Damócles» ponía magistralmente en solfa al alcalde cacique de entonces y su séquito de privilegiados. Mientras, el «Duende minero» contaba con detalle las miserias que sufrían los mineros en sus trabajos, y Juan Bautista (¿un seudónimo?) y Juan Becerra atacaban sin piedad a caciques aprovechados, insensibles sociedades mineras, y a la trasnochada Iglesia.

«Dámocles» y sus «cartas a Teótimo» merecen un post a parte, por lo que no hablaré más de él aquí. De Juan Becerra, que no se mordía la lengua, me ha llamado la atención la crítica, muy actual (y no lo digo por lo de que se trata de un jesuíta) a un cura vende-estampitas que fue a hacer negocio a Bédar allá por octubre de 1909, aprovechándose del sentimiento religioso de la gente, bajo el irónico título de «¡Buen predicador!» pone a caldo al mencionado charlatán:

Por espacio de ocho días hemos tenido en ésta á un padre jesuíta llamado Tarín, que a todas horas, a cada momento se ha introducido en el santo hogar de la conciencia, y con las rancias teorías que les son peculiares a estos individuos, con los insípidos y erróneos argumentos que ponen en sus labios para convencer y enseñar a infieles y fieles, para probar la existencia de un ser sobrenatural, la conveniencia de sguir las máximas de la Iglesia católica, ha divertido a unos cuantos y subyugado y fanatizado aún más, a casi la mayoría del vecindario.

El tal padre Tarín es un embaucador de primo cartello; máxime tratando con un auditorio divorciado de toda idea moderna, de toda manifestación de progreso, apartado por completo de toda enseñanza científica.

Por las noches, con ausencia de la autoridad local, subíase a una especie de cátera instalada de propósito en la plaza de la Constitución y allí, con exaltación furibunda, imponente, arremetía y despotricaba a su antojo, llamando insensatos, impíos y herejes a cuantos no profesan sus creencias, a cuantos no siguen la senda que traza la Iglesia. Lazó anatema contra el Teatro y la Prensa, nombrando a «El Imparcial», «El Liberal», «El País», «Las Dominicales» y «El Radical»; aconsejó a pueblo que hiciese por vivir y pensar como se hacía en tiempos de Isabel la Católica y Felipe II;… atribuyendo la causa a la falta de doctrina cristiana; insúltó y llamó groseros a Buchner, Henckel y Darwin, y aseguró que la verdadera ciencia reside en las órdenes jesuísticas.

Para esta exposición de datos y sin duda con la idea de infundir más terror y respeto, se traía a la plaza pública una imagen y un crucifijo. La forma no ha podido ser más teatral, ni tampoco ha dejado de responder a los efectos y fines perseguido; hombres, mujeres y niños entonan cánticos al Corazón de Jesús, y ostentan (algunos con ridículo misticismo, otros con manifiesta hipocresía), un escapulario con el «tú reinarás…»

Para que no se fuese descontento tan santo padre, como aquí le llaman, las personas de más representación social de este pueblo han colectado cierta cantidad de pecadoras pesetas y se la han entregado al pater que, en unión de las que ha sacado en la venta de libros, estampas y medallas, se las lleva a mansalva. Nada, que prometen el cielo para explotar la tierra.

¿Eran esas las enseñanzas y prácticas de Cristo, moderno mercaderes? ¿Se practica así la religión cristiana, la moral que enseñó aquel a quien vostros crucificásteis? No; se hace lo que os dijeron aquella excelente señora y el consecuente republicano don Robustiano Martínez Ortega cuando fueron a pedirle dinero para el misionero Tarín: «doy este dinero, no para ese hombre, sino para que se le entreguen a cualquier pobre que haya en el pueblo que no tenga qué comer.»

Así se obra, falsarios; lo demás, lo que vosotros hacéis es medrar y enriquecerse explotando al crédulo incauto que, reñido con la conciencia y sumido en las tinieblas de la ignorancia, cree firmemente en un Dios hombre, en una mujer Virgen y madre y en un infierno ficticio, producto de vuestra inquisidora fantasía.

Ahí queda eso. Por su parte, «Juan Bautista», ya avanzado el mes de octubre de 1919, critica la actitud de caciques y compañías mineras. Era una época muy complicada, en la que mucha gente tuvo que empezar a emigrar para no morirse de hambre:

Por esos pueblos.

En las derivaciones de una sierra y entre montes que declinan dulcemente su aspereza salvaje hacia el mar, se alza el pueblo de Bédar.

Tranquilo y silencioso es el pueblo, se respira en él, paz beatífica, calma d eremanso. El mar que se vislumbra en la lejanía parece que invita constantemente a los naturales del país a surcarlo para buscar en continentes desconocidos riquezas fabulosas.

Este factor es importantísimo para que estos hombres sientan deseos de visitar tierras desconocías; pero hay otro más importante.

Este pueblo que encierra en su seno riquezas inmensas, que sus minas producen pingües dividendos a las compañías que las explotan, arrastra unavida misérrima, los jornales son reducidísimos y los obreros tienen que marchar en busca de trabajo a tierras lejanas.

Pocos son los hombres de Bédar que no hallan atravesado el mar; se marchan lejos, muy lejos de su tierra, pero dejan en ella pedazos de su alma y solo anhelan volver a la tierruca de sus amores con la bolsa repleta, para llevar a sus hogares el bienestar que la patria ingrata les iega. Y excepto los que perecen en esta lucha, todos ellos vuelven, la mayor parte con un saco de desengaños y con un conocimiento exacto de la vida..

Dos cosas hay en ese pueblo que odian todos: las Compañías mineras y los caciques, unos y otros obran siempre de acuerdo.
En tiempos electorales las Compañías obligan a los obreros a que den el voto a los caciques amigos, el que no obedezca se ve condenado al hambre «Es un rebelde y hay que meterle en cintura», y este hombre que tiene un gesto gallardo, solo le queda emigración o someterse al yugo de sus explotadores.

Hace pocos años los caciques fundaron una sociedad obrera y ella, sirvió para manejos electorales, los obreros que no sabían el porqué de estas cosas, guiados por quienes se decían sus amigos y les engañan con palabras hueras y ofrecimientos falsos, se prestaron de instrumento a las pasiones bastardas de estos señores. Poco se tardó en conocer el engaño, pero el juego estaba hecho yn aturalmente la Sociedad no tenía razón de ser ya y desapareció.

Pero he aquí que piensan repetir el juego nuevamente y pocos meses hace que constituyeron otra Sociedad con idénticos fines a la ya caída, los obreros acuden al llamamiento pero los tiempos han cambiado y estos hombres tienen un concepto más claro de sus derechos y de sus deberes y no se prestan al engaño. En una de las primeras reuniones escupieron al rostro de los farsantes la maldad de su proceder y lo bastardo de sus ambiciones y les arrojaron del centro obrero, como Jesús a los mercaderes de la Sinagoga.

Actualmente esta Sociedad de Mineros, que hace poco se ofrecía como una esperanza es una realidad viva, ya han conseguido varios triunfos de las Compañías. Los caciques temen a los obreros por que saben que son fuertes y que están dispuestos a no dejarlos que medren a costa del pueblo.

Ese es el camino a seguir obreros de Bédar, tened en cuenta que espiritualmente e´stán a vuestro lado los breros del mundo, y que e necesario que marchéis al unísono con ellos, para llegar en plano no lejano a transformar este régimen social de explotadores y explotados.

Bedar: 1908

Procedente de un anuario de la época, veamos cómo era Bédar en esos entonces:

BÉDAR:Villa con Ayuntamiento de 4.529habitantesde H y 4.322 de D; á 12 Km de la cabeza del partido y 75 de la capital. La estación más próxima Zurgena a 94 Km. (L.B.) Carretera de Puerto Lumbreras á Almería. Celebra feria, fiesta y mercado el 24 Septiembre y 4.º domingo de Agosto. Explota el mineral de hierro.

Elemento oficial.

Alcalde.- D. Pedro Guerrero Moreno.
Secretario.- D. Felipe Cuadrado Soto.
Juez municipal.- Don Matías Yáñez Ballesta.
Fiscal.- D. Francisco Gallardo Carmona.
Secretario.- Don Francisco Martínez Ortega.
Párroco.- D. Bernabé Rico Solas.

Abacerías.

Cano (Diego).
Cano (Gabriel).
Gallardo (José).
García (Juan),
Martínez hermanos.

Aceite (Molinos de).

Cano (Vda. de Juan).

Aguas minerales (Establecimiento de).

Balneario Alfaiz, abierto tres meses. Propietario.- D. Plácido López, hno.

Barberías.

Fernández (Diego).
Rodríguez (Miguel).

Esc. Munipipales para niñas.

Galindo (Carmen).
Mora (Mariana).

Esc. Municipales para niños.

Cano (Antonio).
Caparrós (Martín).

Estancos.

Pérez (Micaela).
Yáñez (Matías).

Harinas (Molinos).

Alarcón (Francisco).
Figueras (Luís).
Rosendo (Herederos de Federico).

Herrerías.

Rosales (José).

Médicos.

Renovales (Bernardo).

Minas.
DE HIERRO

«Bilbaína»
«Comp.ª de Águilas»
«Compañía inglesa»

Posadas.

López (Antonio).

Tejidos (Comercios).

Ortega (Bernardo).

Propietarios (Prales).

Haro (Francisco A.).
Martínez (Gabriel).

AGREGADOS

ALBARICO.- C. DE 134 h. de H. y de D.
ALFAIZ.- C. de 44 h. de H. y de D.
ALMOCAIZAR.- C. de 74 h. de H. y de D.
CAMPICO (El).- Cort. de 45 hab. de H. y de D.
CAPARROSES (Los) ó CORTIJO ALTO.- C. de 35 h. de H. y de Derecho.
COLLADOS (Los).- c. DE 118 h. de H. y de D.
GALLARDOS (Los).- A. de 1144 hab. de H. y 1121 de D. Párroco.- Don Cristóbal Sánchez.
GILES (Los).- C. de 159 h. de H. y de D.
LOPEZ (Los).- C. 47 h. de H. y de D.
NORIAS (Las).- C. de 45 h. de H. y de D.
OLIVICOS.- C. de 52 h.de H. y de D.
PALMERA (La).- C. de 49 h. de H. y de D.
PASTORAS (Las).- C. de 51 hab. de H. y de D.
PINAR (El).- Casas de mineros de 202 hab. de H. y de D.
PINOS (Los).- C. de 269 h. de H. y 267 de D.
RODRIGUEZ (Los).- C. de 52 h. de H. y de D.
SERENA.- C. de 337 h. de H. y 291 de D.
TORRECICA.- C. de 73 h. de H. y de D.

Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

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Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

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Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

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Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Diego Rubio: historia viva

Hacía tiempo que quería incluir en el blog este precioso artículo que escribió mi amigo Gonzalo Leal sobre Diego Rubio Guerrero y que fue publicado en el nº 2 del Boletín de la Agrupación de Electores Levante Sostenible (verano de 2008.)La vida de Diego, reflejada en el excelente relato que de ella hace Gonzalo, es un ejemplo del que todos deberíamos aprender:

Diego nació hace muchos años, el 20 de diciembre de 1945. Tiene, pues, sesenta y dos años y un cuerpo algo envejecido para esa edad por el trabajo que sostiene un espíritu joven emprendedor, tolerante y honesto.

Vivió una niñez estrecha pero feliz hasta que la muerte de su padre, Juan Rubio Mañas, en un accidente de mina el 8 de Marzo de 1956 en el pozo H de «Júpiter» vino a truncar la paz de una familia. Juan Rubio fue uno de los tres primeros que dejaron su vida en la mina en la etapa última de la minería del hierro (entre 1952 y 1970.) Ello trastornó lógicamente la vida familiar hasta que Diego cumplió los 14 años, edad en la que se tuvo que incorporar al mundo del trabajo como «pinche» o aprendiz en la empresa «Hierros de Garrucha», filial de la asturiana Duro Felguera que explotaba entonces la mina. Fueron años felices, por la novedad y por el dinero que pudo llevar a casa, trabajando en exterior como ayudante de forja, afilando barrenas, punteros, etc. Recuerda las barrenas normales de punta plana, el cambio a las de punta de widia, más dura y resistentes y las huecas para inyección de agua (1960), ya que la silicosis estaba ya dañando los pulmones de los mineros. De aquellos años le queda la afición al yunque que en la actualidad le entretiene sus horas de jubilado.

La familia marchó a Barcelona, donde trabajó meses de peón para emigrar a Alicante donde estuvieron la madre, la hermana y él hasta 3 años, trabajando en construcción, en agricultura, en calderería y de calafate. Vuelven a Bédar en 1967 y trabaja en todo lo que ha podido y valido, sobre todo en obras y para el Ayuntamiento. Se jubila, al amparo de la Ley del 67, de forma voluntaria a los 60 años, habiendo cotizado a la Seguridad Social durante 38 años, lo cual no cubre toda su vida laboral que abarcó 46 años.

Es, y está orgulloso de ello, nieto y biznieto de mineros. Su bisabuelo Pedro Castro Serrano murió también en accidente minero. A pesar de ello, diego no odia la mina, como las autoridades municipales enseñan hoy para borrar la memoria del pasado del pueblo. diego sabe que en 2005 murieron en accidentes en la construcción en España 365 obreros, uno cada día, y no conoce ninguna actividad en la que el hombre no esté expuesto a accidentes mortales, y sabe también que un pueblo que denosta y olvida su historia pierde la base sobre la que construir un futuro.

Charlando con él, dedica un recuerdo emocionado al heroico médico Antonio Bolea García, primo de su bisabuela que cabalgando su burro se cuidaba de Bédar, El Marchal, Los Giles, etc. Diego tenía 9 aún cuando murió (11 de Septiembre del 56 según su prodigiosa memoria) y recuerda que los mineros le subieron andando desde Las Pastoras hasta enterrarle.

Pero Diego tiene otras características enormemente importantes y dignas de destacar aquí.

La primera es la música. La música es su hobby y su dedicación generosa fuera del trabajo. Su instrumento es la trompeta y ha tocado en muchas bandas de música. cuenta que, aunque había en El Pinar una protobanda de música, la primera de Bédar fue creada por D. Francisco Alarcón, casado con Dª Josefa Carrillo Casanova, pianista, allá por 1890. Vive en Bédar todavía una sobrina de este matrimonio. Ya en los años de Alicante, tocó la tuba (que llama el bajo) en Campello. A partir del 60 ha tocado en Vera, en Cuevas, en Pechina, Garrucha y por supuesto al principio de ese periodo en Bédar. Lleva 48 años tocando la trompeta pero además es un amante de la música, de cualquier género pero sobre todo zarzuela y clásica.

Otra de las aficiones inveteradas es la lectura. En realidad la lectura es el vehículo. Su afición es el saber. Saber de todo. Lee todo. Se entera de todo. La avidez de cultura que posee este hombre es maravillosa. Le ayuda su prodigiosa, ya citada memoria, y le complementa su comunicabilidad. Siente el impulso de contar lo que aprende a los que cree que les puede interesar por lo que a veces se lleva un chasco desilusionante al no encontrar audiencia con el mismo interés. El sabe que la cultura hace libres a los hombres, les da criterio de comportamiento, tanto artístico, como social, como político, y practica este concepto moderno, casi sin conocerlo, que es la formación permanente.

Y cuando se lee todo lo que se puede, venga donde venga, y se conocen las razones de posturas diferentes, se hace uno tolerante y buen ciudadano. Se queja de que a veces le tildan (le encasillan) en una u otra idea porque habla de ella. Esto es una enfermedad social de la que España, y por tanto Bédar, padece desde hace siglos y contra la que no se lucha lo suficiente. El que esto escribe fue exiliado laboralmente a América durante cinco años por un gobierno de derechas, por socialista. Cuando volvió fue rebajado a soldado raso (empresarialmente hablando en una Empresa del Estado de la que era subdirector) por un gobierno socialista, pro reaccionario. Por eso comprendo a Diego. Por eso le admiro. Por eso somos amigos.

Hoy vive de su yunque y de su ingenio fabricando objetos en plan artesanal que si fueran conocidos como pretendemos podría comercializarlos o cumplir encargos que tengan que ver con ello. No lo olviden.

Los inicios

La actividad minera en Bédar viene de antiguo y no es extraño que haya sido así pues la población está asentada en una región rica en minerales de hierro y plomo, pero no es hasta mediados del siglo XIX con la llegada de la industrialización y el ferrocarril que se inicia en Bédar una explotación a gran escala que afectaría en gran manera a la población de la zona, el impacto medio-ambiental fue considerable. La deforestación fue intensa y las huellas y heridas que dejó la actividad minera que se llevó a cabo todavía son bien visibles aunque la naturaleza se ha encargado de atenuarlas en gran parte.

Desde pequeño he venido observando con curiosidad los extraños restos que poco ha poco han ido difuminándose, recuerdo vivamente una vieja vagoneta oxidada volcada cerca de la carretera que acabó por desaparecer como si no hubiera estado nunca, galerías, rozas, las ruinas de El Pinar, maquinaria extraña en medio de ninguna parte, la extraña construcción sin techo de Tres Amigos, algún casco abollado… y mis preguntas sobre estos vestigios siempre recibían la misma respuesta: «son cosas de las minas» y todo quedaba ahí; pero no es hasta la llegada a mis manos de un ejemplar de un libro extraordinario «Trenes, Cables y Minas de Almería» que no vuelvo a sentir curiosidad, me parecía imposible que por allí hubieran instalado una línea de ferrocarril y un espectacular cable de aéreo, grandes locomotoras, cargaderos y tolvas enormes… ¿que quedaba de todo eso?

Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olias

Nacido en Mora (Toledo) en 1857, estudió medicina en la Universidad Central de Madrid, se doctoró con una tesis sobre la pústula maligna. Se casó con su primera mujer, Brígida Romero López en Huéscar (Granada), del matrimonio nacerían Luisa y José Manuel Renovales Romero, falleciendo la primera siendo niña.

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Bernardo Renovales Cabeza-Olías de joven.

Tras el fallecimiento de su primera mujer, contrajo matrimonio en segundas nupcias con Francisca Tejedor Calcia, matrimonio del cual nacerían Bernardo, Francisco, Antonio, Ángel y Luisa.

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Brígida, primera mujer de Bernardo Renovales.

Brígida era hija de Manuel romero Ortiz, relacionado con la sociedad minera Compañía de Águilas, siendo también administrativo de la misma el padre de Bernardo Renovales, Pantaleón José Renovales y Saracha. Estas relaciones fueron, posiblemente, el motivo por el cual se ofreciera a Bernardo Renovales el trabajo de médico en esta compañía minera, concretamente para la segunda sección de la Compañía de Águilas, bajo la dirección del noruego Fredrik Dietrichson, que se ocupaba de las minas de plomo y hierro de Sierra Almagrera y Bédar.

Posiblemente el Dr. Renovales llegaría a Bédar para sustituir al Dr. Pedro Bolea García, natural de Albánchez, que falleció en 1889 tras tres años ejerciendo como médico rural en Bédar. Era una época difícil, la minería era la principal actividad económica y la población de Bédar superaba entonces los 3.000 habitantes.

El sueldo de un médico rural estaba en relación con la gente del pueblo en el que se ejercía, el Dr. Bolea cobraba una cantidad pequeña y los bedarenses, en gran parte dispersos por el campo, solicitaban con frecuencia la asistencia de facultativos de otros pueblos, más cercanos.
El Dr. Bolea dejaba viuda, Elísea García Torrecilla, y tres hijos menores.

Bernardo se trasladó a Bédar con toda la familia a excepción del hijo del primer matrimonio, José Manuel Renovales, aunque tras el fallecimiento de sus abuelos pasó una temporada en Bédar, marchando posteriormente a Huescar y después a Valencia, donde opositó al cuerpo de policía y llegó a ser comisario, trabajando en Barcelona y Puerto de Sagunto, fue también Guardia secreta del Rey Alfonso XIII.

En Bédar la familia residía en la calle Clavel, números 1, 5 y 7. Como otros muchos bedarenses en plena fiebre minera, el Dr. Renovales intentó participar del negocio minero, sabemos que en Octubre de 1897 arrendó la mina llamada Liga Italiana y su demasía.

En cumplimiento de la Ley Benot de 1873 y como médico de la Compañía de Águilas, el Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías estaba encargado de dar asistencia a los mineros accidentados. Para tal fin se construyó un hospital en los terrenos que dicha sociedad poseía en El Pinar de Bédar. Para realizar sus tareas asistenciales contaba también con la ayuda de un practicante facultativo.

En 1896 debía desplazarse a las minas de las Cañadicas para reconocer el cadáver de un minero, Francisco Guerrero Gallardo, víctima de un desprendimiento en la mina Mahoma, al que realizó la autopsia poco tiempo después.

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El Dr. Bernardo Renovales.

A partir de 1900 y como consecuencia de la Ley de Accidentes de Trabajo, las actuaciones del médico de la Compañía cobraron gran relevancia. Entre sus funciones se incluían el realizar los diagnósticos, autopsias y tratamiento a los mineros accidentados hasta su recuperación incapacidades temporales o, en su caso, la declaración de una incapacidad permanente parcial o total fruto de esas lesiones. Al mismo tiempo era miembro permanente de la Junta de Bédar por su condición de médico titular del pueblo.

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El Dr. Bernardo Renovales.

Como médico de la Compañía sólo estaba obligado a dar asistencia a los trabajadores contratados a jornal por ésta y no a los partidarios o contratistas, disponiendo para ello de un listado de trabajadores en los que constaba esta condición. Para asegurar que el accidente se había producido en la mina éstos debían aportar la «papeleta de la baja». A pesar de esto y tal como se refleja en la documentación consultada, el mismo Dr. Renovales manifestaba que también atendía por caridad a los partidarios que se accidentaban en la mina, siempre previa presentación de la pertinente papeleta, pero sin expedir las certificaciones prevenidas por la Ley de Accidentes porque, sencillamente, no podía.

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José Manuel Renovales Romero. De su matrimonio con Josefa Navarro Pelejero nacieron Manuel, Brígida, Luisa, Pepe y Josefa.

Además de las presiones propias por parte de los trabajadores, la empresa debió ejercer a su vez una gran presión sobre su trabajo. No en vano, en esos entonces la declaración por parte del médico de la empresa de una incapacidad comportaba que la empresa tuviera que pagar la pertinente indemnización, pero cuando se trataba de una incapacidad permanente parcial la sociedad mineral debía buscar además un puesto de trabajo apropiado a la minusvalía que presentaba el trabajador.

Contamos con varios ejemplos de cómo era su trabajo. En 1906 un partidario de la Compañía sufrió un accidente mientras trabajaba en la mina Sagunto (Las Cañadicas) el 19 de mayo, sufriendo una lesión en la pierna por la que fue atendido en el hospital de El Pinar. El accidentado cobró medio jornal hasta el 28 de junio en el que fue dado de alta y siguió trabajando hasta diciembre. A raíz del abandono de la mina del que era partidario, dicho trabajador denunció a la Compañía solicitando una indemnización por su estado de incapacidad permanente total a consecuencia del accidente ocurrido en mayo. El trabajador accidentado acusaba además al médico de la Compañía de haber cedido a las presiones del Director (en esos entonces Alfredo Dörn) para que le diera el alta a pesar de no estar curado. La defensa del Dr. Renovales se basó simplemente en demostrar que el trabajador era partidario, la asistencia médica fue por caridad y no procedía ninguna indemnización.

El 31 de octubre 1906, Manuel Caparrós Fernández, que acababa de encender un barreno en una galería de la mina Júpiter (Las Cañadicas) cayó en un hoyo mientras se retiraba precipitadamente en busca de un lugar seguro, con resultado de una hernia inguinal traumática provocada en la caída. Los compañeros de trabajo lo sacaron del hoyo y empezó a recibir tratamiento en el hospital hasta el 31 de diciembre, cobrando el medio jornal que consistía en 1,12 ½ pesetas. El trabajador denunció posteriormente las malas condiciones de la mina en la que se accidentó, pues no se había rellenado la parte explotada. Además se quejaba que lo habían declarado curado y útil para el trabajo, cuando la hernia que había sufrido y las lesiones articulares le provocaban dolores agudos y claudicación pronunciada de la pierna izquierda, lo que le impedía realizar cualquier actividad. La Compañía contestó afirmando que no era cierto que se hubiera declarado curado sino que se declaró como incapacidad permanente parcial, alegando además que si se produjo la hernia fue debido a la existencia previa de una «relajación inguinal.» Sin embargo, su condición de minero a jornal de la Compañía y el tipo de lesión que presentaba, hacía difícil que el fallo no accediera a las pretensiones del trabajador.

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Luisa Renovales Tejedor.

Desde luego no parece que el ambiente fuera especialmente tranquilo para ejercer su profesión, en Enero de 1907 y tal como relata la prensa de la época, tras la asistencia a Francisco Crespo Gallardo, accidentado en la mina Mulata, los obreros denunciaron que se había negado a facilitar el documento y certificado acreditativo de la lesión como accidente laboral. Se lo considera en la noticia como representante de la sociedad minera Chávarri, Lecoq y Compañía, aunque no indica si el trabajador accidentado era partidario o estaba a jornal de la sociedad minera referida.

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Francisco Renovales Tejedor.

En Julio de 1909 de nuevo asistía a un trabajador en las minas de Las Cañadicas, Francisco Collado Campoy estaba bebiendo agua cuando una enorme piedra se desprendió fracturándole la pierna derecha. Acompañado del practicante facultativo, Sr. Leirves, asistieron convenientemente al herido.

Como médico titular de Bédar, el Dr. Renovales formaba parte como miembro nato de la Junta de Reformas Sociales. Este hecho y su trabajo como médico de la Compañía fueron suficientes para granjearse la antipatía de los obreros, que seguramente lo veían como un mero instrumento a las órdenes de la empresa.

El 20 de Julio de 1908 fallecía su hijo Ángel Renovales Tejedor, otro de sus hijos, Bernardo Renovales Tejedor, estuvo trabajando en Vera como maestro, participando en las Juntas locales de primera enseñanza de Gérgal y Bédar, fallecía en Noviembre de 1925. Francisco Renovales Tejedor, nacido el 11 de Junio de 1890, aparece también en varios estallidos de la prensa de 1912 por secundar, junto a su padre, una campaña contra el alcalde de Bédar, acusándole por malversación de fondos. Finalmente llegaría a ser concejal del ayuntamiento de Bédar, alcanzando la alcaldía un año después. Acabó emigrando a Cuba, falleciendo el 30 de Marzo de 1947.

Además de sus labores como médico, el Dr. Renovales participó activamente en la política del pueblo, en la campaña contra el Alcalde junto a su hijo Francisco y también como Presidente del Comité de la Unión Patriótica de Bédar, llegando a celebrar una entrevista con el gobernador civil de Almería, Huelín, en Junio de 1927.

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Diego Fernández Moreno, practicante facultativo entre 1916 y 1918.

En Diciembre de 1929 tuvo que ser operado en Almería por una enfermedad grave. Al parecer se restableció pero persistieron molestias en las piernas que le impedían deambular correctamente.

Ya mayor, su mujer Francisca Tejedor Calcia fallecía el 22 de Abril de 1934, ya solo vivía en Bédar con su hija Luisa Renovales Tejedor.

El Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías fallecía finalmente el 16 de Octubre de 1935, acompañado de su hija Luisa y su hijo José Manuel.

La biografía ha sido posible gracias a las aportaciones de la familia del Dr. Renovales, a la cual agradezco su colaboración. Agradecimientos especiales a Antonio y Miguel de la Cruz Renovales, Rosa Cabanes Renovales y Maria José Renovales.

Minas de Bedar

En respuesta a Cristina Pérez Preus. El familiar al que te refieres es sin duda del ingeniero Johan Nordahl Brun Preus, ingeniero que fue de la Compañía de Águilas y que estuvo destinado en las minas de Bédar entre 1885 y 1891, estaba casado con Jorgine Eleonore, hermana del jefe de la segunda sección de la Compañía que incluía las minas de Bédar, Federico Dietrichson.

DIETRICHSON

Federico Dietrichson

Los nuevos descubrimientos consisten, entre otros, en noticias sobre la participación en las minas de estos ingenieros de origen noruego, y alguno más que ya he mencionado en otra ocasión, hasta ahora absolutamente desconocidos pero de gran importancia en la historia minera de Bédar (por mucho que les pese a algunos en el pueblo.) Eran ingenieros jefes y diseñaron el sistema de arrastre superficial en la cantera y minas de hierro de la zona conocida como «Las Cañadicas» cerca de la pedanía de Serena, además de una participación fundamental en el proyecto del cable aéreo que uniría estas minas con Garrucha, instalado por otro noruego, precisamente. Luego se fueron, a la vez, Dietrichson volvió a Noruega y Preus trabajó en otras minas de Almería y Andalucía. De momento no puedo contar más porque todavía estamos investigando desde nuestra asociación Bédar Sostenible gracias sobretodo a Lise Hansen, pero prometo avisar cuando hayamos comprobado y contrastado toda la información.

Sobre las minas de Bédar las mejores páginas son las siguientes:

http://www.patrimonioandaluz.com/al_30/al_30_minasbedar.htm

http://www.faydon.com/Bedar/Bedar.html

SERENA – LA RUTA DE LAS TOLVAS

En estas tres páginas encontrarás mucha información, dentro del proyecto que preparamos de Bédar Sostenible estamos planteando digitalizar los artículos e información sobre Bédar y sus minas, muchos de los cuales hemos realizado Gonzalo Leal, un ingeniero de minas que conoce muy bien Bédar, y yo. Te adelanto que las minas cuya explotación fue dirigida por Dietrichson y Preus son las de Júpiter, Porfiado, Mahoma y San Manuel.

Me alegro la participación de Cristina preguntando por sus antepasados, precisamente uno de los principales objetivos de este blog es el de poder encontrar a personas relacionadas con Bédar, bedarenses que viven lejos de su pueblo (muchos, desgraciadamente) y familiares que quieren saber más sobre su familia y el pueblo del que proceden. Su participación es fundamental para poder conocer más sobre la historia de Bédar y sus minas. No es casualidad que el blog se llame «Faro de Bédar» y sin duda ha sido una herramienta de gran utilidad que ha permitido obtener muchísima información, además de una herramienta para ofrecer información a todos los bedarenses de nacimiento o de corazón y a los que estén interesados por nuestra historia.

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Pozo interior en las labores de Júpiter

Aprovechando este post, paso a publicar el listado de nombres de trabajadores de las minas muertos en el periodo entre 1840-1916 que hemos podido documentar. Faltan muchos (ya menos) pero seguimos en ello. Si alguien reconoce en alguno de esos nombres a algún familiar, no dude en ponerse en contacto con nosotros y le facilitaremos todos los datos de los que disponemos.

En el listado se incluye nombre y apellidos, tipo de accidente, mina o lugar donde falleció y año:

CRISTÓBAL GIRONA CAMPOY – hundimiento – mina Grande – 1849
ANDRÉS RUBIO RUBIO – explosión de barreno – vía del ferrocarril – 1895
REMIGIO BEIRENENA ARRIETA – agresión – trinchera de la Cueva – 1895
FRANCISCO GUERRERO GALLARDO – hundimiento – mina Mahoma – 1896
ISIDORO ARRIOLA – atropello de vagoneta – plano de Santa Catalina – 1897
JUAN AGÜERO AGÜERO – hundimiento – mina Júpiter – 1905
BERNABÉ MORENO GARCÍA – atropello de ferrocarril – Servalico – 1906
JUAN INVERNÓN CASTAÑO – hundimiento – mina San Manuel – 1906
RICARDO GUERRERO CAMPOY – hundimiento – mina Reforma – 1906
JUAN GALLARDO SOLER – desprendimiento – mina Júpiter – 1908
FRANCISCO COLLADO CAMPOY – hundimiento – mina de las Cañadicas – 1909
ANTONIO CONTRERAS CAPARRÓS – desprendimiento – mina Carabinera – 1911
MARTÍN CAPARRÓS HERNÁNDEZ – hundimiento – mina San Manuel – 1911
JUAN COLLADO CAPEL – hundimiento – mina Pobreza – 1913
DIEGO URRUTIA FLORES – explosión de barreno – mina Santiago – 1914
JOSÉ SINTAS GALLARDO – caída a pozo – mina sin determinar – 1916

Cualquier información será bienvenida