El Imperio romano en Los Gallardos (Cadima) por sus emperadores

Hoy daremos un repaso a los emperadores documentados en esta villa romana de Los Gallardos, en un periodo que va desde el siglo I hasta prácticamente el fin del imperio romano en el siglo IV. Entre lo emperadores del Alto Imperio destacan especialmente los de la época de Anarquía Militar (siglo III), mientras que son los emperadores de la dinastía constantiniana los más frecuentes entre los del Bajo Imperio (desde Diocleciano), en especial el emperador Constancio II.

Trajano (Marco Ulpio Trajano) 98-117 d. C. Conquistador de la Dacia y Mesopotamia y primer emperador de origen hispano. Pasó la mayor parte de su reinado ocupado en las campañas militares aunque realizó diversas reformas administrativas en el Imperio. Se mostró intransigente contra los cristianos pero no promovió ninguna persecución.

Caracalla (Marco Aurelio Antonino) 211-217 d.C. Su reinado estuvo marcado por la crueldad y la extravagancia, aunque también promulgó un edicto que concedió el derecho de ciudadanía a todos los habitantes del Imperio. Fue asesinado por el jefe de la Guardia Pretoriana en Mesopotamia.

Herennia Etruscilla, fallecida tal ve en 251 d.C. Fue la mujer del emperador Trajano Decio (201-251d.C) y madre de los futuros emperadores Herenio Etrusco y Hostiliano. Trajano Decio fue emperador entre el 249 y el 251 d.C. ya en la época de la Anarquía Militar, fue instigador de la primera persecución general contra los cristianos, ordenando que acreditaran su fidelidad a las divinidades romanas.

Galieno (Publio Licinio Egnacio Galieno) 218-268 d.C. Galieno inauguró una nueva política de reconstrucción del imperio que fue seguida por sus sucesores encaminadas a fortalecer las fronteras ante el avance de los bárbaros; de ese modo, en lugar de mantener una línea de defensa continua desplegada a lo largo de la frontera. En lo que respecta a su política religiosa, Galieno abandonó las persecuciones a los cristianos.

Claudio II Gótico (Marco Aurelio Claudio Augusto) 268-270 d.C. Todavía durante el periodo de Anarquía Militar, Claudio intentó recomponer la gloria perdida del Imperio y obtuvo una gran victoria contra los alamanos cerca de Varona, pero su mayor batalla fue la que libró el 269 d.C., cuando derrotó al ejército godo, la más grave amenaza hasta entonces contra Roma. Eso le valió el apodo de Gótico.

Tácito (Marco Claudio Tácito) 275-276 d.C. Hombre de gran integridad moral, aceptó el cargo de emperador a instancias del Senado, se dedicó a mantener contento al ejército para conseguir el orden y la paz.

Probo (Marco Aurelio Probo) 276-282 d.C. Muy popular entre el ejército, consiguió estabilizar las fronteras del Imperio. Lograda la paz, proyectó y construyó muchas obras públicas. Inició las reformas que con Diocleciano conseguirían sacar el Imperio de la crisis.

Diocleciano (Cayo Aurelio Valerio) 284-305 d.C. Este emperador desarrolló una extensa reforma monetaria, fiscal y administrativa que daría fin a la crisis de la época de la Anarquía Militar. Las reformas que llevó a cabo Diocleciano dieron fin a la crisis del siglo III, que a punto estuvo con acabar con el imperio. Las reformas de Diocleciano ayudaron a estabilizarlo económica y militarmente, permitiendo que perdurase todavía unos cien años más.

Constantino I el Grande (Flavio Valerio Constantino Magno) 306-337 d.C. Constantino es famoso por haber sido el primer emperador en abrazar la religión cristiana. No solo reunificó el Imperio, sino que obtuvo importantes victorias sobre los bárbaros (francos, visigodos, alamanes y sármatas).

Crispo (Flavio Julio Crispo) 217-326 d.C. Hijo de Constantino I, destacó por su habilidad y valor militar, siendo nombrado César de Occidente en 317. Fue mandado ejecutar por su padre, aparentemente por un engaño, lo que atormentó a Constantino I hasta su muerte.

Constancio II (Flavio Julio Valerio) 353-361 d.C. Hijo de Constantino I el Grande. Consiguió reunificar el imperio tras la muerte de sus dos hermanos, entre los que su padre había repartido el Imperio. Es el emperador del que más monedas se han documentado en Los Gallardos, es más probable que buena parte de las monedas de Constancio II llegasen con los contingentes militares enviados a la península a partir del 352 d.C. para luchar contra el usurpador Magnencio.

Constante (Flavio Julio Constante) fallecido el 350 d.C. Otro de los hijos de Constantino I el Grande y que recibió el gobierno de los territorios de Italia, Africa y los Balcanes. Se anexionó Hispania, Gallia y Britannia tras la muerte de su hermano Constantino II. Falleció a causa de la conspiración de Magnencio, en un pequeño pueblo poco antes de los Pirineos cuando huía hacia Hispania. Tras la derrota de Magnencio, fue Constancio II, el tercero de los hermanos, el que tomó control de todo el Imperio.

Valentiniano I (Flavio Valentiniano) 364-374 d.C. Ferviente cristiano, restauró la libertad de cultos y algunos privilegios de los cristianos, anulados por Juliano II el Apóstata. Fue el fundador de la última dinastía romana, la Valentiniana. Asoció al mando a su hermano Valente, confiándole las provincias Orientales. Murió enfermo en el 375, tomando el relevo Valente en Oriente y Graciano en Occidente.

Valente (Flavio Valente) 364-378 d.C. La mayor parte de su reinado la ocupó en diferentes campañas contra los godos en las fronteras del Danubio. Murió en la trágica derrota de Hadrianopolis, en la que el ejército romano fue casi aniquilado, algo que solo solucionaría Teodosio I posteriormente.

Teodosio I el Grande (Flavio Teodosio) 379-395 d.C. Nacido en Cauca (Hispania), fue el último de de los emperadores romanos que llegó a gobernar sobre todo el imperio romano tras la muerte de Valentiniano II, emperador del imperio de Occidente. A su muerte, la división del imperio entre Occidente y Oriente fue ya definitiva, siendo ya imposible reunir dos territorios ya muy diferenciados cultural, política y económicamente, controlados desde Roma y Constantinopla respectivamente, que quedaron a su muerte bajo el control de sus hijos Honorio y Arcadio.

Honorio (Flavio Honorio) 395-423 d.C. Hijo de Teodosio I, sucedió a su padre como emperador de Occidente mientras que su hermano hacía lo propio con Oriente.

Serena (Bédar): crónica del descubrimiento de un castillo olvidado

Fue en 2010 cuando dimos a conocer el hallazgo e identificación de un nuevo castillo en la pedanía bedarense de Serena, antigua población independiente en época (al menos) nazarí. Escuchando una transmisión radiofónica hace una semana (que hemos publicado en el blog), se volvió a recordar el descubrimiento de este castillo, y nos hemos dado cuenta que vuelve a caer lentamente en el olvido, algo a lo que parece que tiende todo lo que concierne a Bédar y Serena. No esperamos que se promueva ninguna iniciativa de excavación arqueológica, con la cantidad de restos arqueológicos de primer orden de la zona que esperan su turno, sería muy inocente de nuestra parte. Tampoco pedimos que se reconozca su condición de lugar progegido, como toda fortaleza militar aunque sea desconocida, su calificación como BIC es automática por el simple hecho de serlo.

Volveremos a recordar cómo lo encontramos y, sobre todo, cómo podemos afirmar con seguridad que es lo que afirmamos que es. Sería hacia 2004 cuando una idea me empezó a dar vueltas; en esos momentos estaba documentando la mezquita-iglesia de Serena y ya estaba claro que Serena fue una población independiente en época nazarí, incluso hasta más grande que ésta. Tenía su propia mezquita y… ¿no tendría también su propio castillo? Era evidente que debía tener una, ya que durante el reinado del rey de Granada Muhammad V (1354-1358 y 1361-1390) que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera; se estableció que cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población.

La clave la encontré finalmente en el Libro de Repartimiento y Apeo, en el que se indicaba claramente la presencia de una «antigua fortaleza», que se encontraba a un lado del gollizno del camino que seguía desde el pago de la Coca hasta el pago de la Mar. Serena es uno de los pueblos de Almería que mejor ha conservado su pasado musulmán, el sistema de riego y los pagos prácticamente no han cambiado. Fue realmente un juego de niños seguir las indicaciones hasta localizar los restos de la fortaleza. Posteriormente pareció evidente que era el lugar más indicado, pero eso es fácil decirlo a posteriori, de la misma manera que fue difícil que la gente creyera la historia del castillo perdido de Serena.

Representación del aspecto que debió tener el castillo moro de Serena.
Plano a escala en la que se representan de forma aproximada los diferentes elementos de los que debió contar el castillo de Serena. Las torres se representan en color violeta y la ubicción aproximada del aljibe en rojo. El castillo debió contar con dos superfícies a diferentes alturas, representandas en verde y amarillo en el plano. La entrada parece que se ubicaba en el vértice SE, donde una pequeña torre debió servir de defensa del este punto de acceso.

Pero ahí estaban los restos del castillo, sobre la cima amesetada de un cerro. No existen caminos para subir y los restos son casi invisibles, pero quedaban algunos restos de cerámica. Posteriormente algunos vecinos nos informaron de la aparición de una serie de monedas y otros restos, al parecer relacionadas con unas excavaciones realizadas en la zona aparentemente para el soterramiento de una línea eléctrica durante los años 80 y 90 (datos que no pudimos confirmar), además de la existencia de otros restos antiguos en la cima del conocido como cerro de la Cruz. En un post anterior ya explicamos cómo reunimos la información y analizamos parte de este hallazgo, que denominamos «tesorillo de Serena» a pesar del escaso número de ejemplares y su mal estado. Elaboramos un ejemplo de cartel con los datos fruto de la investigación, el que destaca un felus datado en 1474 o una fracción de un dinar de Muley Hacén. También pudimos constatar la presencia de los restos de una antigua atalaya en el cerro de la Cruz, que aseguraría un control de los accesos a Serena desde Bédar y un punto de comunicación con el castillo vecino, con el que no hay una conexión visual directa. Con todos estos elementos, si incluímos las referencias documentales a Serena en época nazarí, nadie podrá poner en duda la entidad de las ruinas a las que hacemos referencia.

Fotografías de diferentes elementos numismáticos de Serena de época nazarí. Destaca el fragmento central, una fracción de dirham cuidadosamente recortado en el que se aprecia el nombre del rey de Granada Abū al-Ḥasan ʿAlī ben Saʿd más conocido entre los cristianos como Muley Hacén o Mulhacén, fallecido en 1485.

Serena, como pueblo independiente, contaba con su propia mezquita, cuyas ruinas se han conservado milagrosamente gracias a que, tras ser utilizada como iglesia, se destinó a almazara de aceite. Se trataba de una sólida construcción, prácticamente desprovista de decoración, que podía ser usada como fortaleza en caso necesario.

También descubrimos que había quien dudaba de que el viejo edificio de Serena hubiera sido realmente una mezquita, evocando, en particualr, su parecido con la ermita mudéjar de Santa Fe de Mondújar. El parecido es evidente, pero queda también la duda de que esta ermita no esté también construida sobre una antigua mezquita. Dado que Serena se entregó pacíficamente al rey Don Fernando en 1488 tras la caída de Vera, la mezquita no debió sufrir daños y, de la misma manera que se ha constatado documentalmente en Bédar, ésta se «reconvertió» en iglesia, es lógico pensar que en Serena se hiciera lo mismo, para lo cual parece que la mezquita sufrió una serie de modificaciones para su nueva función de iglseia, modificaciones que ya analizamos en un anterior post. En cuanto a la mezquita de Serena, el prestigioso historiador José Angel Tapia Garrido, éste afirma en su obra Historia general de Almería y su provincia, volumen 7 (1989) lo siguiente “En Serena, su anejo, la mezquita estuvo en uso hasta el 1.570, que los moriscos abandonaron el lugar y se arruinó.”  Por otro lado, los expertos de la Consejería de Cultura que estudiaron las ruinas para su declaración como BIC son también claros en este aspecto: «La Ermita de Serena, edificio originariamente construido para albergar una mezquita, presenta una inusitada dimensión espacial para su tipología, y fue adaptado al culto cristiano como ermita tras la conquista cristiana de Bédar, manteniendo dicho uso religioso hasta la construcción, a fines del siglo XVII, de la iglesia parroquial de la localidad.» Es por esto que, a pesar de algunos comentarios, podemos afirmar con seguridad que estamos ante una antigua mezquita, eso sí, reconvertida en iglesia mudéjar con posterioridad. Fue el hecho de que Serena acabara como una pedanía de Bédar lo que permitió que se conservara hasta hoy en día, ya que en Bédar finalmente se acabó construyendo una iglesia nueva y la «iglesia vieja» acabó desapareciendo.

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Restos de la antigua mezquita-iglesia
Comparativa de la entrada de la mezquita-iglesia de Serena y la ermita mudéjar de Santa Fe de Mondújar antes de su restauración. Los parecidos son evidentes.
Se han documentado diferentes elementos de época nazarí procedentes de Serena, como estos anillos de bronce.

El castillo de Serena, a diferencia de su mezquita, fue demolido. Lo mismo pasó con el de Bédar, y es algo lógico ya que dado que no hubo una ocupación inmediata por parte de tropas cristianas de estas fortalezas, se quería evitar que fueran utilizadas en caso de insurrección. Los castillos de Serena y Bédar eran pequeños castillos roqueros que parece que contaron con una torre principal y una o dos torres que protegían la entrada. El castillo de Bédar era un poco más grande que el de Serena y parece más antiguo, con una herrería y un pequeño arrabal en la loma del cerro, al menos datando de época del califato, pero solo un estudio arqueológico podría sacarnos de dudas. Parece ser que se tomaron más molestias en destruir el castillo de Serena, del que prácticamente no quedó nada en pie y hasta el aljibe fue completamente demolido. Por el momento, todo lo que se sabe sobre el castillo de Serena se corresponde con la época nazarí.

También se han encontrado fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso en Serena, como en diferentes lugares de Bédar. A la izquierda encontramos un interesante fragmento procedente de Serena en el que se aprecia lo que parece un índalo, seguramente algún tipo de decoración que aparenta una forma antropomorfa y que recuerda vivamente a otro fragmento hallado en Bédar (derecha) con una especie de figura similar. Otro más de los parecidos entre ambas poblaciones.
A la izquierda, resto de un lienzo de muralla en en lado E del castillo de Serena, uno de los pocos de los que quedan restos. El castillo fue demolido a conciencia, diferetes fragmentos de enlucido de cal se encuentran cerca del vértice SE, restos del aljibe de la fortaleza.
Esta contera de espada atestigua la función primordialmente militar de esta estructura.
Restos de cerámica decoradas de grandes recipientes de almacenamiento de líquidos.

Y hasta aquí este pequeño resumen de más de 17 años de investigaciones completamente amateurs y sin ningún tipo de ayuda. Esperamos que algún día une estudio arqueológico confirme o desmienta estos datos que aportamos, pero en todo caso estamos seguros que la historia final será incluso más apasionante de lo que pensamos. Lo que es indudable es que Serena guarda todavía el espíritu de la antigua alquería nazarí que fue, quizás sea uno de los lugares más auténticos, a salvo por ahora de la locura urbanizadora, que queda en Almería. Y está a un solo paso de la ruta minera de Bédar… 12/05/2021 Juan A. Soler.

Los restos de una atalaya en el cercano cerro de la Cruz pudieron servir en su época para la necesaria comunicación con el castillo vecino de Bédar, con el que no había una línea visual directa. La posición ofrecía además una vista de todo el valle de Vera, además de controlar el camino de acceso a Serena desde Bédar, parte del antiguo camino que llevaba hasta Sorbas.
Fragmentos de cerámica medieval encontradas junto a los restos de la atalaya del cerro de la Cruz no dejan dudas sobre su origen.
Cartel divulgativo sobre el «tesorillo de Serena».

Inauguración del centro de interpretación minera de Bédar durante las fiestas de San Gregorio

Entrada a centro de interpretación de la minería y del agua en Bédar.
Interior del centro de interpretación de Bédar.

Hoy se celebran las fiestas de San Gregorio en Bédar. A pesar de la situación debida a la pandemia, el ayuntamiento no ha dejado de programar unas fiestas, eso sí, respetando todas las medidas de protección contra el covid, con una «procesión» reducida y la banda de música con un trayecto limitado y manteniendo las distancias. Se aprovechó también para inaugurar el centro de interpretación en Bédar, que queda ubicado en la plaza de Antonio Bolea. Se trata de un centro de interpretación de la minería y del agua, con numeroso material gráfico, paneles explicativos, documentación, interesantes maquetas y una colección de minerales. Todo lo necesario para completar una visita por la reconocida ruta minera de Bédar.

No faltó tampoco la representación teatral del grupo de teatro amateur de Bédar, esta vez muy relacionada con el tema minero y que pueden ver en el video que incluimos en este post. A destacar la interpretación del himno minero por excelencia, Santa Bárbara Bendita, a cargo de una de las actrices.

Otra imagen del interior del centro. Se aprecia una maqueta explicativa de los sistemas de riego.
Colección de minerales del centro.
Una serie de paneles explicativos y de maquetas ayudan a comprender la minería en la zona.
«A la sombra del minero» es la obra teatral interpretada por el Grupo de teatro aficionado de Bédar.
Centro de interpretación en la plaza de Antonio Bolea de Bédar.
Procesión modificada de San Gregorio.
El alcalde de Bédar, Ángel Collado, presentando la función de teatro.
En el evento se respetó en todo momento las medidas contra el covid.

Un día muy triste, Gonzalo Leal nos deja

FOTOGRAFIA DE GRUPO
Integrantes del grupo Levante Sostenible, a la izquierda Gonzalo Leal Echevarría junto al que esto escribe.

Hoy es un día muy triste para mí, pues nos ha dejado Gonzalo Leal Echevarría. La vida de Gonzalo daría sin duda para una interesante novela, pero quiero despedirme de él a mi manera, pues para mí no fue solo un maestro, sino también un gran amigo.

Conocí a Gonzalo hacia 2004 o 2005, no lo recuerdo bien. En Bédar, cómo no, donde Gonzalo estuvo un tiempo viviendo. Su intención era estudiar el patrimonio minero bedarense y como yo ya había hecho algo al respecto, es por eso que nos encontramos. Creo que nos hicimos amigos casi al instante y fue la colaboración entre ambos lo que nos permitió rescatar la historia y el patrimonio minero de Bédar, por entonces prácticamente olvidado.

No hay espacio suficiente aquí para explicar todo lo que me enseñó Gonzalo, Ingeniero de Minas de amplia experiencia que trabajó para ADARO y, entre otros muchos escritos profesionales e iniciativas, fue codescubridor de una nueva especie mineral, la rodalquilarita. Fueron muchas horas de visitas a las minas, estudio de documentos, análisis, mediciones… Gonzalo fue mucho más allá, pues se implicó en la política municipal, siempre con el ánimo de ayudar al desarrollo del pueblo, llegó a ser concejal de Bédar, haciendo alarde de gran paciencia y educación en su trato con la gente. Recuerdo la fascinación que sentía cada vez que iba a visitarle a su casa, llena siempre de rocas, minerales, fósiles.. y libros y revistas por todos lados. También tuve el inmenso placer de visitarle en su domicilio en Madrid, donde me mostró su impresionante colección de minerales y rocas.

Toda Almería le debe mucho a Gonzalo, aunque poca gente sabe lo mucho que hizo Gonzalo por la recuperación del patrimonio de Bédar y hasta qué punto llegó a ser importante para que yo mismo siguiera la labor, espero que un día se le reconozca como es debido. Como ejemplo, fue iniciativa suya el primer catálogo de patrimonio minero de Bédar, publicado en 2006 y en el que tuve el honor de publicar con él. Le siguieron otros trabajos, como los artículos publicados en las Conferencias de la SEDPGYM (Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero) de 2011 en Boltaña y 2012 en Manresa, sin olvidar un inolvidable Congreso en Mieres en 2007, donde Gonzalo me enseñó a escanciar sidra y pudimos saborear los deliciosos platos asturianos que él conocía tan bien. A todos esos congresos fuimos a hablar del patrimonio minero e industrial de Bédar, del que Gonzalo siempre habló con mucho orgullo.

Descansa en paz, amigo, nunca te olvidaré.

Juan Antonio Soler Jódar

Gonzalo Leal en el Congreso de la SEDPGYM en Mieres

Traducción de las pinturas de la alberca califal de Bédar de la época de al-Hakam

«El primero del mes de ŷumādà al-ājira / del año cincuenta y cinco / y trescientos. Fue escrito…» es lo que se indica en el texto fundacional de la Balsa Alta de Bédar según un nuevo estudio, o que es lo mismo, que fue escrito el 25 de mayo del 966 según el calendario cristiano, con Al-Hakam como califa en Córdoba.

Casi como regalo de navidad, tenemos esta importantísima noticia que concierne a uno de los elementos más importantes del patrimonio bedarense. Siguiendo el primer artículo de Sophie Gillote, se ha publicado un nuevo artículo por parte de Carmen Barceló, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Valencia. Se trata de «Pintura califal de Bédar (Almería, 355/966)» en la revista especializada Al-Qanṭara, al que pueden acceder pulsando en cualquiera de las imágenes de este post.

A la derecha de este texto, se encuentra una conocida doxología; «al-mulk li-llāh«, expresada en el Corán con la formulación «la-hu al-mulk» o «suyo es el dominio».

«El primero del mes de ŷumādà al-ājira / del año cincuenta y cinco / y trescientos. Fue escrito…»
«Suyo es el dominio»

Siguiendo a la autora, se utilizó la modalidad de árabe utilizado, el árabe clásico, y sorprende su corrección en un contexto rural como es el de Bédar, pues incluso en Córdoba se solía errar el género del mes lunar citado en la balsa. Se trata de un modelo califal cúfico, idéntico al de una lápida que celebra la construcción de un alminar en Baeza (Jaén) por orden del califa al-Hakam.

Además, por otras características el texto, la autora propone como hipótesis que quien realizó la pintura caligráfica se hubiera formado en Córdoba, cerca del círculo del omeya Abd al-Rahman III, según los singos gráficos empleados.

Dicha decoración era más apropiada para zócalos de paredes de habitaciones, por lo que es todavía desconocido el motivo por el que se llevó a decorar una balsa de agua, sin que haya casos similares documentados en época califal. Por las dimensiones de la alberca, podría tratarse de un edificio de ámbito familiar, teoría que solo podrá confirmarse por medio de una excavación arqueológica, que viendo la importancia de estos restos se antoja necesaria e urgente. Es por eso que desde de APAMIBE solicitamos a las autoridades competentes que procedan a la protección de los restos y que se promueva una excavación arqueológica en el menor tiempo posible.

Imagen 042

Queremos agradecer a la autora del artículo, Carmen Barceló, su interés por el estudio de este elemento patrimonial de Bédar. Por otro lado, nos sentimos orgullosos que nuestro humilde trabajo, desde este blog, haya sido de utilidad para tan importantes resultados.

BARIA EN PELIGRO (de nuevo): todos a la manifestación del domingo 20 de diciembre a las 12:00 horas

Los admistradores del Blog del Faro de Bédar y la Asociación de Amigos del Patrimonio Minero de Bédar apoyamos incondicionalmente la manifestación en defensa de lo restos de la antigua e importantísima ciudad de Baria (Villaricos), que de nuevo vuelve a estar en peligro por culpa de especuladores sin escrúpulos y de la negligencia de la Administración. Es indigno e insultante para todos nosotros esta afrenta a nuestro patrimonio. Todo nuestro apoyo a la campaña y a la manifestación, y pedimos a todos que difundan al máximo esta convocatoria.

Incluímos el comunicado de Juan Grima Cervantes, vocal de la asociación Unidos con Baria:

Entre 2003 y 2004 se libramos una batalla grandísima para salvar una parte importante de la historia y del legado almeriense cuando una empresa constructora quiso hacer un edificio de 7 plantas de altura en una zona protegida arqueológicamente en el caserío de Villaricos (Cuevas del Almanzora), donde se sitúan las ruinas ocultas de la antigua BARIA, una ciudad de origen fenicio (fundada en el siglo VII a.C.), con un pasado esplendoroso durante la época púnica, romana, visigoda y árabe (en palabras de Luis Siret, el célebre arqueólogo belga que excavó su necrópolis).

En aquellos años, con la opinión pública de nuestra parte, pudimos parar aquella barrabasada y expolio que se quería cometer con nuestro patrimonio. Desgraciadamente la historia se repite. Junto a la zona que entonces salvamos, existía otra contigua y bien protegida gracias a la delimitación arqueológica hecha por la Adminsitración muchos años atrás, pero desde entonces hasta el prsente su propietario, Villaricos, S.L., ha conseguido lo inconsegible, o sea anular la delimitación arqueológica precedente con la ayuda de un negligente abogado de Junta de Andalucía, que no presentó ninguna alegación en su contra, como era su obligación para cumplir la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de andalucía, lo que provocó que el tribunal dictara una sentencia que puede parecer legal, pero que es injusta porque viola hasta la última coma de esa misma Ley. Y ahora, en base a ese despropósito, pretenden hacer 24 apartamentos justo en ese lugar, en el corazón de la antigua Baria, donde se sabe que están los restos más importantes de la época fenicia y romana.

¿Vamos a permitir que un slar que es el epicentro de la más esplendorosa ciudad d ela Antigüedad en nuestra provincia, se destruya para construir apartamentos turísticos? ¿No hay otro sitio en toda la costa del Levante donde edificar esos apartamentos? ¿Tiene que ser forzosamente ahí, sí, ahí, aniquilando la historia? Por favor, un poco de decencia, un mínimo de respeto por las cosas que merecen proteción y veneración, una miaja de amor y de querenica por lo neustro. ¿Acaso, esto, lo permitirían en Granada o en Antequera, por nombrar a dos ciuades que viven de su patrimonio histórico? ¿Y vamos a ser tan cobardes de mirar para otro sitio y que hagan lo que quieran unos desaprensivos capitalistas en el peor sentido de la palabra?

Yo lo tengo claro. Yo voy a luchar. Súmate y defiende con nosotros esta provicnia y su legado histórico.

Juan Grima Cervantes

Vocal de Unidos con Baria.

LA EXPLOTACIÓN DEL TALCO DE SOMONTÍN (ALMERÍA) DURANTE EL PERIODO DE ACTIVIDAD EMPRESARIAL DE MANUEL BERRUEZO AYORA (1845-1874)

Ya está disponible la versión completa de este artículo, el último publicado por J. Berruezo García y J.A. Soler Jódar. En este artículo se describe la primera época de explotación del talco de Somontín (1845-1874), periodo que coincide con la actividad comercial de Manuel Berruezo Ayora, principal referente empresarial de este sector en el levante almeriense, cuyas cartas comerciales y otros documentos conservados han permitido conocer la exportación desde la rada de Garrucha (Almería) de miles de quintales de talco (jaboncillo) para la industria textil de Cataluña. También se detallan las diferentes formas de contratación del jaboncillo; los litigios habidos con el Ayuntamiento, en cuyos montes comunales se encontraban las canteras, así como las técnicas mineras empleadas para su explotación, que tanto beneficios reportó a los vecinos de Somontín durante más de un sigl

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Ferrocarriles y cables aéreos mineros (continuación)

Aparte de las extensas descripciones de las vías de ferrocarril y de cable aéreo, se presta especial atención a las condiciones en las que trabajaban los mineros, así como a los accidentes y enfermedades a los que estaban expuestos. A finales del siglo XIX el hecho que la vida de un minero fuera corta era algo comúnmente aceptado, en aras del desarrollo y la prosperidad del país.

En 1888 el 30 por ciento de los operarios que trabajaban en las minas eran menores. Empezaban a trabajar normalmente a los 9 años y hasta los 16 eran conocidos como los «muchachos», que debían trabajar en condiciones lamentables y, en no pocas ocasiones, eran maltratados. Por 1,75 pesetas e jornal, un minero sin experiencia se jugaba diariamente la vida en las minas, los muchachos empezaban con tan solo 0,75 pesetas de jornal y como mucho llegaban a 1,25 pesetas.

Placa de fabricante con el número de fabricación que llevaban las locomotoras fabricadas por la Saint Léonard de Liège en su lateral derecho. Las tres locomotoras del ferrocarril de Bédar a Garrucha eran las únicas de su tipo y llevaron este tipo de placas con los números 993, 994 y 995.

Además de la deficiente alimentación y de las duras jornadas laborales, literalmente de sol a sol, los mineros estaban expuestos a numerosos y variados riesgos de seguridad, como explosiones, desprendimiento de techos y colapso de galerías, caídas a pozos y por terraplenes, atropellos por vagonetas, etc. No faltaron tampoco atropellos mortales por las locomotoras y caída desde las vagonetas del cable, aunque estuviera prohibido viajar en ellas.

El anquilostoma o «gusano ganchudo» (hookworms en inglés), era el desagradable nemátodo con aspecto casi alienígena que causaba la «anemia del minero».

Por si fueran ya pocos problemas, los riesgos de higiene no estaban tampoco ausentes. El trabajo agotador y la deficiente alimentación hacían mella en los trabajadores, que además de las enfermedades que periódicamente afectaban a toda la población, hubieran de soportar las propias de su profesión. A las ya más conocidas silicosis y saturnismo (intoxicación por plomo), se le añadió una enfermedad producida por unos desagradables gusanos cuyas larvas se encontraban en el agua que inundaba muchas minas y que tras atravesar la piel se instalaban en el intestino provocando una desnutrición y pérdida de sangre que llevaba a la anemia, la temida «anemia de los mineros».

Representación de una de las locomotoras 030T Saint Léonard del ferrocarril Bédar-Garrucha en la Estación de Tres Amigos de Bédar, ante la casa de los Ingenieros, residencia del ingeniero director de las minas.

Aún están a tiempo de reservar sus ejemplares, ya sea en su versión inglesa (andy-tank-1@hotmail.co.uk) o española (juan.ant.soler@gmail.com).

Ferrocarriles y cables aéreos mineros

Más de 30 años de funcionamiento del cable aéreo y del ferrocarril de Bédar a Garrucha han dejado muchas historias detrás suyo. Desde las obras de instalación, en tiempo récord, hasta la paralización definitiva no han faltado accidentes, sabotajes y robos. Los ingenieros de minas tuvieron que aplicarse a fondo para poder conectar las diferentes minas diseminadas por la accidentada Sierra de Bédar con las líneas de transporte general, lo que se tradujo en decenas de diferentes planos inclinados, vías de transporte, túneles, ramales de cable… que han dejado numerosos restos que hoy en día pueden visitarse en la actual ruta minera de Bédar.

Uno de los diversos accidentes que sufrió el ferrocarril acabó con una locomotora bocabajo, la chimenea clavada en el suelo. ¿Hubo heridos? ¿cómo pudo ocurrir?

Uno de los objetivos del libro «Minas, cables, ferrocarriles, fundiciones y embarque de minerales» es el de recoger todos los datos históricos disponibles, tanto desde el punto de vista técnico como el social y económico, un pasado minero que conforma una parte importante de la historia de Bédar, Los Gallardos y Garrucha, municipios que estuvieron conectados por el cordón umbilical que suponían estas líneas de transporte, pero también de Mojácar y Turre, cuya actividad se vio muy influenciada por la minería, que también se desarrolló, aunque a diferente escala, en Sierra Cabrera.

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Desde los viejos cotos mineros de Mojácar, Garrucha y Turre, hasta los restos de las importantes minas de plomo y hierro de la Sierra de Bédar, la antigua ruta del ferrocarril sigue reclamando su protagonismo, esta vez como vía verde, asegurando como antaño una conexión entre la costa y la sierra. Este eje sería el complemento perfecto para completar la oferta del levante almeriense, que ya encabeza la geoda de Pulpí y que ha de completarse, necesariamente, con la recuperación turística de la importante zona minera de Sierra Almagrera. Desde los viejos cotos mineros de Mojácar, Garrucha y Turre, hasta los restos de las importantes minas de plomo y hierro de la Sierra de Bédar, la antigua ruta del ferrocarril sigue reclamando su protagonismo, esta vez como vía verde, asegurando como antaño una conexión entre la costa y la sierra. Este eje sería el complemento perfecto para completar la oferta del levante almeriense, que ya encabeza la geoda de Pulpí y que ha de completarse, necesariamente, con la recuperación turística de la importante zona minera de Sierra Almagrera.

Aún están a tiempo de reservar sus ejemplares, ya sea en su versión inglesa (andy-tank-1@hotmail.co.uk) o española (juan.ant.soler@gmail.com).

Julio de 2019: «La reutilización de los monumentos megalíticos en El Argar»

El 5 de julio de 2019, el Profesor de Prehistoria, Gonzalo Aranda Jiménez impartió la conferencia «La reutilización de monumentos megalíticos en el Argar», dentro de las IX Jornadas de estudio sobre la  Cultura de El Argar. La conferencia se llevó a cabo en el Edificio Museo Pedro Flores de Antas. Como novedad en las conferencias promocionadas por la Asociación Amigos de El Argar, se organizó una visita a los yacimientos arqueológicos, de la mano de Gonzalo Aranda y el arqueólogo Domingo Ortiz Soler.

 

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La asistencia superó todas las espectativas, lo que demuestra el interés de este importante yacimiento cercano a Antas.

 

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Este importante yacimiento de la Edad del Bronce, que dio nombre a la cultura de El Argar, es de una importancia equivalente a otros como La Almoloya o La Bastida, que ya han sido puestos en valor y que experimentan cada año un número creciente de visitantes. En nuestro levante de Almería, podría ser la joya de toda una serie de ofertas culturales turísticas de renombre, entre las que ya se encuentra la visita  a la geoda gigante de Pulpí y el museo de Villaricos como los más importantes, pero que pronto esperamos que se aumente con las proyectadas minas visitables en Bédar, las que podrían serlo en Cuevas de Almanzora, y el rico patrimonio medieval que atesora nuestra tierra. Este valor añadido al turismo de playa y sol, puede hacer del levante una de las zonas más atractivas para todo tipo de visitantes.

El éxito de esta convocatoria nos anima a seguir trabajando por la puesta en valor de este yacimiento. Gracias de nuevo a todos.

 

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Adjuntamos un resumen de la conferencia:

LA CONFERENCIA QUE IMPARTIÓ EL DR. GONZALO ARANDA EN EL MUSEO EDIFICIO PEDRO FLORES DE ANTAS, ALMERIA, EXPUSO LAS PRÁCTICAS DE RESISTENCIA A LA DIVISIÓN SOCIAL. LA CONTINUIDAD Y REUTILIZACIÓN DE MONUMENTOS MEGALÍTICOS EN El ARGAR

Las sociedades argáricas han sido tradicionalmente consideradas como culturalmente monolíticas y uniformes. Desde una perspectiva evolucionista, la aparición en torno al ca. 2200 cal BC de la cultura de El Argar supuso el abrupto final de las sociedades calcolíticas y sus características formas culturales. Efectivamente, el inicio de El Argar dio paso a numerosas innovaciones como la fundación de nuevos poblados en donde se generalizaron las viviendas de planta rectangular, trapezoidal o absidal que se yuxtaponen unas a otras creando un denso caserío. La nueva casa argárica fue concebida el espacio social por antonomasia que incorporaba no solo a los vivos, sino también a los muertos. La aparición de sepulturas individuales en el interior de los poblados, habitualmente bajo los pisos de las viviendas, es otra importante innovación cultural. Además, se produjeron destacados cambios en la forma y propiedades de objetos tan habituales como las vasijas cerámicas o los metales cuya producción experimentó un relevante proceso de intensificación y especialización artesanal.

Este proyecto singular sobre la Cultura Argárica, tiene sus objetivos principales en la investigación arqueológica del poblamiento argárico en el Sudeste de la Península Ibérica, a la luz de los estudios de los yacimientos de esta cultura en todo el amplio territorio referenciado, para la contribución al progreso del conocimiento histórico de las primeras manifestaciones de una civilización -estado.

El Proyecto  debe contribuir a la superación de los paradigmas histórico-culturales que desde los tiempos de Luis Siret y Pedro Flores venían siendo reciclados sin profundizar en el estudio de la «Economía Política» de la sociedad argárica, y sin desarrollar un estudio parangonable con el impacto antrópico de dicha cultura con respecto de la transformación de la naturaleza del Sudeste peninsular durante la Edad del Bronce.

En cuanto a las conclusiones sobre esta Cultura han quedado puestas en evidencia las características urbanas propias de esos poblados y la función de producción de cada una de ellos, así como en particular el yacimiento arqueológico de El Argar, ubicado en  una planicie sobre el río Antas  en el área nuclear del territorio argárico, como estado central. Permitiendo los resultados obtenidos a partir del año 1984 (Schubart y Arteaga, en Homenaje a Luis Siret, Sevilla, 1986) postular por primera vez respecto de la prehistoria de la Península Ibérica la existencia de una «sociedad clasista inicial» (Arteaga, 1992), mostrativa de la aparición del Estado en el Sudeste (Arteaga, 2000).

En referencia al tema de la imagen del territorio en aquellos momentos de esplendor de la Cultura Argárica a través del análisis geoarqueológico de la Depresión litoral de Vera, decir que este tema es parte de una de sus muchas líneas de investigación, que radica en la aplicación de la Geoarqueología como una ciencia interdisciplinar abocada en el estudio de las transformaciones paleoambientales y alteraciones ecológicas ocurridas en las costas atlánticas-mediterráneas de Andalucía durante todo el Holoceno, mostrando ejemplos de líneas litorales fósiles que conformarían pequeñas islotes,  cuando la depresión quedaría totalmente ocupada por una amplia llanura aluvial inundada, trayendo consigo, desde el punto de vista paleogeográfico, la formación de lenguas de agua en las desembocaduras de los tres ríos, Almanzora, Antas y Aguas, y tierra adentro de la comarca litoral, con niveles de marismas, que confirmaría que el núcleo urbano de El Argar tendría salida al mar mediante fondeadero.

El enorme énfasis puesto en el cambio y la innovación que supuso El Argar ha provocado que todos aquellos aspectos culturales relacionados con la continuidad y permanencia de tradiciones calcolíticas hayan sido minusvalorados o considerados como propios de sociedades marginales o en proceso de aculturación. Este es el caso de la aparición de objetos típicos de época argárica como parte de los ajuares de sepulturas megalíticas. Sin embargo, el análisis de la continuidad y reutilización de estos espacios funerarios durante época argárica permite plantear una situación muy diferente.

Lejos de la consideración residual de estos espacios rituales colectivos, el análisis de la documentación disponible muestra que las más importantes necrópolis megalíticas del sureste peninsular fueron objeto de una intensa actividad ritual durante la Edad del Bronce. En ellas se documentaron ajuares funerarios cuyas características formales y tecnológicas son indistinguibles de los que aparecen en las sepulturas argáricas del interior de los poblados. Se trata fundamentalmente de recipientes cerámicos, entre los que destacan formas clásicas como las copas, y objetos metálicos como los puñales de remaches, punzones, brazaletes, cuentas, anillos y pendientes.

Además de la documentación de objetos argáricos, en el año 2012 iniciaron un programa de dataciones radiocarbóncias sobre hueso humano con el objetivo de profundizar en la escala, intensidad y temporalidad de las prácticas de reutilización de sepulturas megalíticas. Para ello, centraron su atención en las necrópolis de Panoría (Darro, Granada), El Barranquete (Níjar, Almería), Las Churuletas, La Atalaya y El Llano de El Jautón (Purchena, Almería). Como resultado se han obtenido 90 nuevas dataciones, lo que supone un considerable avance si tenemos en cuenta que hasta 2012 solo se conocían 10 fechas.

La nueva serie radiocarbónica permite establecer diferentes valoraciones. La actividad funeraria megalítica comenzó entre el 3810–3635 cal BC y los últimos enterramientos se produjeron entre el 425–690 cal AD, aunque la mayor intensidad ritual se concentró durante el tercer y segundo milenio. Sorprende que en la serie radiométrica no existe ninguna interrupción o hiatus en el ca. 2200 cal BC cuando aparecen las sociedades argáricas. Al contrario, las sepulturas megalíticas fueron intensamente utilizadas hasta el final de la Edad del Bronce. La discontinuidad cultural entre las Edades del Cobre y Bronce no parece que tuviera ningún efecto en los tradicionales rituales funerarios megalíticos.

Las dataciones pertenecientes a la Edad del Bronce se concentran muy especialmente en las sepulturas tipo tholoi. Si centramos nuestra atención en la serie radiocarbónica de estas sepulturas destaca la escala y relevancia de las prácticas de reutilización. De las cuarenta y seis fechas disponibles, el 48% pertenece a la Edad de Bronce, una situación imaginable antes de que se llevara a cabo este programa de datación por radiocarbono. Si descendemos al análisis comparativo de las tres sepulturas de la necrópolis de El Barranquete que poseen amplias series radiocarbónicas encontramos igualmente algunas consideraciones relevantes. En primer lugar, las series radiocarbónicas de las sepulturas 8 y 11 presentan muchas similaridades. En ambos casos se distinguen dos fases, la más antigua de la Edad del Cobre concentra la mayoría de los inhumados y en la más reciente todos los enterramientos pertenecen a la Edad del Bronce. Sin embargo, en la serie radiocarbónica de la sepultura 9  sorprende que solo una datación pertenezca a la Edad del Cobre. Su situación contextual en el corredor, en la capa más superficial de enterramientos permite sospechar que se trata de un enterramiento secundario de restos antropológicos procedentes probablemente de otro sitio. Si este fuera el caso, todas la deposiciones de restos antropológicos se habría realizado durante el Bronce argárico.

Las prácticas de reutilización de sepulturas megalíticas durante la Edad del Bronce evidencian un fenómeno de enorme relevancia que pone en tela de juicio la supuesta uniformidad cultural de las sociedades argáricas. Durante la cultura de El Argar coexistirían dos prácticas rituales y funerarias muy diferentes: una nueva caracterizada por enterramientos individuales en el interior de los poblados con significativas diferencias en sus ajuares funerarios, y otra tradicional consistente en la continuidad y reutilización de monumentos funerarios colectivos. Las primeras se han asociado al surgimiento de las elites sociales argáricas y la construcción de nuevas identidades basadas en el proceso de fragmentación y división social. Por el contrario, las segundas supondrían un claro énfasis en prácticas rituales colectivas relacionadas con el pasado, la memoria y los ancestros.

Estas formas claramente diferenciadas de construcción de las identidades sociales pueden explicarse en términos de resistencia a los procesos de cambio e innovación cultural argárica. La reutilización de tumbas megalíticas podría considerarse como parte de estrategias de resistencia al proceso de diferenciación social argárico. Los intentos de consolidar profundas asimetrías sociales habrían entrado en conflicto con el deseo de mantener formas culturales ancestrales que se oponían a la división social en favor de las identidades colectivas.

 

Julián Pérez Flores

Arquitecto

Presidente de la Asociación Amigos de El Argar