Tíjola: los insólitos calcos de Tglyt

En este periodo de confinamiento obligatorio aprovechamos para poner en orden notas y avanzar proyectos diversos. Hoy volvemos a ocuparnos de curiosidades de nuestra tierra como es el caso que nos ocupa, el de las emisiones monetarias de la antigua Tagilit y de su rara unidad.

Puede que a muchos les sea familiar las emisiones monetarias de la ciudad de Baria, los calcos y  medios calcos que emitió esta ciudad púnica hasta la conquista de la ciudad por parte de Publio Cornelio Escipión. Pero pocos saben que un asentamiento fenicio ligado a esta ciudad también emitió su propia moneda, la ciudad de Tagilit, la actual Tíjola.

El núcleo púnico industrial y comercial de los siglos VI-III a.C. fue creado por gentes púnicas que provenían de Baria y que ascendieron por el valle de Almanzora en busca de minerales de cobre, hierro y mercurio, que se encuentran cerca. Era paso obligado desde el Mediterráneo a la zona minera de Cástulo, mineral que se llevaba al puerto de embarque de Baria. El asentamiento, atestiguado en el paraje conocido como la Muela del Ajo, destaca por la abundancia de escorias, lo que indica que explotaban las minas de hierro, plomo y cobre y que transformaban estos metales, en una zona rica desde el punto de vista agrícola. El potencial económico que proporcionaba estas riquezas permitió un autonomía que posibilitó la creación una ceca independiente y la emisión monetaria desde fines del siglo III y durante la primera mitad del siglo II a.C.  No se sabe la suerte de la población púnica tras la toma de Baria por los romanos en el 209 a. C., posiblemente se sometió libremente, como los demás asentamientos púnicos.

 

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Los dos divisores de la ceca de Tagilit

 

Pocas ciudades pueden presumir de tal antigüedad. Habitada desde el siglo VI a.C., la antigüedad del origen de su nombre se ve confirmada en este caso por esta curiosa emisión donde ya se aprecia que no ha variado mucho desde los siglos II y III antes de Cristo. Fue Carmen Alfaro Asins quien en 1993 publicó su artículo “Una nueva ciudad púnica en Hispaina: TGLYT- Res publica Tagilitana, Tíjola (Almería)”, utilizando diversas piezas guardadas en el MAN procedentes de las antiguas excavaciones de L. Siret en Villaricos, en el que identifica dos divisores (semis o medios calcos) de cobre con alto contenido en plomo con el nombre de esta ciudad.

 

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Ejemplar dado a conocer en un foro en 2014, origen desconocido.

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Ejemplar con mucho desgaste subastado por Aureo & Calicó en 2018.

 

Estos semis incluían la fórmula MP’L, habitual en las cecas púnicas hispanas y norteafricanas, que significa “al pueblo”, seguida por la leyenda TGLT, que identificó con Tagylit, la actual Tíjola. Identificó dos tipos, uno representaba una palmera sin frutos con un creciente en el reverso. La otra representaba una cabeza femenina (posiblemete la diosa Tanit) tocada de una especie de tocado o sombrero y en el reverso un delfín. Esta identificación se vio facilitada por el hallazgo de una inscripción romana en una lápida de mármol blanco con el topónimo TaGYLaT o TaGYLiT aparecida en el término municippal de Tíjola en marzo de 1977 en la que se mencionaba la construcción de unas termas para la República Tagilitana por parte de Voconia Avita, hija de Quinto.

Posteriormente, Carmen Alfaro describe la unidad de valor superior. Esta sorprende por su iconografía, sin igual en todo el Mediterráneo. En su anverso presenta una cabeza femenina con una diadema con el emblema hathorico (lo que la identifica como la diosa egipcia Isis-Hathor) y con el nombre TGYLYT, en la que la presencia de vocales puede indicar que se trata de acuñaciones más tardías. El reverso fue interpretado como un yunque, un timón o incluso un lingote de metal con asa para facilitar su transporte, pero con toda evidencia presenta el símbolo hieroglífico egipcio que representa a Isis: su trono real, que con frecuencia se representa como corona de la diosa.

 

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Ejemplar subastado por Herrero en 2017, muy completo, que fue subastado por la astronómica cifra de 2400 euros.

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Ejemplar muy completo subastado por Aureo & Calicó en 2018.

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Ejemplar de la colección Cores depositada en el MAN. Apareció en subasta en junio de 2017 a un precio de salida de 1.500 euros.

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Otro de los ejemplares, muy completo, de la colección Cores. Se incluye una imagen del reverso a más resolución de este ejemplar.

 

Este trono de la diosa está rodeado de una larga leyenda neopúnica de difícil lectura según los expertos y con variantes. Un estudio preliminar aventura un traducción presentada por José Ángel Zamora en un apéndice  publicado en 2018 en Typoi  (María Paz García-Bellio y José Ángel Zamora, Codes iconographiques de la monnaie punique en Hispania, avec un appendice épigraphique). Este estudio parte de los 10 ejemplares que C. Alfaro pudo estudiar, más un nuevo grupo de monedas (6 concretamente) localizadas en Tíjola y facilitadas por el arqueólogo de Tíjola Rafael Pozo Marín. Se propone así la siguiente traducción hipotética a la espera de un estudio definitivo más detallado: KS’ (trono) ‘M (madre, utilizado para ciertas divinidades femeninas), es decir, es la mención al trono de una diosa y  ‘BD (siervo) ŠMN (Eshmun, un dios del panteón fenicio), lo que resultaría “siervo o siervos del dios Eshmun”, el equivalente al Asclepio griego o Esculapio romano, asociado a la salud o a los poderes de la sanación.

 

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Ejemplar muy completo utilizado por Carmen Alfaro para su estudio.

 

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Ejemplar muy completo de colección anónima.

 

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Ejemplar ofrecido en subasta por Tauler & Fau en 2017, es de los más completos en su reverso.

 

Queda la cuestión de por qué de esta representación egipcia en las monedas de un asentamiento púnico del III o II siglo a.C. Para sus amonetaciones, las autoridades de una ciudad solían escoger un símbolo de la autonomía política de la ciudad e ilustrar o hacer propaganda de alguno de los elementos identitarios que les fueran más queridos. Fueron los colonizadores fenicios los que trajeron los ritos hathóricos hasta el extremo mediterráneo occidental, siendo adoptados por el mundo tartesio, así como ocurrió también con el dios Bes. Hathor era diosa de la península del Sinaí, relacionada con el mineral de la turquesa y con distintos metales (cobre, galena…). Como indica Carmen Alfaro, en Dyebel el-Seit se elaboraron figuritas para el culto a la diosa que relacionan también a Hathor con el mundo de las minas, así como diversos lugares minero-metalúrgicos egipcios poseían santuarios de Hathor. El culto a la diosa Isis se hizo muy popular en las épocas griega y romana, alcanzando también a la península Ibérica.

A pesar de esto, la diosa Isis está ausente de la numismática hispánica salvo en las acuñaciones de Baria y Tagilit. Por el contrario, es muy frecuente en numerosas ciudades griegas y romanas hasta el final del Imperio. La iconografía de las emisiones de Baria es muy significativa, pues presenta una cabeza femenina velada mirando hacia la derecha y una palmera datilera en el reverso, como representación del árbol de la vida. Esta cabeza presenta a la diosa Astarté con un estilo egiptizante (identificada con la Isis egipcia).  El divisor conocido de Baria representa también un símbolo también claramente de influencia egipcia, un ureus (un sol con cobras reales) en el anverso, símbolo también de la diosa Isis.

 

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Ejemplar bastante completo aparecido en Gergal en 2018.

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Otro ejemplar, al parecer de los subastados por Tauler & Fau

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Reversos de dos ejemplares de colección anónima, que parece corresponderse con el reverso del ejemplar indicado anteriormente como usado por Carmen Alfaro para su estudio (izquierda) y de Collantes (derecha)

 

El paralelismo de las monedas de Isis-Hathor de Baria con las de Tagilit es más que evidente, pero la moneda de Tagilit presenta esta curiosa representación del trono de Isis, que no tiene paralelo en ninguna moneda conocida.

 

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El pueblo de Tíjola ha querido reconocer la importancia de esta milenaria pieza con un monumento, algo que, por ejemplo, todavía no hemos visto en Cuevas del Almanzora, incluye un homenaje a Carmen Alfaro Asins. La noticia fue publicada en El Diario de Almería en 2012 (https://www.diariodealmeria.es/almeria/Monumento-moneda-siglo-III-Cristo_0_615539134.html) A pesar de todo, sigue siendo una gran desconocida en Almería.

 

El número de estas monedas es realmente escaso. En el MAN están depositados 4 ejemplares, 3 de los cuales proceden de las excavaciones de Siret en Villaricos, donados en 1935 y otro donado por Gonzalo Cores en 2003. Se conoce otra de la colección Cores que fue subastada en 2017 en Herrero, además de otra subastada en 2016, dos por Tauler & Frau y dos más por Aureo & Calicó en 2018 . Otro ejemplar parece que fue encontrado en Gergal, además de los ejemplares encontrados en la misma Tíjola. Otros ejemplares han aparecido en diferentes subastas, a veces a precios muy elevados.

 

 

 

 

 

 

Un amuleto del Castillico de los Moros de Bédar en una exposición en Chipiona

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No se produce con frecuencia, pero a veces alguna de los elementos del patrimonio de Bédar traspasa sus fronteras. Así encontramos en la exposición “La protección contra el mal en la historia” que se ha llevado a cabo en el castillo de Chipiona, la siguiente referencia:

Amuleto monetiforme del Castillico de los Moros (Bédar, Almería). En el anverso se representa una estrella de seis puntas o “sello de Salomón” en un círculo. En el reverso, caracteres escritos contra el “mal de ojo”.

 

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Se trata de uno de los amuletos que utilizó alguno de los musulmanes que habitaron el Castillico de los Moros de Bédar para protegerse contra el “mal de ojo” (o para proteger a su caballo.) Hallada casualmente hace mucho tiempo en las ruinas de nuestro castillo, Bédar Sostenible siguió su pista y consiguió finalmente acceder a este amuleto y realizar algunas fotografías y un dibujo, que hoy se muestran al público en esta interesante exposición sobre la protección contra el mal en la historia. Reproducimos aquí, por su interés, los textos de la exposición.

La protección contra el mal en la historia

El miedo a lo desconocido ha acompañado al ser humano a lo largo de toda su historia. Desde los primeros testimonios escritos, contamos con ejemplos que nos informan de la creencia en toda clase de rituales, tradiciones y uso de objetos para alejar el mal en su numerosas manifestaciones. Igualmente, a día de hoy se siguen utilizando muchos gestos y remedios que continúan con el empleo de prácticas y objetos que se han venido manejando casi sin modificaiones desde hace varios siglos. Gracias a esos textos y a los paralelos antropológicos qeu conocemos, podemos interpretar como remedios y amuletos contra el mal numerosas piezas arqueológicas que han venido apareciendo en excavaciones realizadas en numerosos puntos de nuestra geografía.

El tipo de objetos que han sido considerados como amuletos y protectores contra el mal es en apariencia heterogéneo. NO obstante, pueden ser englobados en varias categorías. Por una parte, todo aquello que simbolice protección, tanto entre los humanos como en la naturaleza, puede ayudar frente a lo malo. Dentro de esta categoría, la protección puede expresarse en términos defensivos, caso de las conchas que por su dureza preservan el contenido de su interior. Y también en términos ofensivos (pues no hay a veces mejor defensa que un buen ataque), entrando en esta categoría animales fieros, atributos de éstos, así como gestos amenazantes. Por otro lado, la lucha contra el mal adopta en ocasiones formas impúdicas para entretener y distraer a demonios y genios malignos. Se pueden incluir en esta clase representaciones de penes y actos sexuales, entre otros. Por último, también es habitual encontrar a lo largo de la historia salmos y encantamientos donde se invoca a las divinidades protectoras o se lucha directamente a través de la palabra escrita contra las fuerzas del mal.

A partir de estas ideas, en la presente exposición se trata de dar a conocer algunos de los elementos más representativos en la lucha del ser humano contra el mal, documentados tanto en Chipiona como en puntos cercanos, desde la época tartésica hasta nuestros días.

 

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Remedios contra el mal en Al-Andalus

La sociedad andalusí, mayoritariamente musulmana, mantuvo en su ideario colectivo creencias ancestrales sobre seres y prácticas mágicas que podían causar importantes males y agravios a los miembros de la comunidad.

Una de las preocupaciones existentes en la época era que algún genio maligno (yinn, ifrit) perjudicara a los miembros de la familia al residir bajo el umbral de la casa. También tales males podían ser obra directa del Demonio (Saytan o Iblis). Para evitar o combatir esto se solían poner cuencos mágicos o amuletos protectores en dicho umbral, e incluso quemar incienso para prevenir o convertir su presencia en beneficiosa (en el caso de los yunun). Los genios actuaban generalmente por la noche, asusando a los habitantes de la casa mediante ruidos y extraños fenómenos. A la acción de estos seres se atribuía igualmente la reiteración de infortunios y la aparición de enfermedades y síntomas como fiebre, parálisis, pérdida de memoria, desorientación, locura, problemas respiratorios, epidemias, epilepsia, importencia, esterlidad e incluso desvíos sexuales. Algunos tipos de genios, como por ejemplo el ifrit, podían acarrear también muertes. Estas entidades malignas no sólo podían perjudicar a miembros de la comunidad, también a los animales, a los alimentos y a las cosechas. Asimismo, se pensaba que éstas y otras desgracias podían haber sido desencadenadas por personas envidiosas que, bien mediante magia negra bien invocando a Satán, lanzaban un “mal de ojo” a otros individuos.

Cuando se creía que algún problema o daño podía estar ocasionado por alguno de estos seres o por el “mal de ojo”, el musulmán se encomendaba a Dios (Allah) mediante la oración, pues todo lo que ocurría en el mndo material e inmaterial respondía a su voluntad. Otros fieles solían acudir a magos o morabitos, cuyos conocimientos y acciones se derivaban de la voluntad de Dios, quien les proyectaba de una mayor bendición espiritual (baraka). Para sanar a los afectados, estos intermediarios solían recitar suras concretas del Corán, invocar los nombres de Dios y de los ángeles, u ordenar a los demonios que cesaran en su mal.

Tanto para contrarrestar tales males como para prevenirlos, el fiel podía hacer abluciones rituales, pues se consideraba que el agua tenía un don purificador que eliminaba el mal. También podía hacer uso de talismanes o de amuletos personales (hirz) que ahuyentaban tales males. Los seres maléficos que los causaban solían detestar los nombres de Dios y de los ángeles, con lo que era algo frecuente que en los amuletos protectores se hiciera referencia a éstos. También había aleyas específicas del corán que se dejaban por escrito en estos talismanes o en cartas mágicas, en combinación o no con símbolos apotropaicos como el creciente lunar, la estrella de 6 u 8 puntas (en representación de astros protectores o de Salomón), la cabeza y cornamenta de un bóvido, distintos caracteres mágicos (p.e. letras y números qeu podían insertarse en figuras geométricas) o la llamada “Mano de Fátima” (Jamsa). En oras ocasiones se escribían fórmulas no coránicas procedentes de libors de magia egipcios, hebreos, griegos o sirios, textos incomprensibles que podían incluso transcribirse a caracteres arábigos. También podían usarse amuletos para proteger a animales de muy alta estima, como los caballos.

 

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La ruta urbana y del agua de Bédar o la auténtica esencia del pasado hispano-musulmán

Se acerca el final de este mes de agosto de 2019 y llega el momento de repasar el estado actual de los proyectos de desarrollo turístico en Bédar. Tenemos que destacar la creación de una nueva ruta, llamada “Rincones de Bédar”, que se ha promocionado este mes de agosto mediante la actividad “Ruta de los Sentidos” que se llevó el 9 de agosto, con la programación de diversas actuaciones en los diferentes puntos del recorrido.

 

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Folleto promocional de la “ruta de los sentidos” para promocionar la ruta “Rincones de Bédar”.

 

Celebramos la creación de esta nueva ruta, que se complementa a la perfección con la ya existente “ruta del Agua”, ya que pueden realizarse conjuntamente en su punto de unión en la fuente pública de Bédar. Pero el Faro de Bédar no sería lo que es si, a parte de informar, no diera más información útil para todos aquellos que vayan a seguir estas rutas, que esperemos que sean muchas.

 

SISTEMAS DE RIEGO DE BEDAR

Plano a escala elaborado por la asociación APAMIBE donde se muestra la red de balsas y acequias de Bédar, entre otros elementos del patrimonio.

 

No se puede negar que Bédar es lo que es hoy en día gracias a la minería  y a la excelente calidad del agua que alumbran sus diferentes fuentes. Realizar estas rutas no es simplemente un paseo para ver unos buenos y refrescantes paisajes, es un auténtico viaje en el tiempo. En 1125 el rey aragonés Alfonso I el Batallador realizó una incursión por estas tierras, con el objetivo de conseguir botín y llevarse con él a cristianos mozárabes, unas 10.000 familias, con los que repoblar el valle del Ebro. Los almorávides, una facción bastante intransigente del Islam que gobernaba Al-Andalus en esos momentos, deportó a los mozárabes que quedaron como venganza por la incursión, lo que se realizó en dos sacas en 1127 y 1138.

Según diversos autores, para paliar la despoblación provocada por las sacas se trajeron a bereberes del norte de África, que aportaron una innovadora política de riego dirigida a aprovechar al máximo el agua existente, mediante un sistema de balsas y acequias, reguladas por un sistema de tandas (tandas arábigas) distribuidas en función de la tierra de la que disponía cada uno, empezando por las más cercanas. Este nuevo sistema resultó ser tan eficaz que fue el origen de un periodo de bonanza para Bédar y Serena durante la etapa nazarí, en especial con la producción de seda. Este sistema de riego fue retomado por los cristianos y ha llegado hasta nuestros días casi sin cambios. Es por eso que no serán las fiestas de moros y cristianos ni el festival andalusí de agosto, lleno de tópicos, los que nos mostrarán auténtica esencia de lo que fue la historia hispano-musulmana, es la modesta “ruta del Agua”.

 

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Los Chorreadores en los años 80. Es uno de los puntos donde se puede degustar este agua.

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Balsa de los Chorreadores

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Balsa Nueva (Bedarín), con una de las aguas de mejor calidad de toda la sierra. A pesar de su nombre, esta balsa es una de las más antiguas.

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Balsa del Queque.

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Fuente Begira, uno de los puntos más refrescantes de la ruta.

 

La primera descripción de este sistema data del siglo XVI y fue realizada durante el apeo de los lugares de Bédar y Serena, tras la expulsión de los moriscos. El escribano del rey, Rodrigo Alonso, no pudo dejar de describir, con evidente admiración, este sistema de riego. Y desde el siglo XVI poca cosa ha cambiado. Hoy la fuente Cahara es posiblemente la Pecera, la fuente Alaín son los Chorreadores y la fuente Begira (Temprana) y la de Vedarín (Bedarín) ni siquiera han cambiado de nombre. La fuente Cahara era la que más agua daba, una “hazada” de agua, seguida de la de Alaín y Vedarín con media “hazada” y finalmente la de Begira, que daba poca agua. Se han conservado también los nombres de los pagos de Jumital (Jamontal o Jamontar) y el de Vedarín (Bedarín).

Actualmente las tandas son de 11 días para la balsa de Jamontal y de Bedarín y de 13 para la Balsa Alta. En el siglo XVI eran de 12 o 15 días según las necesidades para Jamontal y Bedarín.

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Lavaderos con su balsa, que recoge el agua de la antigua fuente Begira.

 

Se han conservado también viejas historias, como la referente a la “acequia de los moros”, la que lleva el agua de la balsa de Jamontal hasta Bedarín. Cuentan que los moros de Bedarín, no siendo suficiente el agua del que disponían para regar sus tierras, pidieron que se llevara desde la balsa de Jamontal. Se aceptó la petición solo si eran capaces de construir la acequia en una sola noche… y como ya sospecharán, lo consiguieron. Esta historia que se cuenta debe ser realmente antigua, pues ya Rodrigo Alonso describe como una vez regado el pago de Jumintal, el agua de esta balsa se llevaba hasta Bedarín para regar hasta donde alcanzara, completándose con el agua de su propia fuente.

 

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Las pinturas de la Balsa Alta, uno de los restos arqueológicos más antiguos de Bédar y única balsa de agua decorada que se conoce.

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Antigua Balsa de los moros.

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Entrada a la cimbra del barranco de la Basalta y conexión con el agua procedente de La Pecera.

 

La otra historia que se cuenta es la referente a la antigua Balsa Alta, cuyos restos se encuentran junto a la que se usa actualmente. Cuentan que inicialmente el agua procedía de la cimbra que se encuentra en el barranco, pero que tras excavar una mina más arriba se aumentó el caudal, por lo que la balsa se quedó pequeña, obligándoles a construir otra de más capacidad un poco más abajo. Aparentemente esta historia parece ser también muy antigua, la parte inferior de la Balsa Alta parece haber sido construida de manera diferente a la superior. No hay que olvidar que en esta antigua balsa en ruinas de los moros se conservan unas pinturas murales, datadas en el siglo X (supuestamente un siglo antes de la supuesta expulsión de los mozárabes y llegada de bereberes). Queda sin duda la cuestión de como varios topónimos y una tradición oral, de origen morisco, pudieron tener continuidad entre la población cristiana si, como nos dicen los datos históricos de los que disponemos, se tardó bastante en repoblar tras su expulsión.

 

 

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El pago de Jumital era uno de los pagos de riego más importantes de Bédar, un nombre que se ha conservado desde época nazarí, el actual Jamontal o Jamontar. La acequia que riega todo el pago es la “acequia de los moros”, que cuenta con una interesante leyenda. En la fotografía vemos la acequia de los moros ya en Bedarín, gran parte del trayecto ha sido cubierto para evitar pérdidas de agua.

 

También hay que destacar el curioso hecho que uno de los ramales de las acequias de la Balsa Alta recorre, soterrada, parte del casco urbano de Bédar, pasando al norte y al este de la iglesia parroquial, hasta el paraje conocido como la Meseta. Al parecer esta acequia sigue posteriormente su camino hasta un punto cerca de la carretera hacia Los Gallardos. Esta acequia, que no fue mencionada por el escribano del rey, pudo haber sido construida posteriormente al momento en el que se realizó la descripción en el Libro de Apeo pero antes de que el casco urbano de Bédar se extendiera en esa dirección, obligando a construir las casas sobre la acequia. Se da el caso que en algunas casas podían tener acceso al agua que pasaba por ella cuando se regaba. Es posible el núcleo primitivo de Bédar ocupara la loma entre la actual iglesia y el barranco de la Balsa Alta que discurre al oeste, expandiénsose posteriormente en dirección al barranco de la Cueva Oscura.

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Primera representación de Bédar, del Catastro de la Ensenada (1750). Supuestamente están representadas la ermita de la Virgen de la Cabeza y la iglesia, junto con la calle principal.

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Vista de la ruta del Agua, siguiendo una acequia madre de la Balsa Alta.

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Otra vista de la ruta del Agua, en este caso la de un peñasco desprendido sobre una acequia (un ramal de la Balsa Alta) desde hace mucho tiempo.

 

Por otro lado, y como interés añadido a la “ruta urbana”, está el enigma de la posición que ocupaba la antigua mezquita de Bédar, reutilizada tras la conquista como iglesia y que seguramente tuvo un aspecto no muy diferente a la mezquita de Serena cuando fue reconvertida en iglesia mudéjar. El libro de Apeo y Repartimiento nos da algunas pistas, pues identifica claramente la “iglesia vieja”, como lindando con las casas de Martín Galbez, Anton Galbez, Diego Albolote y la del Beneficiado, Diego Marín. Por las otras casas que lindan con las anteriores, podemos ubicar aproximadamente la iglesia vieja entre “la rambla” y la calle principal pero sin lindar directamente con ellas. Estaría, pues, cerca de la actual plaza, lo cual en cierta manera nos recuerda a la posición de la mezquita-iglesia de Serena, que se ha conservado y que también parece estar ubicada ante una placeta, una posición central lógica para un edificio de tal importancia para la población. Sobre su aspecto solo podemos especular, pero no sería muy diferente a la de Serena.

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Aspecto que debió tener la mezquita de Serena una vez transformada en iglesia (mudéjar) (para más información ver https://wordpress.com/post/farodebedar.com/20800282) La mezquita de Bédar no debió ser muy diferente.

 

Uno de los actos de la “Ruta de los sentidos” del 9 de agosto de 2019, “los cantos de Layla” de Virginia Fernández Collado.

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Vista del barranco de la Balsa Alta, con la fuente (la Pecera) la Balsa Alta y la de los moros.

 

En fin, la nueva ruta urbana, combinable con la ruta del agua prometen ser una auténtica ruta de sensaciones, refrescante incluso en los veranos más cálidos y con dos puntos donde poder “degustar” el agua fresca recién filtrada por su paso por la sierra.

 

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Vista de Bédar. En primer plano una encina, vestigio de los bosques mediterráneos que antaño cubrían esta sierra y por donde medraban los ciervos, como los representados en la Balsa Alta.

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Minas, fundiciones, cables, ferrocarriles y carga de mineral en Mojácar, Garrucha, Los Gallardos y Bédar. 1840-1970

Después de muchos años de trabajo, de recopilación de datos y fotografías, de recorrer la sierra en busca de restos…  el proyecto que documenta la historia minera ligada a las localidades de Bédar, Los Gallaros, Garrucha y Mojácar está cerca de ver la luz.

Las sierra de Bédar y Sierra Cabrera, el ferrocarril Bédar-Garrucha (con la novedad de contar con fotografías de las locomotoras!) y el cable aéreo y las minas e instalaciones de Los Gallardos, Garrucha y Mojácar. Quien quiera conocer toda su historia minera como nunca antes, aquí tiene su oportunidad.

Una versión en inglés y otra en español permitirá a todo el mundo poder disfrutar de esta obra.

No duden en ponerse en contacto con nosotros para más información.

 

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Neuves-Maisons (Francia): el ejemplo a seguir

Este fin de semana pasado, el presidente de la asociación APAMIBE de Bédar acudió a la fiesta anual que se celebra el el municipio de Nueves-Maisons, cercano a Nancy (Francia). En una reunión organizada por el miembro de la universidad de Nancy, Christian Hibchs, entre otros objetivos, se trataba de realizar un análisis de los trabajos realizados en este antiguo pueblo minero.

Al igual que Bédar, Neuves-Maisons fue en su momento próspera gracias a sus yacimientos de mineral de hierro. Se trata de un mineral famoso entre los conocedores del tema, pues fue el mineral de hierro con el que Gustave Eiffel edificó su mítica torre.

A los vecinos de Bédar se les hará seguramente familiar la historia de Neuves-Maisons. En los años 60 las minas de hierro de Neuves-Maisons cerraron y toda la rica historia de mineros y fundidores se deslizó peligrosamente en el olvido. Sin embargo, el pueblo, desarrollado al calor de la minería, reaccionó a tiempo creando una asociación con la intención de recuperar su pasado minero y rehabilitar las minas para fomentar el turismo minero.

La “fiesta del Hierro” (la Fête du Fer) es un acontecimiento anual que va ya por su quinta edición, con diversos espectáculos y demostraciones del trabajo con el hierro, incluida la reproducción hornos antiguos medievales con ejemplos de la producción de hierro a partir del mineral y de carbón vegetal.

 

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Esta asociación, con el apoyo de la alcaldía, ha conseguido no solo recuperar muchas de las minas y diferentes elementos arqueológicos que en ellas se encontraban. Pero es la apertura a los visitantes, con visitas guiadas, lo que ha permitido atraer cada vez más visitantes tras realizar los trabajos de securización exigidos por la Prefectura francesa para cumplir con la legislación. Esta recuperación ha sido posible gracias sobre todo al trabajo desinteresado de los voluntarios, cuyo trabajo incesante en la preparación de la fiesta pudo ser contemplado por el presindente de la APAMIBE.

 

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Cartel de bienvenida para los asistentes a la fiesta.

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Concentrador de mineral junto a las minas. Tras la adjudicación de una subvención con fondos europeos de 4 millones de euros, se han comenzado las obras de rehabilitación del imponente edificio, que pudo conservarse.

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Diferentes vagonetas recuperadas de las labores mineras y en diferentes estados de recuperación. Es posible desplazarlas sobre los raíles.

 

Las diferencias con lo que pasa, no solo en Bédar sino en otros municipios del levante almeriense que disponen de un importante patrimonio minero. Aunque la finalización de la actividad minera y el olvido posterior siguieron caminos paralelos, la reacción y trabajo asociativo de nuestros vecinos europeos de Neuves-Maisons ha permitido la recuperación y el crecimiento económico gracias a esta nueva actividad turística. Uno de sus grandes éxitos es también el de hacer entender a sus vecinos la importancia de su patrimonio y conseguir una actividad colaborativa y de voluntariado que nosotros en Bédar (y en prácticamente todo el levante almeriense) solo podemos soñar.

Nosotros, desgraciadamente, estamos muy lejos de todo estos y objetivos, y nuestra actitud pasiva e indolente con nuestro propio patrimonio, nos lleva a su deterioro y a su pérdida, en muchos casos definitiva. Las pocas asociaciones que intentan revertir esta situación, pequeñas y con escaso apoyo tanto de los ayuntamientos como de los propios vecinos, se encuentran en una situación de una lucha contra molinos de viento.

 

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Diferentes fotografías de una visita guiada por las galerías securizadas que, sin embargo, no pierden su encanto de mina antigua.

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La mina incluye una exposición de carteles mineros y se muestra numeroso material recuperado que se mostrará en un museo en la mina. En la fotografía, un botiquín minero que llamó la atención del presidente de la APAMIBE, aunque contaban con numerosos martillos perforadores de aire comprimido, herramientas, barrenadoras, purgadores de techos, carbureros… en diferentes estados de recuperación.

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Aspecto de una de las galerías “en bruto” todavía sin los trabajos de securización y, por tanto, no abierta al público. Nos recuerda poderosamente a algunas de las minas de Bédar.

 

¿Y qué es lo que nos estamos perdiendo? pues la puesta en valor de un patrimonio para nuestro propio desarrollo económico. El ejemplo de Neuves-Maisons es verdaderamente sangrante si lo comparamos a nuestra situación actual que debería causarnos vergüenza. No solo sus minas son visitables, con una afluencia creciente de vistas año tras año, sino que además han conseguido la financiación de fondos europeos para la rehabilitación de una de sus “joyas” de patrimonio arqueológico, el “concentrador de mineral”. Este concentrado es un antiguo edificio que permitía el tratamiento rápido del mineral para su fundición. En concreto, con una ayuda que ronda los 4 millones de euros, se preveen una serie de mejoras que incrementarán sustancialmente el número de visitas y el beneficio económico para el pueblo.

Nosotros, con un patrimonio arqueológico-industrial que no tiene nada que envidiar al de Neuves-Maisons, nos mantenemos inactivos e indolentes, con actuaciones sobre el patrimonio que se pueden contar con los dedos de una mano (y sobran dedos) y de escaso impacto en lo global (la restauración de la máquina de vapor del Chaparral o la más reciente de la geoda gigante de Pulpí son dos de los ejemplos). Proyectos prometedores como la recuperación de la mina romana de Cuevas, que inicialmente contó con un presupuesto de algo más de 40.000 euros fue parado en seco por no se sabe muy bien qué intereses políticos (un muy mal signo que delata el estado precario de salud de nuestra sociedad), sin apenas reacción de los vecinos (prácticamente nula). En Bédar parece los proyectos empiezan a ponerse en marcha, pero demasiado lentamente como para esperar resultados a corto plazo.

En fin, pueden disfrutar de las fotografías que el presidente de APAMIBE realizó a las minas de Neuves-Maisons, en una pequeña visita guiada especialmente organizada en ocasión de su visita y de la de varios miembros de la universidad de Nancy, junto a algunos familiares de los guías. Esas podrían ser nuestras minas antiguas, ese podría ser el dinero que entra en nuestros pueblos y en nuestros bolsillos, pero desgraciadamente estamos tan ciegos que no somos capaces de ver más allá de nuestras propias narices.

Quede como ejemplo para todos aquellos que la idea de abrir minas a los turistas no son más que sueños irrealizables. Ya ven que están muy equivocados.

 

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Se puede observar una de las primeras vagonetas eléctricas utilizadas en la mina, en proceso de restauración.

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Vagoneta basculante completamente restaurada muy parecida a las que se utilizaron en Bédar durante la primera fase minera. Se encuentra expuesta en el exterior de una de las entradas.

 

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Antas: conferencia y visita al yacimiento de El Argar

No podemos dejar de hacernos eco de esta interesante visita al yacimiento que se llevará a cabo el próximo sábado 6 de julio al yacimiento de El Argar de Antas. Los guías son de excepción: el Profesor de Prehistoria D. Gonzalo Aranda Jiménez, el arqueólogo D. Domingo Ortíz Soler y nuestro amigo D. Julián Pérez Flores, presidente de la Asociación Amigos de El Argar, la organizadora de esta nueva cita.

El viernes 5, a las 20:30, los organizadores han previsto una conferencia: “la reutilización de monumentos megalíticos en El Argar” que creemos que no dejará indiferente a nadie, en las IX Jornadas de Estudio sobre la Cultura de El Argar.

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En los dias pasados hemos ido compartiendo noticias interesantes en nuestra página en Facebook, por ejemplo como un pequeño pueblo de Cuenca, Cueva del Hierro, está escapando al peligro de la despoblación gracias a la explotación turística de una vieja mina romana. Por otro lado, parece que existen problemas con los precios un tanto elevados de la tan esperada apertura del acceso turístico a la geoda gigante de Pulpí.

Para nosotros el tema está claro, ninguno de los pueblos del levante almeriense se salvará por sus propios medios. Hemos de actuar todos a la vez y considerar que los yacimientos de La Gerundia y El Argar de Antas es solo un problema de esta última localidad es uno de los mayores errores que se puede cometer. La puesta en valor de estos yacimientos beneficiará a toda la comarca.

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No olvidemos que es el yacimiento que da nombre a importante cultura de la edad del bronce que se extendió por el suroeste peninsular. Tampoco hay que olvidar que dos de los yacimientos más importantes de la cultura de El Argar, la Almoloya y la Bastida, ya se han puesto en valor y pueden ser visitados. Nosotros, como siempre, tarde y mal.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE EL ARGAR, ANTAS, LEVANTE ALMERIENSE

Y no queremos echar la culpa solo a los políticos, que también, todos nosotros somos un poco culpables al no exigirles que hagan lo que en otros sitios ya llevan muy avanzado. No podemos olvidar como en 2016 los miembros de la Comisión de Cultura de la Junta de Andalucía, con su proverbial miopía, votó en contra de una actuación de emergencia en este yacimiento, entre ellos nuestro conocido almeriense José Luis Sánchez Teruel… El motivo parece que fue que quien lo pidió no era de su mismo grupo político. Como siempre, los políticos siempre pensando en la gente. Pero si tenemos lo que tenemos es porque desgraciadamente nos lo merecemos, y si nosotros no exigimos que velen por nuestros intereses, ellos nunca lo harán.

La visita del sábado día 6 es una forma de reclamar que es lo que queremos, y no solo afecta a la gente de Antas, nos afecta a todos, porque la puesta en valor de este yacimiento no beneficiará solo a Antas, lo hará a todos los pueblos de la comarca. Nosotros estaremos en el punto de encuentro en la calle Arrieros número 2 de Antas, a las 10:30, punto de partida de esta visita al yacimiento. Os esperamos a todos.

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Turre: billete municipal de 1 peseta de 1937

Durante 1937 y 1938, en plena Guerra Civil española, se vivió un fenómeno curioso en toda la zona republicana. Con la retirada de las monedas de cobre y plata y la escasez de la moneda menuda, se vivió una falta de moneda fraccionaria que dificultaba los pequeños intercambios y la compra en los comercios. Autorizada la utilización de vales en 1937 por una serie de decretos por el Estado republicanos, los consejos municipales, lo que antes eran las alcaldías, comenzaron a emitir vales para facilitar las transacciones. Estos vales se emitían en base a una cantidad de dinero que se depositaba en los bancos locales, los billetes eran autorizados por la firma del presidente del consejo y podían llevar el sello  del consejo y un número de serie. El billete solo tenía valor en la localidad en que se emitían, aunque se dieron casos entre varias localidades.

Sin embargo, pocos eran los que querían estos billetes, prefiriendo los aceptados por el Banco de España, con valor en todo el Estado y debidamente garantizados. No en vano, con este tipo de vales había mucho riesgo de fraude, pues nadie podía garantizar eficazmente que algunos listos emitieran más vales que el dinero depositado que lo garantizaba.  En febrero de 1938 el gobierno prohibió su emisión y los billetes existentes empezaron a ser recogidos y canjeados por las autoridades competentes.

Todos los pueblos del levante almeriense emitieron este tipo de billetes, que eran aprobados en sesiones de los consejos, donde se estipulaba el valor y cantidad de los billetes que se emitían. Por lo general, se hicieron dos o tres emisiones en cada una de los municipios. Casi todos los municipios del levante encargaron estos billetes a la imprenta Haro de Vera (salvo Pulpí y puede que otras de Lubrín, Huercal Overa y algunas emisiones de Cuevas de Almanzora). La imprenta Haro utilizó una tipología, orlas, decoraciones e ilustraciones muy características, cuyos motivos vemos combinados de diferentes formas. Se aprecia también una serie de emisiones muy simples (Bédar, Turre, Mojácar, Antas…) hasta otras mucho más elaboradas y con diferentes ilustraciones, como es el caso de las de Vera. A parte de surtir de vales a los municipios del levante, también lo hizo para otros municipios almerienses, como Abla, Albox, Albánchez o Doña María-Ocaña.

Debido a la escasez de papel, estos vales eran de muy mala calidad, en ocasiones tuvieron que imprimirse en papel de libreta, y se deterioraban muy rápidamente. Los que no se retiraron fueron regalados a los niños para que jugaran y, finalmente, los supervivientes acabaron vendiéndose a coleccionistas, especialmente en las zonas de mayor emigración, sobre todo en  Cataluña.

A día de hoy, no se ha llevado ningún estudio serio sobre ellos, a pesar de que hace ya más de 80 años de estas emisiones. Con una sola excepción, que es Vera, en los que se ha hallado las sesiones del consejo con las diferentes emisiones aprobadas. Lo que ya no sabemos es si el Archivo Municipal de Vera cuenta con ejemplares de estos vales, como sí ocurre con muchos otros municipios fuera de Almería que se han preocupado en recopilar para sus Archivos Municipales sus propias emisiones de vales en 1937, testigos de esos difíciles años de Guerra Civil.

Desde este humilde blog, nos ocupamos de las emisiones de los municipios del levante, y especialmente de estas emisiones de la imprenta Haro (https://farodebedar.com/emisiones-de-la-imprenta-haro-vera/), con un catálogo de las emisiones que hemos podido encontrar en subastas, páginas de venta, colecciones privadas y otras procedencias. Desgraciadamente se trata de ejemplares raros y bastante buscados por los coleccionistas, que no se caracterizan precisamente por su tendencia a compartir sus hallazgos, preocupados como están por disfrutarlos personalmente, cual Gollum su precioso anillo. Las escasos catálogos y estudios al respecto presenta numerosas lagunas, es por eso que debemos “cazarlos” en el momento del cambio de manos, para ir completando poco a poco las diversas series.

Tal y como hacemos en otros temas, como por ejemplo monedas de yacimientos romanos y hispano-árabes, iremos publicando los nuevos hallazgos de importancia que vayamos haciendo, gracias nuestros colaboradores. Empezamos con el billete de 1 peseta de color rojo de Turre, que es la primera vez que vemos.

El ejemplar está claramente impreso en papel de libreta, como otros ejemplares de Antas y Los Gallardos, a pesar de lo cual, está muy bien conservado tras 82 años. No lleva número de serie, como los escasos otros billetes de la serie de Turre que conocemos. Este billete viene a completar la serie de billetes de 1 peseta, llamémoslos de tipología simple (lo que hemos denominado tipologías de la 1 a la 3, con un tamaño de unos 5×10 cm y pequeñas diferencias en la disposición del escudo republicano y en el tamaño del valor facial). Coincide en color con el billete de 1 peseta de Bédar y está firmado por el presidente, Damián Grima.

 

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Billete de 1 persona de Turre, rojo, sin número de serie. Colección particular.

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Billete de 1 peseta de Bédar, rojo, número de serie 1080. Colección particular.

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Billete de 1 peseta de Antas, verde o azul, número de serie 0832. Ejemplar vendido en el portal Todocolección.

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Billete de 1 peseta de Los Gallardos, azul, sin número de serie. Colección particular.