Bedar: fiestas, turismo y asociaciones

Este fin de semana pasado se celebró la fiesta andalusí (o morisca, aunque no sea lo mismo) de Bédar. No hablaré de ella, más que nada porque no pude ir (lamentablemente) y porque desconozco los datos de asistencia. Pueden encontrarse muchas fotografías sobre la misma en las redes sociales, especialmente en facebook. Bédar juventud-cultura parece ser el órgano de publicidad de los actos del ayuntamiento, lo cual está muy bien porque hay que adaptarse a los nuevos tiempos y, sinceramente, la web oficial del ayuntamiento lleva demasiado tiempo estancada. Entre los actos había algo referente a eso de las «7 maravillas», que como ya comenté es más bien un monumento (financiado con dinero público, como no) al propio desconocimiento local del propio patrimonio. Una pena.

También se programan para las fiestas un recorrido por las rutas «oficiales», la del agua y la de las minas. También me parece perfecto.

Sin embargo me veo obligado a denunciar la parálisis que existe actualmente en cuanto a convertir a Bédar en un destino eco-turístico sostenible. Recuerdo que es uno de los objetivos declarados del actual grupo de gobierno municipal (podría tirar de hemeroteca, pero todo el mundo lo sabe ya), y tengo que decir que últimamente se nota un cierto interés en que sea así, y ahí tenemos la colaboración que hubo para traer a Bédar el primer «curso de campo» de geólogos de una universidad francesa.

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Minas con impresionantes recorridos interiores como la Mulata y la Higuera, están todavía a la espera de que se inicien las gestiones de cara a su prometida musealización. ¿Cuánto más tendremos que esperar?

Sin embargo no podemos quedarnos ahí. Hace ya demasiado tiempo que se tendría que haber actualizado la ruta minera y del agua. También hace tiempo que se tendrían que haber creado nuevas rutas. Además, se deberían haber empezado a proponer nuevos proyectos más ambiciosos, como la musealización de minas (recuerdo que formaba parte del programa político de los ganadores en las últimas elecciones) y el proyecto que se me antoja sería la guindilla perfecta para el turismo en Bédar: la instalación de un pequeño tren turístico a vapor para visitar parte de las minas… No, no me he vuelto loco, es algo que se ha hecho ya, y no muy lejos de aquí:

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Este tren, entre La Viñuela y Ventas de Zafarraya, en Granada, está ya funcionando. Ha recibido subvenciones públicas para su instalación y cuenta con una locomotora a escala que haría las delicias de todos los visitantes. Con el dinero de subvenciones que se ha gastado ya en otros proyectos de fomento del turismo, hace tiempo que tendríamos algo así. De nuevo, una pena.

Pero vayamos paso a paso. A mi entender, éstos son los puntos en los que se tiene que trabajar, por orden:

1. Ampliación y mejora de las rutas de senderismo, incluidas rutas para bicicletas.
2. Implicarse en el proyecto de Bédar como centro de estancia para estudiantes de geología.
3. Plantear la musealización de minas como parte integral de la red de rutas de senderismo.
4. Instalación de un ferrocarril turístico.

El objetivo sería que Bédar tuviera una oferta única pero a la vez integrada en la de la axarquía, complementando a ésta. Tenemos un gran patrimonio histórico-arqueológico (argárico e hispano-musulmán fundamentalmente), pero las maravillas arqueológicas del resto de pueblos de la axarquía nos superan con creces. La seña de identidad de Bédar siempre ha sido la minería del hierro-plomo, tan característica de nuestro pueblo. Es por eso que pensamos que es ahí donde tenemos que incidir, sin olvidar (claro está) otros elementos importantes de nuestro patrimonio, como las ya famosas pinturas de la Balsa Alta. El objetivo sería de atraer turismo de calidad y que quiera quedarse unos días en nuestro pueblo para ver todo lo que hay, tanto en el pueblo como en toda la comarca, incluidas las cercanas playas. Es fácilmente entendible que no es suficiente con que vengan tan solo a hacer la ruta de la minería tal y como está diseñada hoy en día, pues se puede hacer sin necesidad de guía y en un solo día, y es muy frecuente que la gente haga la ruta sin ni siquiera acercarse al pueblo.

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Nueva ruta minera Pinar-Serena de 16 km que se está estudiando y preparando desde Bédar Sostenible.

Dentro de nuestras posibilidades, desde la asociación Bédar Sostenible hacemos todo lo que podemos para llegar a ver realizados estos objetivos. La excursión del día 16 forma parte de estas actuaciones. Yo mismo seré el encargado de dirigirla y los que me conocen sabrán que mis excursiones son de todo menos convencionales.

Esto a nivel local, claro está. Pero no hemos de olvidar dónde estamos. Bédar se encuentra en un entorno de enormes posibilidades turísticas. Todos los que leen con cierta asiduidad este blog conocerán ya mi pertenencia a la nueva asociación ARGAR-FUENTE ÁLAMO. Esta asociación llamó rápidamente mi atención porque escapa al localismo y al regionalismo que tanto daño nos ha hecho. Es muy difícil entender cómo es posible que, teniendo como tenemos un patrimonio arqueológico-histórico tan impresionante, ni siquiera seamos conscientes de ello (a la elección de las 7 maravillas en Bédar me remito, sin ir más lejos). Tras una campaña de conferencias, esta nueva asociación intenta concienciar la los ciudadanos de la axarquía de la importancia de nuestro patrimonio y de la necesidad de estudiarlo y ponerlo en valor. Otras comunidades como Murcia y Granada cuentan ya con yacimientos prehistóricos musealizados que son centros de primer orden de atención turística (o pronto lo serán). En Almería, sin embargo, ni siquiera sabemos lo que tenemos, mientras que las entidades públicas que deberían encargarse de esto, y me refiereo a muchos ayuntamientos e instituciones como el Instituto de Estudios Almerienses, no hacen otra cosa que mirarse el ombligo y ver pasar el tiempo.

A ver si reaccionamos de una vez…

Excursion por las minas de hierro: 16-08-2014

El 16 de agosto, y siguiendo la costumbre de todos los años, organizamos una pequeña excursión por las minas de hierro de Bédar.

La convocatoria ha sido publicada en la página web de Bédar Sostenible, que también facilitará las linternas y cascos que se precisan para la excursión:

https://www.facebook.com/home.php#!/events/539710659489754/?ref_newsfeed_story_type=regular

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No será una excursión al estilo habitual (ruta de la minería)y, como en otras ocasiones, comentaremos el estado actual en el que se encuentran las investigaciones sobre estas minas.

Santa Bárbara

Se ruega confirmación de asistencia para poder tener preparado el material necesario, las plazas estarán limitadas dado lo especial de la visita. Como siempre, la visita es totalmente gratuita.

Nueva informacion sobre el Pinar de Bedar

Hace unos días se publicó en la revista digial HASTIAL el último de mis trabajos sobre minería en El Pinar de Bédar.

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http://issuu.com/malacate/docs/hastial_4-1/0

Los trabajos de investigación sobre estas minas comenzaron en 2003, aunque cuando pude comprobar la rápida destrucción de los restos mineros provocada por la urbanización de El Pinar (en la que destaca la destrucción de los restos del Lavadero Grande en 2004), tuve que darme prisa en fotografiar y registrar todos los datos posibles. De ahí que muchas de las cosas que aparecen en las fotografías de este trabajo ya no existen.

La mega-urbanización, que incluía un campo de Pitch & Putt (una especie de campo de golf enano)amenazaba con fagocitar todo el espacio ocupado por los restos mineros. Creo que muchos conocerán mi firme oposición a la construcción de ese megalomaníaco proyecto, sobre todo tras la destrucción del Lavadero Grande en 2004, lo cual me hizo sospechar que no respetarían nada. No solo era el cabreo lógico por destruir el objeto de mi curiosidad, también fue por la ligereza de la decisión de hacer desaparecer un patrimonio que en un futuro podría ser útil, e incluso por la grave afectación de unas zonas donde, tradicionalmente, se podían ver muchas tortugas moras (Testudo graeca). Sin embargo, en 2004, la «ladrillitis» estaba en su pleno apogeo, y no había riesgo (construir en zonas mineras no es que sea precisamente buena idea)ni patrimonio que pudiera pararlo.

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Ahora, una vez desinflado el globo de la especulación urbanística, empiezan a cristalizar ideas sobre promoción turística, que tendrán que conformarse con lo que ha quedado. Los terrenos del abortado campo de Pitch & Putt empiezan a ser ocupados, de nuevo, por sus legítimos dueños, mientras que las calzadas y aceras de la urbanización se deterioran y sucumben ante las lluvias torrenciales ocasionales, cuyas aguas recuperan sus cursos habituales de toda la vida, temporalmente ocupados.

En el presente artículo, se muestran los resultados de bastantes años de investigación. No solo sobre el terreno, también documental, con documentos llegados hasta de la lejana Noruega (gracias a Lise Hansen), y la inestimable ayuda de grandes profesionales, como el ingeniero de minas Gonzalo Leal y el historiador Juan Grima Cervantes, referente obligado en todos estos temas. Incluso cuenta con la única investigación arqueológica auténtica que se ha realizado en Bédar y que pocos conocen: la del equipo del arqueólogo belga Paul Rondelez, en una campaña en la zona de La Gamberra que fue en su momento financiada por el grupo de vecinos Levante Sostenible.

El Pinar de Bédar tiene un gran potencial turístico, pues en un relativamente pequeño espacio de terreno se pueden encontrar numerosos restos histórico-mineros, muy representativos del siglo minero almeriense, que permitirían una gran cantidad de rutas y actividades.

El trabajo no ha finalizado, todavía quedan muchas incógnitas, pero al menos se han podido establecer de forma general los diferentes periodos que caracterizana a esta minería, en un periodo de tiempo entre 1843 y 1926.

Mina San Marcos

Esta vez nos vamos a los inicios de la minería moderna en Bédar, en esa desconocida época que arranca en 1843, cuando se iniciaron los primeros trabajos mineros en el pago de Alcornia.

Entonces El Pinar no era más que un conjunto de grandes escombreras y minas antiguas, que en Bédar llamaban, simplemente, la «Mina Grande», de la que contaban leyendas sobre su origen que no nos han llegado.

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Plano de demarcación de la mina Convenio, en el barranco de San Marcos (El Pinar, Bédar).

Fue cuando la minería en Almagrera empezó a perder fuelle cuando se empezó a trabajar de nuevo en las viejas minas de El Pinar. No han quedado muchos datos sobre este periodo, tampoco muchos restos, pues la intensa actividad posterior los borró, como hizo desparecer también los vestigios de la antigua explotación medieval.

Afortunadamente, hemos encontrado datos sobre una de estas primeras explotaciones mineras, y sorprendentemente, todavía pudimos examinar los restos de la misma, gracias a que se encontraban en uno de los rincones de más difícil acceso de la zona. Me refiero a la mina San Marcos.

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En la fotografía, la loma del Medio del barranco de San Marcos, a la izquierda de la fotografía, y cubierta de pinos, se encuentra la Umbría del Medio (2005).

Estas primeras minas, monopolizadas por pequeñas sociedades mineras participadas por gente de la zona, funcionaban de una manera muy sencilla, equiparable a las primeras explotaciones de Almagrera. A partir de un acceso, pozo o trancada, se extraía el mineral y se trataba directamente en bocamina, ya fuera con garbillo incialmente (cribas manuales) o posteriormente utilizando sistemas de lavado, por medio de percusión en tinas o harneros suspendidos (cribas cartageneras). El mineral procesado se solía guardar en pequeños cortijos-almacén, donde eran almacenados hasta que, al final de cada varada, el mineral era llevado al punto de venta para ser subastado a los agentes de las fundiciones.

Por la disposición del mineral de plomo en Almagrera predominaron los pozos. En Bédar, al estar el mineral más superficial y diseminado, predominaron las pequeñas galerías, trancadas y socavones, pero también se utilizaron pozos en ocasiones.

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Depósito de agua ubicado en la loma del Medio, cercano al cortijo-almacén y pozo de la mina San Marcos. Podría tratarse de un depósito para suministro de agua para los procesos de lavado del mineral (2005).

San Marcos se demarcó en el paraje conocido como la Umbría del Medio, el 25 de abril de 1844. Se trata, pues, de una de las primeras minas. No podemos dudar de la importancia de esta mina, como ocurrió con otras minas muy conocidas de la zona (Unión de Tres Amigos o Silencio), la mina acabó dando nombre al barranco entero, y hoy todavía se conoce este barranco como de San Marcos.
Entre los restos de esta mina distinguimos un cortijo-almacén y un pozo principal, que disponde una protección en mampostería no muy alto. Probablemente, se accedería a las labores por el pozo mediante la utilización de un torno manual, como era habitual en las minas de Almagrera y de El Pinar. El mineral se trataría cerca del pozo, mediante triturado y garbillado. Hay que decir que el garbillo, dadas las características de la roca madre de cada lugar, debió ser mucho más efectivo en las minas de El Pinar que no en las de Almagrera. Sorprende, no muy lejos del cortijo, la presencia de un pequeño depósito de agua con restos de canalizaciones que, sin duda, están relacionadas con labores de lavado del mineral.

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Interior del depósito de la loma del Medio (2005).

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Restos del cortijo-almacén de la mina de San Marcos (2005).

Pero ¿de donde traían el agua? Está muy documentada la ausencia de fuentes de agua en esta sierra, y en no pocas minas de El Pinar el agua para el tratamiento de mineral se tenía que llevar a lomos de mulas. No fue hasta que la Compañía de Águilas perforó el «pozo Bomba» en la década de 1870, que no se dispuso de agua suficiente, y aun así había muchos lugares a donde no llegaba porque no existían canalizaciones. Sin embargo, antes de la llegada de la Compañía de Águilas tenemos indicios más que suficientes para creer que se construyeron pozos y sistemas de abastecimiento de agua, como por ejemplo la red de acequias y canales de suministro de la fundición Carmen de Bédar o la galería de 150 metros que, desde la zona de San Atonio el Alto, atraviesa la sierra para conectar con el barranco de San Marcos.

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Túnel de 150 metros que conecta con el barranco de San Marcos desde la zona de San Antonio el Alto. Se observa a la derecha los soportes de la tubería que atravesaba este túnel.

Este túnel conserva los restos de las estructuras de soporte y mampostería de una tubería que, supuestamente, abastecería de agua a las minas del barranco de San Marcos desde un antiguo pozo, ya desaparecido. No hay dudas sobre su utilización, aunque no podemos asegurar que abasteciera precisamente a la mina San Marcos,aunque el hecho de que la galería se encuentre a la altura del barranco donde está el almacén y la presencia del pequeño depósito de agua antes descrito, no hacen descabellado pensar que se trató de un esfuerzo en optimizar el lavado de mineral asegurando el suministro, más o menos continuo y económico, del agua necesaria.

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Restos del cortijo-almacén de la mina de San Marcos (2005).

Lo que sí que podemos dar por sentado es la antiguedad de esta mina y estos restos. A partir de 1949, sociedades mineras más poderosas, como la sociedad Filantropía de los Orozco, se hizo con la propiedad de todas estas minas. En concreto, en el barranco de San Marcos, demarcaron sus minas allí, aunque siguieron trabajándose de la misma forma precaria que antes. En 1870, se utilizó este cortijo como punto de partida de la concesión minera de Filantropía de nombre «Convenio». Para entonces ya se informaba de que este cortijo estaba abandonado.

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Pozo de la mina de San Marcos con su murete de protección (2005).

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Interior del pozo de la mina de San Marcos (2005).

Desgraciadamente, en el año de la «gran destrucción» de 2008, las excavadoras que cambiaron la fisonomía de este paraje llegaron a los restos de este cortijo, de una mina de 1844, borraron (literalemente) el pozo de la mina y echaron abajo casi todos los muros que quedaban del almacén. No voy a denunciar de nuevo este hecho, cosa que ya he hecho en innumerables ocasiones anteriores, pero está muy feo destrozar cosas que no sabes ni lo que son y sobre todo sin ningún sentido, porque no había planeado construir nada en el barranco de San Marcos. ¿Por qué entonces molestarse en hacer un camino hacia ninguna parte y destrozar estos restos?

Los rumbos de Reforma

Una de las tareas que tenía pendiente, dejando a parte el importante tema de la estancia de los estudiantes de la Université de Lorraine, era el de la confirmación definitiva de la existencia de vestigios de los viejos rumbos del lavadero «pequeño» de Reforma.

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Como ya he comentado en otras ocasiones, se trataba de sistema de lavado de los lodos resultantes de diferentes procesos previos de selección y separación por gravedad del mineral de plomo. En los rumbos, se recuperaban hasta las partículas más minúsculas de galena, haciendo deslizar los lodos por unas plataformas ligeramente inclinadas, mientras unas escombrillas giraban continuamente distribuyendo uniformemente el lodo.

Hace ya aproximadamente un mes que publiqué unas fotografías de lo que suponía eran los restos de uno de estos antiguos rumbos del Pinar de Bédar, para gran sorpresa mía, pues no pensaba que quedaría nada de un lavadero de mineral que estuvo funcionando entre 1882 y 1884.

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Pero como en otras ocasiones, el Pinar ha resultado ser una caja de sorpresas, y no sólo había conservado «fragmentos» de un rumbo, lo que pude encontrar, ni más ni menos, es con una plataforma casi completa de uno de estos rumbos.

El círculo, apenas distinguible del entorno por que no crecía hierba encima, tenía el diámetro justo (4 metros) y estaba ubicado en el lugar preciso donde yo creía haber ubicado los restos del viejo lavadero. Pero faltaba la confirmación definitiva, que solo tendría tras excavar en el interior del círculo y descubrir si quedaba algo de la superfície original, en el caso que fuera un rumbo, y poder saber también de qué estaba hecha (cerámica, piedras plantas, etc.)

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La sorpresa fue mayúscula cuando encontré una superfície de mortero de cal de superfície enlucida, con una ligera inclinación, formando una característica superficie cónica de un rumbo. Me conformé con excavar una sección triangular del rumbo, aunque de buena gana lo hubiera limpiado todo sólo por ver «resurgir» de nuevo el antiguo artefacto. Pero eso quizás lo dejaré para más adelante.

La zona del eje faltaba, como era de esperar, desaparecida cuando desmantelaron el aparato, pero no pude por menos de observar como quedaban al descubierto dos «costillas» que revelan la forma de construcción de la superfície. En efecto, ya había visto otra vez cómo se construían superfícies de cemento para patios, ligeramente cónicas para encauzar el agua de la lluvia hacia los desagües. Primero se construyen varias costillas bien niveladas con la forma deseada, y luego se rellenan los espacios entre costillas.

El radio de la plataforma, de 2 metros y el borde exterior del rumbo, de unos 18 cm. conforman la plataforma cónica por la que se hacía deslizar el mineral.

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Estos rumbos, que podríamos llamar «avanzados» contrastan notablemente con otros rumbo, de los artesanales que he dado en llamar «tipo Bédar». Como para que se vea la diferencia, hay uno de ellos muy cerca del que acabo de describir.

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Nótense las diferencias. La primera y evidente es la del tamaño, 4 metros el más antiguo y 2 metros el «artesanal», uno de los más completos que se puede encontrar en la sierra del Pinar. Está construida a base de piedras planas o «lajas», que se pueden encontrar fácilmente en la zona.

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Tampoco se ve ningún tipo de estructura o perforación en el centro para la inserción de un eje para las escombrillas, si es que disponía de ellas. Quizás disponía de otro dispositivo para depositar los lodos sobre la plataforma.

La misma plataforma, francamente plana, está formada por piedras planas, simplemente encajadas, sin ningún mortero y sobre una capa de grava compacta, como se puede ver en las fotografías. Es posible que fuera, a su vez, el soporte de la verdadera plataforma de lavado, aunque no quedan restos que nos indiquen nada al respecto. Tampoco los restos metálicos que se pueden encontrar cerca ayudan mucho, pues se trata principalmente de pequeños clavos y otras piezas de hierro.

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Como casi siempre, más preguntas que respuestas. Es, sin embargo, muy curioso e inusual, encontrar restos de rumbos tan antiguos en tan buen estado. No voy a insistir de nuevo en el tema del «patrimonio desaprovechado» de Bédar, pero me gustaría saber si se conocen ejemplos de restos de rumbos que se conserven tan bien como los de éste rumbo de finales del XIX. Salvando los rumbos descritos en Almagrera por Antonio González, no conozco más ejemplos.

Visita a la mina la Higuera 22-23 de marzo de 2014

Los días 22 y 23 de marzos se llevó a cabo la visita programada a la mina La Higuera por parte de los estudiantes en prácticas de geología de la Universitat de Lorraine.

La estancia del grupo está a punto de acabar y todo ha salido tal y como fue planeado, incluso el tiempo ha acompañado a esta primera experiencia que esperamos se repita año tras año y que atraiga, cada vez más, a más estudiantes y durante más tiempo.

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La mina La Higuera ha sido la elegida para la visita por varias razones. En primer lugar, es una de las minas con más recorrido explorado, está excavada en la dura caliza y presenta dos entradas a distinto nivel y «patios de luces» que aseguran una buena ventilación.

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En segundo lugar, se trata de un auténtico museo-reliquia de lo que fue la minería del hierro a finales del siglo XIX y principios del XX. La galería de transporte principal, de unos 240 metros de recorrido (visitables en casi su totalidad) era utilizado para el transporte del mineral desde la vecina mina de Santa Catalina. Como en el camino natural desde Santa Catalina hasta Tres Amigos se interponía Serena, se tuvo que excavar este túnel, que según cuentan fue iniciado desde ambos extremos por dos grupos de trabajadores, encontrándose en el centro de la montaña, allá por 1896.

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En uno de los patios de luces de este túnel se encontraba el cargadero de Santa Catalina, con sus 9 compuertas. Todas las labores que se desarrollaron a partir de este túnel convergían en él, ya bien sea por pequeñas vías de transporte o por buzones de distintos tamaños que llevaban el mineral al túnel principal o hacia el cargadero de Santa Catalina. En la parte superior de esta mina se desarrolló una gran explotación en huecos y pilares, en lo que parece una fase más tardía de explotación de esta mina.

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Desde la parte superior de la explotación el mineral se sacaba a la parte superior de la montaña, donde mediante un plano inclinado se llevaba el mineral hasta la misma entrada del túnel por la parte Este, donde aprovechando cuando la locomotora salía del túnel arrastrando los vagones, se cargaba el mineral en éstos. Los estériles se desviaban por dos vías, acumulándose todo el material a un extremo de la salida del túnel, donde se formó con el tiempo dos inmensas montones que actualmente han sido reaprovechados en parte.

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La visita a la mina Higuera es, por tanto, una visita a una red casi laberíntica de galerías y trancadas, donde podemos observar gigantescos «buzones» para el transporte del mineral, inmensas salas sustentadas por pilares y los estragos de las últimas explosiones de dinamita cuyo mineral no llegó a ser extraído.

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No falta la fauna habitual en estas minas, como son los pequeños insectos, escarabajos, alguna que otra serpiente que ha buscado refugio y los habituales «morciguillos» -pues así llaman a los murciélagos-. Pero en esta última visita nos encontramos además con un sapo, que se vio seguramente sorprendido por tan inesperados visitantes en un lugar que, sin duda, consideraba muy tranquilo.

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Como ya he comentado alguna vez, La Higuera, junto a la mina Mulata, son perfectas para ser «musealizadas».

Nos ha dejado Antonio Imbernón

El domingo pasado nos dejó Antonio Imbernón. Para mí ha sido una noticia especialmente triste, pues es grande el aprecio y el cariño que he sentido y siento por esta gran persona.

Me veo obligado a dedicarle estas palabras. Aún recuerdo cuando lo conocí, de mano de mi padre, en su casa de Serena. Recuerdo como si fuera ayer cuando me acompañó para enseñarme las minas, en esos tiempos en los que la historia minera de Bédar (y toda su historia, en general) estaban todavía envueltas en las brumas del olvido. Si no fuera por Antonio, ni existiría la actual «ruta minera» ni yo hubiera podido seguir investigando las minas. Ni más ni menos.

No olvidaré nunca esa primera impresión, la del agricultor y viejo minero de Hierros de Garrucha, de corazón generoso y sincero, lleno de esa sabiduría que solo una vida honesta de trabajo duro puede dar.

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Aquí vemos a Antonio, la primera vez que vi las tolvas de Vulcano, hace ya unos 10 años, explicando como se utilizaban. Ahora es uno de los puntos más interesantes de la ruta minera.

Contratado por Hierros de Garrucha cuando reabrió las minas, Antonio trabajó como «caballista», dirigiendo las mulas cargadas con hierro desde la mina Esperanza por la vía Vulcano hasta San Manuel. Me contó lo difícil que era el trabajo, y lo mal que lo pasaban los mineros, ya sea en el peligroso interior de las minas o en el caluroso exterior, cargando el pesado mineral de las tolvas a las vagonetas. Las tareas de carga del mineral en San Manuel eran poco menos que una pena de trabajos forzados, y el trabajo en las tolvas de Vulcano también hacía honor a su nombre. Me comentaba como luego instalaron vías en la vía Vulcano y como compraron unas pequeñas máquina diesel para sustituir a los mulos. Daba vértigo ver circular la diesel tirando de numerosas vagonetas cargadas por la diminuta vía junto al barranco. En no pocas ocasiones las vagonetas, descarrilaban y caían hacia el barranco, pero siempre -me comentaba- la locomotora podía volverlas a subir, algo muy digno de ver. Siempre se sorprendía de que no hubiera habido accidentes más graves.

También me comentaba que era de infarto ver como Juan Girona se movía por el cable para repararlo, o el terrible accidente en 1960 en el que falleció Juan Gómez (a) El Vasquiña. Cuando intentando soltar una vagoneta en el plano grande con la máquina diesel, ésta volcó atrapándolo debajo.

Una vez que cerraron las minas, se fue fuera a trabajar, también de minero. No recuerdo si me dijo a unas minas de carbón en Alemania, lo que sí recuerdo es que me contó que allí las minas tenían más de 1000 metros de profundidad, y daba pavor bajar con las vagonetas hasta allí.

En fin, nos deja una gran persona, que descanse en paz.

Aprovecho para dar mi más sincero pésame a Antonia y a toda su familia.

Las minas Jupiter y Porfiado

Hoy visitaremos una de las minas más importantes de toda la sierra de Bédar y uno de los puntos culminantes de la ya conocida «ruta minera» de Bédar, uno de los miradores de parada obligatoria. Pocos nombres despiertan tan malos recuerdos entre los viejos mineros de Hierros de Garrucha que el de «Hoyo Júpiter», y no de extrañar, solo hay que adentrarse por esas galerías para entender lo que debía ser trabajar allí dentro jornadas enteras…

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La mina es también una de las más antiguas, las Peñicas Negras, en las «Cañadicas», no muy lejos de Serena. Estoy seguro que muchos de los que ya han hecho la ruta se acordarán del mirador del Hoyo Júpiter. Pero si quieren ver lo que hay en ese inmenso Hoyo, no se pierdan estas fotografías.

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No quiero aburrir con muchos datos históricos, que los hay, sobre esta mina en concreto. Junto a San Manuel, Porfiado y Mahoma, son las más importantes del «grupo de Serena» y las grandes cantidades de hierro que contienen (o contenían) fueron el motivo de que se construyeran dos cables aéreos de transporte. Se calcula que, de estas minas de Serena, se extrajeron cerca de 3.000.000 de toneladas, gran parte de este mineral se extrajo a «cielo abierto», y donde antes había una montaña, ahora hay un enorme agujero de unos 200 metros de largo y 50 de ancho, que recorre las concesiones mineras de Porfiado y Júpiter. Y si impresionante es verlo desde arriba, más sobrecogedor es, si cabe, verlo desde abajo, desde la famosa cota 360.

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Para facilitar el transporte, una galería recorría todo el fondo del Hoyo hasta salir en lo que era la cabecera del gran plano inclinado que llevaba el mineral al cargadero del cable. Todo este fondo del Hoyo está surcado por numerosas cicatrices y depresiones, los restos de las antiguas labores de extracción y vías de transporte superficial. Así podemos diferenciar antiguas depresiones que se corresponden con los tres planes de Hoyo de Júpiter, dos de ellos conocidos como roza Colorada y roza Negra. Los hoyos de San Marcos y de Porfiado y la roza del Teléfono, en Porfiado.

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Si descendemos al fondo del hoyo, podemos llegar con algo de dificultad al «socavón general», pero hay que saber cual es, pues en el hoyo hay multitud de bocaminas. Cuando el Hoyo llegó a la cota 360, debido a que las capas de mineral profundizaban en la tierra siguiendo un ángulo, era tal la cantidad de estéril que se tenía que movilizar que la Compañía minera se vio obligada a iniciar labores subterráneas. Estas labores se extienden como una red en todas direcciones, pero principalmente se desarrollaron en dirección al barranco de la Hoya, en la concesión de Mahoma.

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Una vez dentro, diferentes trancadas llevan a los diversos niveles de la mina. La red de galerías es compleja, y se encuentr a diversos niveles. Desgraciadamente no existen muchos planos de estas minas ni tampoco son muy fiables, como hemos podido comprobar. Los diversos periodos de explotación en un periodo de tiempo tan dilatado y el posterior reaprovechamiento por parte de Hierros de Garrucha, hace difícil la tarea. A Pesar de todo estamos bastante seguros que nos movemos por el antiguo sector de San Jacinto, internándonos en la concesión de Mahoma.

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Nos movemos por galerías que ya han sido visitadas, en alguna ocasión, por buscadores de minerales, aunque no es buen sitio para minerales, dada la presencia masiva de óxidos de hierro con pocos minerales «bonitos». Podemos encontrar, eso sí, diferentes restos que dejaron los mineros de Hierros de Garrucha, como espuertas, puntas de barrena rotas, fragmentos de vagonetas, etc. También impresiona un fragmento de vía de transporte que no pudieron llevarse para reaprovechar el hierro porque fue atrapada, creo que para siempre, por una enorme piedra desprendida del techo de la galería.

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Las galerías dan acceso a las zonas de explotación´, gigantescas e impresionantes cavidades excavadas a base de explosivos.

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Diferentes «trancadas» conectan los niveles, así se conocían las galerías de acceso para los mineros desde el exterior o las conexiones entre diferentes galerías. Entre los diferentes pisos de la minas se observan lo que se conocían como «pocillos», o pozos que conectaban galerías a diverso nivel y que servían para transportar el mineral. Los pozos inclinados que conectaban zonas de explotación a diverso nivel, recibían el nombre de «chimeneas», mientras que los «buzones» eran también conexiones a diferente nivel, pero diseñadas específicamente para el transporte entre niveles, en forma de embudo generalmente y provistos por lo general en su parte inferior de compuertas de carga.

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Avanzamos por las galerías, aunque nos es imposible saber si es la vieja galería de San Andrés o la de San Augusto. Sabemos, sin embargo, que avanzamos hacia el Pozo P, pozo de extracción con castillete que se encuentra en el barranco de la Hoya. Pero no conseguimos alcanzar el objetivo, un derrumbe lo impide. A pesar de todo, encontramos restos que nos indican claramente que nos encontramos cerca de alguna de las salidas al barranco de la Hoya.

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La única forma de continuar es por medio de un «pocillo» provisto de una escalera metálica y los restos de un cabrestante, pero como observarán en las fotografías, no parecía estar en perfectas condiciones como para ser utilizado. Aquí finalizaba nuestra aventura.

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Minas desaparecidas (2): La Reforma

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Quizás sea La Reforma la mina más accesible y a la vez una de las minas menos conocidas de El Pinar de Bédar. La incluyo dentro de las minas desaparecidas porque parte importante de los restos de esta mina fueron destruidos durante la ampliación de la entrada a la urbanización al Pinar. Justo en el desvío que lleva a esta urbanización, encontramos una especie de «entrada», con unos edificios y un pequeño aparcamiento. Junto a ellas, unas discretas ruinas a penas llaman la atención del visitante. Esta es la mina Reforma.

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La Reforma es más conocida por los coleccionistas de minerales, pues no es difícil encontrar bonitos minerales de carbonato de cobre (si sabes donde buscarlos, claro), y la mina, propiamente dicha, empieza en el conocido Socavón de Reforma, junto a la confluencia del barranco del Gato y el barranco de las Norias. Un puente cruzaba el barranco hasta las instalaciones propiamente de la mina, donde en 1881, La Compañía de Águilas instaló unos de los tres lavaderos mecánicos que funcionaron hasta 1884, bajo la dirección primero de Anton Getz y posteriormente de Federico Dietrichson. Las fotografías que podemos osbservar se hicieron en 2004, antes de que se llevaran a cabo los desafortunados trabajos de ampliación de la urbanización y de su acceso.

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Han llegado hasta nosotros unas bonitas fotografías de José Rodrigo de esta mina, cuando el lavadero estaba en plena actividad. Fíjese en las fotografías como el lavadero, que no disponia de ninguna cubierta (a diferencia del Lavadero Grande), estaba organizado en diferentes niveles. La vía con el mineral procedente del Socavón Reforma llegaba por la parte superior, seguidamente un grupo de operarios trituraban el mineral y éste empezaba a clasificarse y lavarse en una serie de aparatos que son un buen muestrario de la tecnología de lavado de mineral de plomo de la época.

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En estas fotografías se puede observar lo que quedaba de este lavadero en 2004. El espacio de las fotografías se corresponde con el de la fotografía de José Rodrigo anterior. Del complejo lavadero a duras penas quedaba nada, pero con un poco de atención se podían observar los fundamentos de las diferentes estructuras.

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El extraño artefacto que aparece en la parte central, que durante un tiempo fue para mí inclasificable, fue identificado finalemente como una criba de sacudidas u oscilante. Vemos un ejemplo de un solo eje en el dibujo, la de Reforma contaba con dos, movidas por una serie de poleas que se accionaban con una máquina de vapor locomóvil.

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Esta parte ha sido la más afectada por la ampliación de la entrada a la urbanización, y es una pena, porque es muy extraño contar con fotografías de lavaderos de este tipo y saber, con tanta exactitud, donde se encontraba. También es raro ver lavaderos tan despreocupadamente descubiertos. Está claro que el riesgo de lluvia no les preocupaba mucho.

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Entre el resto de aparatos de lavado que aparecen, observamos también tres baterías compuestas de dos rumbos cada una, accionados por el eje de poleas instalada encima de los pilares. Para sorpresa mía, todavía es identificable la superfície circular enterrada de uno de estos rumbos, aunque se tratan de genuinos y auténticos round-buddles mecanizados. Las dimensiones de la misma no deja dudas sobre lo que es, consta de los 4 metros reglamentarios que los hacían tan eficaces a la hora de lavar los lodos.

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Inconfundible son estos dos trómeles, que estaban instalados a un nivel superior a la criba oscilante. Estos trómeles ya se usaban también en el Lavadero Grande, y no es muy desaventurado pensar que eran del mismo tipo y del mismo fabricante (la casa Humboldt de Colonia, Alemania).

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Los restos de las casas que estaban junto a las instalaciones del lavadero son difíciles de interpretar. Sabemos que al menos una de ellas era para alojamiento de ingenieros y directivos de la Compañía, pero sorprende ver una estructura que parece un pequeño horno de cuba dentro de una de ellas. Podría ser un pequeño horno para ensayos, es decir, podría ser un laboratorio.

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Mucho más extraño es la presencia de esta estructura. La forma es casi idéntica a los hornos de reverbero de la antigua fundición de Carmen, y el interior presenta un espacio similar, cubierto de una bóveda de cañón. Sin duda podría ser un horno de fundición, pero ¿de qué época?

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Por último, todavía es posible recorrer los 200 metros del socavón Reforma, galería de transporte que daba acceso a las labores internas. En la entrada permanecen los restos de un antiguo almacén o alojamiento (no hay referencias tampoco a este edificio).

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Tras transitar 200 metros por una ancha galería, llegamos a una bifurcación. Dicen algunos testimonios recogidos en 1974, que por el socavón Reforma se podía llegar a las labores del Pinar y al pozo Centro, ubicado precisamente en el centro de lo que hoy es el núcleo principal de la urbanización, pero el viaje acaba necesariamente en esta bifurcación. Uno de las galerías no lleva a ningún sitio y la otra es un pozo por al que no apetece mucho acercarse por lo poco estable que parece el borde. Nadie debe meterse en minas abandonadas, pero si alguien lo hiciera, que tenga mucho cuidado en no saltar alegremente el montículo de arena que aparece justo ante la bifurcación, pues el pozo está justo detrás y nadie sabe cuanta profundidad tiene…

Minas desaparecidas (1): el barranco de la Mina Grande

Son los ingenieros Ramón Pellico y Amalio Maestre los que nos hablan por primera vez del significado de la Mina Grande 1840, que es el nombre que los bedarenses daban entonces a los antiguos restos de minas en el Pinar de Bédar y de la que según nos cuentan, corrían numerosas leyendas sobre su origen.

El nombre, además, ya había sido incorporado como parte de la toponimia del lugar, pues con ese nombre se conocía el barranco donde se encontraban muchos de los restos de estas minas, y así se recoge en las demarcaciones de las diferentes concesiones mineras que se registraron en esa zona a partir de 1843.

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Se documenta actividad minera en la sierra de Bédar al menos desde 1525, aunque se considera que la explotación de los yacimientos del Pinar de Bédar, antiguo pago de Alcornia, desde hace mucho más tiempo.

Cuando hablamos de «Mina Grande» no nos referimos a ninguna mina concreta de la que conozcamos la fecha de demarcación ni si fue explotada, es un término antiguo que, precisamente, rememora esta antigua actividad y que englobaría todas las labores antiguas de el Pinar.

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Sobre la antigua Mina Grande solo queda la escueta descripción de los anteriormente mencionados ingenieros, que describen la presencia de un pozo de más de 20 varas (16,7 metros) y un socavón fortificado con arcos de gneis, tapiado a unas 8-10 varas de la bocamina. Éstos, y otros restos antiguos que pudieran encontrarse, fueron borrados por el desarrollo posterior de la minería en la zona.

Sin embargo, el conocido como barranco de la Mina Grande, con todos sus estratos arqueológicos fue borrado definitivamente entre 2004 y 2005. Y cuando digo borrado quiero decir exactamente eso, eliminado del mapa. Desapareció así la posibilidad de realizar estudios más en profundidad y conocer algo más sobre esta Mina Grande.

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En mi caso solo dio tiempo a realizar un reconocimiento de la zona, antes incluso de saber la importancia que tenía.

Los mineros partidarios que perduraron hasta 1926 explotando estas minas, conocían este barranco como el barranco de San Manuel, pero queda suficientemente demostrado por los documentos de registro de varias minas, que antes era conocido como barranco de la Mina Grande. Allí se demarcaron minas como «Bien estar», «Alarma», «No ganamos para sustos», «Algarroba» o el registro «San Nicolás de Bari». Posteriormente tenemos «La infalible» y, finalmente, la concesión minera conocida como «Reformada» (que no «Reforma», que es otra mina), nombre con la que se conoció después. También se englobaba dentro de esta antigua «Mina Grande» los restos mineros que se encuentran en el barranco de San Marcos, y no es descabellado pensar que, la «Mina Grande» no era más que el nombre que se daban a todas las minas antiguas de El Pinar, cuyas grandes cantidades de escombros debieron estimular sobremanera la imaginación de los lugareños. Sin duda de ahí lo de «grande».

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Pero del barranco de San Manuel, o de la «Mina Grande», hoy en día no queda más que una serie de calles y explanadas de una urbanización a medio construir y abandonada. Un desagradable recuerdo de la «ladrillitis» que afectó a mucha gente no hace tanto tiempo. Triste destino que sufrieron también otras zonas como los tristemente famosos restos desaparecidos del «Lavadero Grande», gran parte del barranco de San Antonio Abad, el desaparecido cerrillo de San Antonio el Alto, o los restos de otras minas como «Suerte», «Por bien de todos» o la de «Allá veremos», que durante mucho tiempo fue considerada la primera mina de la zona (aunque luego se demostró que hubo otras anteriores).

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No estamos viendo ahora las fotografías de lo que hay ahora, ya las he puesto en otras ocasiones. Estamos viendo lo que había antes, en 2004, poco antes de que todo fuera arrasado. Queda tan solo un pequeño montículo que correspondía con la antigua mina «Alarma», posteriormente incluida en «Reformada» y lugar de peregrinación muy conocido y apreciado por parte de los buscadores de minerales.
Vemos, pues, lo que hemos perdido. Restos en los que ahora, con el conocimiento actual sobre la minería de Bédar, reconozco estructuras que antes se me antojaron imposibles de identificar.

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Durante un breve reconocimento realizado el año antes de su destrucción por el arqueólogo industrial Paul Rondelez y su equipo, identificó un posible circulo de «grillage» o de tostación de mineral de plomo, junto a una antigua y minúscula galería que pudimos explorar en su totalidad.

Pude documentar también unos antiguos hornos de tostación de mampostería seca que estaban ubicados en la vieja mina «No ganamos para sustos». Estas instalaciones fueron «eliminadas» por un incomprensible camino practicado hacia ninguna parte y sin objeto aparente, como un tentáculo de la mastodóntica explanada que hizo desaparecer por completo el cerrillo de San Antonio el Alto y que ahora se podría llamar perfectamente «la explanada sin nombre». Parece que el único objetivo de este camino fue hacer desaparecer estos molestos restos(¿¿qué sentido puede tener si no construir un camino de gran pendiente hacia la abrupta cima de un cerro rodeado por riscas?? allí ni se puede construir nada ni hay posibilidades de continuar hacia ningún lado). Ahora, lo único que queda de todo eso son algunos restos de cerámica que pude recoger y las mediciones y acusadoras fotografías que pude hacer de los tres hornos que formaban el complejo de esta mina.

Podemos ver también en las fotografías montones de escombros, producto del lavado de minerales, e incluso una estructura cilíndrica de mampostería seca que antes era una completa incógnita y ahora identifico sin problemas como una chimenea de ventilación de un antiguo pozo.

Sin embargo no todo está perdido, persisten todavía muchas labores antiguas de esta antigua Mina Grande, especialmente en el barranco de San Marcos. Si se ha salvado ha sido por la crisis de la construcción y no por ningún tipo de sensibilización con respecto al patrimonio histórico. Simplemente se ha de valorar si después de haber contemplado las fotografías que adjunto a este texto, consideran que es mucho mejor contar con horribles urbanizaciones mal planificadas (o peor, urbanizaciones abortadas y abandonadas)o si hubiese sido mejor intentar armonizar un crecimiento urbanístico controlado con el debido respeto y conservación de los lugares de especial interés histórico y patrimonial, de cara a un más que posible futura utilización turística. Ahora ya no podemos arreglar el desastre ni hay nadie al que pedirle explicaciones.

Pero de poco sirve lamentarse, a ver si al menos se ha aprendido la lección…