El grupo Shropshire Caving and Mining Club realizó recientemente un descubrimiento excepcional en las minas de Bédar. En su exploración de las profundidades de la mina Júpiter realizaron un hallazgo que podría reescribir la historia de la seguridad minera en España: un casco Adrian M15 oxidado que podría ser el primer casco de protección documentado para equipos de salvamento minero en nuestro país.
Aunque se ha documentado el hallazgo de otros cascos en esta mina y otras cercanas, se trata de cascos de aluminio o baquelita utilizados por mineros la empresa de Hierros de Garrucha en las décadas de 1950 y 1960.
Arriba, vista frontal del casco hallado en la mina Júpiter. Se aprecian restos de pintura clara aplicados sobre vestigios del característico azul horizonte original, así como algunos trazos oscuros que sugieren que el casco estuvo decorado con algún tipo de insignia o marca pintada. También pueden observarse los orificios correspondientes a la insignia frontal original del casco militar y la cresta longitudinal, conservada con su remache de aluminio. En la parte inferior se aprecia una tuerca que sustituyó a uno de los elementos originales de fijación y que servía para sujetar, desde el interior, los enganches del forro de cuero (algo descentrado, claramente una modificación posterior).
Los cascos más antiguos documentados hasta ahora en el coto minero bedarense documentados hasta ahora son los dos ejemplares de los primeros modelos se hallaron en El Pinar de Bédar y se trata de los primeros cascos de protección industrial, fabricados en lona endurecida al vapor, con pegamento y pintura de color negro inspirados claramente en los cascos con ala M1917 «Brodie» que usaron los ingleses durante la Primera Guerra Mundial, ideados por la empresa de Edward D. Bullard en 1919. Estos ejemplares, junto con otros más modernos, están actualmente preservados por la Asociación de amigos del Patrimonio Minero de Bédar (APAMIBE), a la espera de que en la comarca se impulse una iniciativa museística que permita conservar y poner en valor nuestro patrimonio industrial.
Arriba, casco de lona endurecida y pintado de negro, del que aún se conservan algunos restos de pintura. Su diseño está claramente inspirado en los cascos militares británicos M1917 Brodie. En los fondos de la colección de la Asociación de Amigos de Bédar se conservan dos ejemplares de este tipo, procedentes de El Pinar de Bédar.
Pasamos a analizar este nuevo hallazgo. El casco Adrian M15 (casque Adrian en francés) fue diseñado por el Intendente-General Louis Adrian y adoptado por el Ejército Francés en 1915, convirtiéndose en el primer casco de acero moderno de la historia militar. Su introducción revolucionó la protección de los soldados en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.
Arriba, casco original Adrian M15 francés coompleto, con su característico color azul horizonte.
Estos cascos eran de acero dulce, de aproximadamente 0,7-0,8 mm de espesor y 765 gramos de peso. Disponía de una cresta longitudinal (comb) a lo largo del casco para desviar metralla, una visera de cuero barnizado y una ranura frontal para emblemas. Estaba sujeta con remaches de aluminio correas de cuero, siendo su color estándar el azul horizonte. Se construyeron más de 20 millones de unidades durante y después de la Primera Guerra Mundial, siendo exportado a más de 18 países.
EL HALLAZGO: DESCRIPCIÓN DETALLADA DEL CASCO
Arriba, vista lateral del casco, en la que se aprecian los restos de pintura clara aplicados sobre la capa original de azul horizonte. Se observa nuevamente una tuerca lateral que sustituye al sistema de fijación original y que servía para sujetar el forro interior de cuero.
El casco encontrado en la mina Júpiter se encuentra en un estado de oxidación considerable, por haber permanecido durante más de un siglo en el ambiente húmedo de la mina. El óxido del mineral de hierro ha creado una pátina marrón rojiza que cubre la mayor parte de la superficie.
Sin embargo, se observan restos de pintura, en concreto de dos capas de pintura superpuestas, una inferior del característico azul horizonte original y una capa de pintura clara aplicada sobre la anterior. Esta superposición no es accidental, se trata de una modificación intencionada para transformar un casco militar a otro de uso minero.
Se observa como la pintura clara cubre completamente la zona de sujeción de la visera, lo que indica que la visera fue retirada antes del repintado, lo que es otro indicador de otra modificación técnica de cara a su nuevo uso.
El casco carece de insignia frontal, pero sobre la pintura clara se pueden ver trazos de pintura más oscura, posiblemente rojizo (difícil de apreciar por la capa marrón rojiza del óxido, que sugieren que originalmente portó algún tipo de emblema o marca pintada.
Uno de los remaches originales de aluminio ha sido sustituido por una tuerca, evidencia clara de una reparación posterior con materiales que se pueden encontrar fácilmente en cualquier taller.
Arriba, detalle de la parte posterior del casco, donde se aprecia una tuerca que sustituye al remache original de aluminio.
Arriba, detalle de uno de los laterales del casco, donde se aprecia otra de las tuercas utilizadas para sustituir los elementos de fijación originales, junto con los restos de pintura clara superpuestos a la capa original de azul horizonte.
Arriba, otra imagen de detalle del lateral, con restos de pintura clara sobre la azul original en la zona de fijación de la visera, lo que indica que esta fue retirada antes de repintar el casco.
Arriba, detalle de uno de los enganches interiores para el forro. Al haberse desprendido, fue fijado posteriormente mediante los tornillos y tuercas que se observan en la parte exterior.
Arriba, detalle macro de la zona de fijación de la visera, donde se observa la pintura azul original, azul horizonte, recubierta por una capa de pintura clara.
Arriba, imagen de la calota para apreciar los restos tanto de la pintura original como de la pintura clara de repintado, cuyo color marrón se debe a los óxidos de hierro de la mina, acumulados tras 100 años de abandono.
DE LA TRINCHERA A LA MINA: LOS CASCOS ADRIAN EN USO CIVIL
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918, millones de cascos Adrian quedaron como excedente de guerra. Estos llegaron a España a precios muy bajos, representando una oportunidad para las industrias que necesitaban equipos de protección.
Se han documentado su huso en servicios civiles como es el caso de los bomberos de París hasta la década de 1960 (curiosamente, el diseño original del Adrian se basó en los cascos que usaban los bomberos parisinos). También en Finlandia se utilizaron por brigadas de bomberos municipales, como la de Turku.
En la Segunda Guerra Mundial y en el periodo de entreguerras se produjeron cascos M26, una versión mejorada, utilizados para la «Défense Passive» francesa. También se usaron para servicios Air Raid Precautions (ARP, medidas de precaución ante ataques aéreos) y servicios de rescate, a veces pintados de blanco u otros colores de alta visibilidad. Otros usos documentados fueron en guardias ferroviarios, policía y gendarmería.
Específicamente, se utilizaron cascos Adrian M26 por franceses y belgas de la Segunda Guerra Mundial con distintivos relacionados con «sauvetage minier» (rescate minero) y protección civil. Estos cascos fueron, pues adoptados por cuerpos de rescate industrial y minero. Estos cascos M26 presentaba mejoras, como la sustitución del gran orificio de ventilación bajo la cresta, un punto débil, acero de mejor calidad y construcción de una sola pieza.
LA MINERÍA DE BÉDAR: UN CONTEXTO PELIGROSO
La mina Júpiter, lugar del hallazgo, pertenecía a la francesa Compañía de Águilas (Compagnie d’Aguilas). Constituida en París el 19 de julio de 1881, explotó minas de plomo y hierro en Murcia y Almería, creando la filial Mines d’exploitation des mines de fer de Bédar en 1885. Tras el parón de la Primera Guerra Mundial, la Compañía de Águilas, integrada en una nueva sociedad llamada la Unión Bedareña, reanudó los trabajos de explotación en 1919 hasta 1922, en la que la actividad se paralizó definitivamente.
Se han documentado numerosos accidentes en las minas de la Compañía de Águilas en Bédar, con más de 75 accidentes mortales durante la década de 1880 y 1919. Entre estos accidentes tenemos dos fallecidos por desprendimientos en 1905 y 1908 en esta misma mina Júpiter.
Aunque el accidente más recordado fue en cercana mina de San Manuel, en la que, el 23 de junio de 1906, un desprendimiento sorprendió a 6 mineros en una galería, matando a uno inmediatamente. El rescate duró más de 50 horas, rescatando finalmente a 4 obreros. El equipo de rescate estuvo liderado por el capataz facultativo de minas Darío González y el capataz Cipriano Perchenar. Este accidente tuvo un gran impacto en la población, los mineros atrapados daban golpes de «retreta» y se escuchaban voces pidiendo auxilio, mientras que una multitud de familiares se agolpaba a la entrada.
LOS PRIMEROS EQUIPOS DE SALVAMENTO
El 21 de junio de 1902, se publicó una Real Orden que obligaba a las empresas mineras a disponer de equipos de respiración artificial y personal suficientemente entrenado para salvamento. En esta normativa no se mencionaba cascos de protección. De hecho, en 1920, cada minero vestía como quería y se protegía como podía, sin que hubiera una normativa que obligara a proporcionar cascos a los mineros ordinarios.
La Brigada Central de Salvamento Minero nació en 1912 en Asturias, impulsada por las empresas mineras asturianas para intervenir en los frecuentes accidentes. Por su lado, la Compañía de Águilas organizó en Bédar sus propios equipos de rescate. Además del rescate documentado en 1906 en la mina San Manuel, se sabe que en 1902 otro equipo de rescate consiguió rescatar con vida al minero Juanito «el Moro», atrapado por un derrumbe en el interior del pozo de la Cabra, en El Pinar de Bédar. En este rescate de 1902 también participó el capataz facultativo Darío González, que se vio obligado a despejar con guardas la zona para realizar las tareas de rescate.
Estudiantes de Minas probando diferentes tipos de equipos de respiración artificial destinados a los equipos de rescate minero. Como puede observarse, no parecen especialmente cómodos (Escuela Especial de Ingenieros de Minas, Madrid, 1916-1920).
EL CASCO DE BÉDAR. ANÁLISIS DE LAS MODIFICACIONES
Las modificaciones observadas en el casco Adrian M15 encontrado en la mina Júpiter no son accidentales, son adaptaciones técnicas específicas para el trabajo minero subterráneo.
La retirada de la visera mejoraba la visibilidad, esta visera estaba diseñada para desviar metralla y proteger del agua de lluvia, pero en la mina obstruye la visión hacia arriba, algo fundamental para detectar desprendimientos del techo; además, la visera podía engancharse fácilmente en vigas de madera, irregularidades de la roca o cables, provocando tirones peligrosos. La pintura clara cubriendo la zona de fijación de la visera confirma que fue retirada antes del repintado, una modificación necesaria que prioriza la funcionalidad sobre la forma original.
Los cascos Adrian originales estaban pintados con pintura azul horizonte, que observamos en nuestro casco en diferentes lugares. Este color no era especialmente visible en la mina, iluminada solo con lámparas de carburo o las primeras lámparas eléctricas en 1920. Los cascos claros reflejaban la luz, haciendo al trabajador mucho más visible para sus compañeros, haciendo más fácil identificar a los miembros de un eventual equipo de rescate. Los colores más comunes usados en defensa civil y servicios de la época eran el blanco, el gris pálido o un azul muy lavado.
Los remaches originales de aluminio o metal blando podían soltarse con el sudor, los golpes y la humedad de la mina. El taller de la mina no dispondría de remaches originales, por lo que sustituir uno de ellos por una tuerca es una reparación clásica y sencilla que podría llevarse a cabo en cualquier taller y que es la prueba más auténtica de la vida laboral industrial de este casco, diferenciándolo de un casco militar reciclado casualmente.
Los restos de pintura en la parte frontal sugieren que portó originalmente algún emblema o marca pintado. Posiblemente, tras retirar la insignia militar y repintar el casco, se añadió alguna marca de la compañía o del equipo de salvamento, que desgraciadamente no se observa con claridad en nuestro ejemplar a causa de la corrosión.
HIPÓTESIS: EL PRIMER CASCO DE SALVAMENTO MINERO DOCUMENTADO EN ESPAÑA
- El casco fue abandonado en la mina en el periodo entre 1919 y 1922. Este periodo coincide con el fin de la Primera Guerra Mundial (1918), en la que grandes cantidades de cascos Adrian M15 estaban disponibles como excedente de guerra a precios muy bajos.
- Ya existía obligación de disponer de equipos de rescate, sin mencionar específicamente cascos (Real orden de 1902).
- La Compañía de Águilas ya había organizado equipos de salvamento anteriormente, como está documentado en 1902 y 1906.
- Los repetidos accidentes mortales, especialmente el dramático rescate de 1906, que acabó con el rescate de 4 mineros vivos tras trabajar 50 horas, debió genera una mayor conciencia sobre la necesidad de proteger a los equipos de rescate.
¿Qué argumentos nos llevan a pensar que se trata de un casco de salvamento y no de un minero ordinario?
- En 1920 no era práctica habitual proporcionar cascos a todos los mineros. Cada uno vestía como quería y se usaban, normalmente, sombreros de fieltro o cuero.
- Los cascos Adrian, aunque baratos, seguían siendo demasiado costosos para equipar a todos los mineros, aunque eran asequibles para equipar a pequeños equipos de salvamento.
- Las modificaciones técnicas observadas en nuestro casco (visera retirada, repintado y reemplazamiento de remaches por tuercas) son modificaciones intencionadas, que indican un programa sistemático de adaptación de material militar a uso industrial especializado.
- Era un casco de origen francés, y la Compañía de Águilas era francesa, por lo que debió contar con la capacidad y contactos para adquirir excedentes de la Primera Guerra Mundial directamente en Francia.
- La Compañía de Águilas ya tenía experiencia y capacidad para organizar equipos de rescate coordinados, como en los accidentes de 1902 y 1906 ycon captaces especializados como Darío González.
- El casco ha sido hallado directamente en el interior de la mina Júpiter, donde están documentados accidentes mortales, como los de 1905 y 1908. Es posible que esta mina, por su importancia y por su historial de accidentes, fuera priorizada para recibir equipos de protección.
- En un contexto internacional, en 1919 se patentaba el primer casco de seguridad industrial por Edward Bullard, inspirado en cascos militares ingleses. El casco estudiado es contemporáneo a los primeros cascos Bullard, por lo que la Compañía de Águilas pudo haber hecho lo mismo adaptando cascos franceses. En tal caso, se situaría a la vanguardia de la seguridad minera en España, décadas antes de que se generalizara el uso de cascos en la minería nacional.
LA HIPÓTESIS MÁS PLAUSIBLE
El casco Adrian M15 encontrado en la mina Júpiter de Bédar fue proporcionado por la Compañía de Águilas hacia 1919-1920 a un equipo especializado de salvamento minero, siendo el PRIMER casco de protecció metálico documentado para uso de salvamento minero en España.
- No es un casco militar reciclado casualmente. Las modificaciones documentadas indican un programa deliberado de adaptación.
- No es un casco de minero ordinario. En 1920 no se proporcionaban cascos a los mineros ordinarios.
- Es un precedente histórico, no hay evidencia de otros cascos de protección metálicos en la minería española antes de 1950, por lo que podría ser el primero documentado.
- Existe una conexión con accidentes documentados y equipos de rescate: los accidentes de 1902, 1905, 1906 y 1908 sin duda generaron la necesidad operativa de proteger a los equipos de rescate.
El casco, que pasa a ser custodiado por la Asociación de amigos del Patrimonio Minero de Bédar, es una pieza de arqueología industrial rara e interesante ya que documenta:
- Uno de los primeros equipos de protección individual especializados en salvamento minero en España.
- La adaptación temprana de material militar excedente a usos industriales.
- La conciencia de seguridad de una empresa minera francesa operando en España, décadas antes de la normativa española.
- La historia de los equipos de rescate y la intervención de capataces especializados como Darío González y Cipriano Perchenar. Es de especial relevancia el equipo que, en 1906 y tras 50 horas de trabajo, consiguió rescatar con vida a 4 mineros en la mina San Manuel.
- El inicio de la protección laboral en la minería española, 30-40 años antes de que se generalizara el uso de cascos.
Gracias a los miembros del Shropshire Caving and Ming Club: Andrew Thompson, Garry Parsons, Kat Rosier, Oliver Beard, Richard Timms y Tracy Elliott, y especialmente a Oliver y Tracy, los que realizaron el hallazgo del objeto que luego cedieron para su estudio y conservación.
Abajo, alguna de las fotografías del equipo que realizó el hallazgo en la mina Júpiter:















































































