Nueva torre vigia nazari

Sigue siendo emocionante encontrar cosas nuevas, pero la sierra de Bédar no deja de dar sorpresas. Últimamente he estado contando muchas cosas respecto a la recién constituida asociación de amigos del Argar-Fuente Álamo, y contaré muchas más, pero hoy toca volver a Bédar.

Los importantes restos de la cultura del Argar están llamados a ser un foco importante de atracción turístico-cultural a esta región de Almería. Hay que evitar caer en localismos sin sentido. Aunque los yacimientos más importantes están en Antas, lo que es bueno para Antas, lo es también para Bédar, y lo es bueno para Antas y Bédar, lo es para toda la comarca. Creo que es muy importante que todos los pueblos y ciudades circusncritos en el antiguo área de extensión de la cultura del Argar, se animen a participar en el proyecto, y con más razón Bédar, donde también se pueden encontrar enterramientos de esta época, y donde se encuentran una de las minas de cobre que, sin duda, utilizaron.

Pero a parte de esto, cada localidad ha de saber cuidar y poner en valor su patrimonio propio, pues todo nuevo patrimonio puesto en valor, enriquece el ya de por sí enorme patrimonio que tenemos en común.

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Dicho esto, presentamos un nuevo resto arqueológico, es de suponer que de época nazarita, en Bédar. Durante el reino nazarí de Granada, Serena y Bédar eran dos localides independientes, con sus correspondientes castillos y mezquitas. Bédar y Serena estuvieron, durante un tiempo, en la frontera de este reino. Tuvieron, por tanto, que sufrir todos los inconvenientes que eso suponía, incluidas las razzias cristianas.

Debieron disponer, por lo tanto, de puestos de vigía, como ocurría en toda la frontera. De estas atalayas de vigía hay muchos ejemplos en la antigua frontera nazarí. En Bédar, en concreto, se sabe que a parte del castillo «hisn», había una atalaya en el cerro del pecho. La presencia de restos de cerámica medieval así lo atestigua, pero no queda nada de la construcción original tras la construcción en el lugar de una pequeña ermita y, posteriormente, los efectos la explotación minera.

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¿Y que pasaba con Serena? Serena, escondida en su barranco, está muy bien oculta. Desde su «hisn» se tiene una buena panorámica de cualquier peligro que pudiera venir desde el río Jauto, vía natural de acceso, pero por la disposición de la sierra no permitía contemplar al pueblo vecino.

Partiendo de la premisa de que tenía que haber algún tipo de contacto visual entre ambos pueblos, empezamos a sospechar de que podría haber existido una atalaya «de contacto» entre ambas. Dada la orografía, identificamos la posición más probable, fuimos y… bingo.

No nos sorprendió saber a posteriori de que en el pueblo ya se hablase de que «allí hay algo», pasó lo mismo con las pinturas murales de la Basalta. El caso es que subí, junto a José Francisco Gallardo, a dicha posición, y encontramos lo que en este post mostramos.

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Se trata de los restos de una construcción rectangular de 7 metros x 4,2 metros, junto a una de las cimas. Sobre lo que parece una plataforma rectangular, se encuentran los restos de unas estructura rectangular u ovalada, construida con mampostería seca (no encontramos restos de argamasa). La presencia de restos de cerámica medieval (vasijas de almacenamiento y otras) no dejaba dudas sobre su origen. Dejo ya para los arqueólogos, si es que a alguno le interesa, la interpretación de estos restos.

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Desde ese punto no se puede ver el hisn Bédar, pero sí el cerro del pecho y la propia Bédar, por lo que en su tiempo tendría contacto visual directo con la atalaya de Bédar. Por el otro lado, se tenía contacto visual también con el hisn Serena. De esta manera, con una pequeña guardia en esta atalaya, cualquier aviso de peligro en uno u otro pueblo, era rápidamente transmitido al pueblo vecino, para que pudieran refugiarse en el castillo o en la mezquita fortaleza.

ASOCIACION DE LA ASOCIACION DE AMIGOS EL ARGAR-LOS MILLARES

Tuvo gran éxito la conferencia a cargo del profesor arqueólogo sr. H. Shubart del día 24 de abril de 2014. La sala del edificio «Museo Pedro Flores» estaba al completo, y muchos asistentes tuvieron que seguir la conferencia de pie.

CINCO

Los asistentes al acto, coordinado por el biznieto de Pedro Flores, sr. Julián Pérez, pudieron disfrutar de una conferencia magistral a cargo del Sr. Schubart. Con la metodología pedagógico-arqueológica que se caracteriza, con todo tipo de detalles, conectó con el público, entre los que se encontraban personas vinculadas con la arqueología y otros interesados en conocer nuestros orígenes argáricos.

CUATRO

El tema giró en torno a la cultura de «el Argar», basándose en la expereiencia de nueve campañas que el mismo Schubart realizó, junto a un equipo multidisciplinar, en los yacimientos de Fuente Álamo (Cuevas de Almanzora), además las realizadas en el yacimiento de El Argar (Antas), la última en 1991, en la que se realizaron prospecciones con maquinaria de alta precisión.

TRES

Durante la conferencia, el sr. Schubart reseñó y destacó que la sociedad argárica es de origen autóctono, aunque hubo contacto con otras civilizaciones, que se desarrollaron en el frente Mediterráneo. En sus conferencias, siempre explica que el mar no es un muro que separa, sino un mero nexo de unión. También describió el comportamiento de la sociedad de «El Argar», así como la asimetría social que existía en esta sociedad prehistórica. La importancia del enterramiento de sus difuntos, incluyendo como alimento para su paso al más allá una pieza de carne de bóvido; añadían diferentes piezas a los ajuares funerarios, que consistían en puñales, espadas, pulseras, vestidos de lino, copas de cerámica con líquidos de plantas de amapola, según la procedencia social a la que pertenecían, la orientación de las mismas, las ofrendas y el culto por su creencia en una nueva vida.

OCHO

También resaltó que, durante la cultura de «El Argar», se alcanzó la plenitud de la vida urbana, siendo uno de los asentamientos más importantes de la Edad del Bronce en pleno mediterráneo y el más importante de la Europa Occidental junto a Wessex, en el sur de Gran Bretaña.

DOS

La cultura de «El Argar» está considerada como la más brillante manifestación de la llamada Edad del Bronce en la Península Ibérica, desarrollándose en el ámbito del sureste peninsular durante la II mitad del III milenio a.C. y la primera del II milenio a.C. Julián Pérez Flores define la cultura de El Argar, debido a su importancia arqueológico-histórica, como parte del conjunto llamado de las tres A A A: Atapuerca, Altamira y Argar.

SEIS

Es de destacar a los que honraron con su presencia en el acto: parte del equipo científico del yacimiento argárico de «La Bastida», representado por la arqueóloga, Srta. Mireia Celma; el representante del yacimiento de Los Millares, Sr. Manuel Pérez Sola, y un equipo de arqueólogos de Murcia e historiadores de Almería y Granada.
También se contó con la preencia de arquitectos, ingenieros, directores y profesores de IES y CEIP públicos, alcaldes y concejales de diferentes municipios. Por ejemplo, entre los asistentes estuvo el sr. Domingo Fernández Zurano, alcalde de Macael; el sr. Raúl Martínez Requejo, alcalde de Garrucha; el sr. Juan Francisco Fernández Martínez y la sra. Mª Dolores Moreno, en representación del ayuntamiento de Cuevas de Almanzora; la concejala de turismo y cultura de Bédar, sra. Ana María Jódar Cintas; la concejal de cultura del ayuntamiento de Turre, sra. Salomé del Moral, entre otros.
En general, una gran representación del tejido social de Almería, acogidos por la alcaldesa de Antas, sra. isabel Belmonte, y la concejal de cultura de este municipio, sra. Loreto Soler.

UNO

Esta conferencia arqueológica se podría calificar como la más importante sobre este tema que se ha dado en Almería desde el homenaje a Luís Siret, en el año 1984, debido al prestigio del conferenciante, el profesor sr. Schubart. El temario, con una sólida base científica y con datos totalmente constadados, se fue desgranando y explicando de una forma entendible y accesible para todo el público que llenaba la sala.

SIETE

En fin, no creo necesario extenderme más en el tema. Sin duda este enorme patrimonio histórico-arqueológico es uno de mayores activos que poseemos, y que puede ayudar a situar a nuestra región, en justicia, en el lugar que le corresponde junto a otras zonas mundialmente reconocidas, como Atapuerca o Altamira. Dejo a cada uno que valore en qué nos podría beneficiar a todos, especialmente en el sector turístico, para no ser conocidos simplemente como un lugar más de sol y playa. Hemos sido, y somos, mucho más que eso.

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No es, por lo tanto, algo que afecte solo a Antas. Al contrario, aquí nos la jugamos todos, incluidos los de Bédar.

Pero aún estamos lejos del necesario conocimiento (que no reconocimiento) de nuestro patrimonio. Incluso aquí mismo, en el centro de la cultura del Argar, hay demasiada gente que desconoce éste importante aspecto de nuestra historia. Para ello se ha creado la «Asociación Amigos el Argar y Fuente Álamo», y por eso es tan importante para todos.

DIEZ

Veamos, pues, los objetivos de la nueva asociación:

-Divulgar la cultura de El Argar, el conocimiento de la época del bronce del Sureste peninsular, para que penetre en el tejido social, «para el aumento del conocimiento del pasado y la valoración cultural de los yacimientos» y su protección, así como buscar los orígenes, priorizando las nuevas tendencias interpretativas sobre su origen desde un prisma funcionalista y materialista sin olvidar las historicistas.

-Comprender las características de la cultura argárica y el valor de los restos «in situ», para obtener una información correcta.

-Valorar el patrimonio arqueológico como elemento de identidad cultural. Aproximarse al mundo funerario como un elemento importante para conocer la cultura material y sus costumbres.

-Llamar la atención y dar a conocer la gran importancia de la cultura de El Argar y sus yacimientos, la puesta en valor de los mismos.

-Fomentar el conocimiento del Museo arqueológico «Pedro Flores», tanto en sus actividades sociales como culturales.

-Contar con una serie de experiencias didácticas que sirvan de apoyo a los enseñantes. Se pretende que la asociación potenciar el «Museo Pedro Flores» para que se convierta en un elemento vehicular y un laboratorio de ideas e investigación de nuestro pasado. La intención de la asociación es tratar caminos que converjan desde distintos rincones donde se extendió la cultura de El Argar, con la participación de todos ellos y que a este proyecto pueda ir adhiriéndose otras entidades de las ciudades y pueblos del Sureste donde existió la cultura de El Argar.

-Intentar que este proyecto de la «Asociación Argar», sea un pequeño avance y el germen de una futura difusión donde se de a conocer de forma sistemática toda la información extraída de todos los yacimientos de Fuente Vermeja, Lugarico Viejo, Fuente Álamo (La Bastida), Gatas, etc… básicamente del Sureste peninsular.

-Toda esta actividad que se pretende realizar se explica porque aún en la actualidad, este paisaje Siretiano-Pedro Flores es una zona con un alto potencial de información histórica. Sin embargo, su preservación se encuentra en situación crítica por la profunda transformación de los últimos años donde los mayores peligros se enraízan con la agricultura extensiva, el desarrollo turístico y las grandes obras de infraestructura. Si esto es perceptible a nivel general, la mayor fragilidad esta asociada a los lugares arqueológicos correspondientes a las primeras etapas pastoriles, por la escasa envergadura y visibilidad que los caracteriza, de tal forma que su información patrimonial corre peligro de desaparecer si no activamos medidas de gestión adecuadas a sus particulares circunstancias y desde la asociación ARGAR se pretende acometer campañas de difusión para sensibilizar a la sociedad y poderes públicos, El compromiso que asumimos es importante pero como dice Isabel Albargonzales, los yacimientos no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos y no los podemos defraudar. Es el reto que nos hemos marcado y, a los argáricos-antusos nadie puede hacernos inferiores sin nuestro consentimiento.

¿Cazoleta prehistorica?

Siempre me llamó la atención este «agujero» que se encuentra en la cima de uno de los cerros cercanos a Serena. ¿Quién lo hizo y para qué podría haber servido?

Una de las veces que pasé con mi buen amigo Gonzalo Leal, también le llamó mucho la atención, hasta tal punto que le hizo la fotografía que adjunto a este post (es su pie el que aparece, como referencia para ver el tamaño). Recuerdo que me comentó que había visto estructuras similares atribuibles a causas naturales, pero siempre se encuentran varios. En este caso, sin embargo, solo hay uno. Parece, verdaderamente, realizado por la mano del hombre.

CAZOLETA

El agujero, de unos 20 cm de diámetro y unos 10 de profundidad, con el fondo relativamente plano. Fue en la última excursión del día 23/03 cuando uno de los participantes de la misma, arqueólogo para más señas, la vio y comentó: Es una cazoleta.

¿Y qué es una cazoleta? pues se trata un petroglifo prehistórico, uno d elos motivos rupestres más recurrentes desde el Paleolítico medio hasta la Edad de Bronce. Hay muchas hipótesis sobre su función como receptáculos de sacrificios, libaciones y ofrendas, símbolos de carácter sexual femenino, etc. Típicamente, se encuentran en formaciones rocosas naturales, cimas de montañas… lugares que han podido ser considerados como «sagrados».

Ahí queda la fotografía. Sabiendo ésto, estaré más atento a la posible presencia de más petroglifos. Por supuesto, si alguien ha encontrado cosas similares, estaré encantado si quiere compartir sus fotografías.

Los rumbos de Reforma

Una de las tareas que tenía pendiente, dejando a parte el importante tema de la estancia de los estudiantes de la Université de Lorraine, era el de la confirmación definitiva de la existencia de vestigios de los viejos rumbos del lavadero «pequeño» de Reforma.

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Como ya he comentado en otras ocasiones, se trataba de sistema de lavado de los lodos resultantes de diferentes procesos previos de selección y separación por gravedad del mineral de plomo. En los rumbos, se recuperaban hasta las partículas más minúsculas de galena, haciendo deslizar los lodos por unas plataformas ligeramente inclinadas, mientras unas escombrillas giraban continuamente distribuyendo uniformemente el lodo.

Hace ya aproximadamente un mes que publiqué unas fotografías de lo que suponía eran los restos de uno de estos antiguos rumbos del Pinar de Bédar, para gran sorpresa mía, pues no pensaba que quedaría nada de un lavadero de mineral que estuvo funcionando entre 1882 y 1884.

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Pero como en otras ocasiones, el Pinar ha resultado ser una caja de sorpresas, y no sólo había conservado «fragmentos» de un rumbo, lo que pude encontrar, ni más ni menos, es con una plataforma casi completa de uno de estos rumbos.

El círculo, apenas distinguible del entorno por que no crecía hierba encima, tenía el diámetro justo (4 metros) y estaba ubicado en el lugar preciso donde yo creía haber ubicado los restos del viejo lavadero. Pero faltaba la confirmación definitiva, que solo tendría tras excavar en el interior del círculo y descubrir si quedaba algo de la superfície original, en el caso que fuera un rumbo, y poder saber también de qué estaba hecha (cerámica, piedras plantas, etc.)

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La sorpresa fue mayúscula cuando encontré una superfície de mortero de cal de superfície enlucida, con una ligera inclinación, formando una característica superficie cónica de un rumbo. Me conformé con excavar una sección triangular del rumbo, aunque de buena gana lo hubiera limpiado todo sólo por ver «resurgir» de nuevo el antiguo artefacto. Pero eso quizás lo dejaré para más adelante.

La zona del eje faltaba, como era de esperar, desaparecida cuando desmantelaron el aparato, pero no pude por menos de observar como quedaban al descubierto dos «costillas» que revelan la forma de construcción de la superfície. En efecto, ya había visto otra vez cómo se construían superfícies de cemento para patios, ligeramente cónicas para encauzar el agua de la lluvia hacia los desagües. Primero se construyen varias costillas bien niveladas con la forma deseada, y luego se rellenan los espacios entre costillas.

El radio de la plataforma, de 2 metros y el borde exterior del rumbo, de unos 18 cm. conforman la plataforma cónica por la que se hacía deslizar el mineral.

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Estos rumbos, que podríamos llamar «avanzados» contrastan notablemente con otros rumbo, de los artesanales que he dado en llamar «tipo Bédar». Como para que se vea la diferencia, hay uno de ellos muy cerca del que acabo de describir.

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Nótense las diferencias. La primera y evidente es la del tamaño, 4 metros el más antiguo y 2 metros el «artesanal», uno de los más completos que se puede encontrar en la sierra del Pinar. Está construida a base de piedras planas o «lajas», que se pueden encontrar fácilmente en la zona.

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Tampoco se ve ningún tipo de estructura o perforación en el centro para la inserción de un eje para las escombrillas, si es que disponía de ellas. Quizás disponía de otro dispositivo para depositar los lodos sobre la plataforma.

La misma plataforma, francamente plana, está formada por piedras planas, simplemente encajadas, sin ningún mortero y sobre una capa de grava compacta, como se puede ver en las fotografías. Es posible que fuera, a su vez, el soporte de la verdadera plataforma de lavado, aunque no quedan restos que nos indiquen nada al respecto. Tampoco los restos metálicos que se pueden encontrar cerca ayudan mucho, pues se trata principalmente de pequeños clavos y otras piezas de hierro.

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Como casi siempre, más preguntas que respuestas. Es, sin embargo, muy curioso e inusual, encontrar restos de rumbos tan antiguos en tan buen estado. No voy a insistir de nuevo en el tema del «patrimonio desaprovechado» de Bédar, pero me gustaría saber si se conocen ejemplos de restos de rumbos que se conserven tan bien como los de éste rumbo de finales del XIX. Salvando los rumbos descritos en Almagrera por Antonio González, no conozco más ejemplos.

Minas desaparecidas (1): el barranco de la Mina Grande

Son los ingenieros Ramón Pellico y Amalio Maestre los que nos hablan por primera vez del significado de la Mina Grande 1840, que es el nombre que los bedarenses daban entonces a los antiguos restos de minas en el Pinar de Bédar y de la que según nos cuentan, corrían numerosas leyendas sobre su origen.

El nombre, además, ya había sido incorporado como parte de la toponimia del lugar, pues con ese nombre se conocía el barranco donde se encontraban muchos de los restos de estas minas, y así se recoge en las demarcaciones de las diferentes concesiones mineras que se registraron en esa zona a partir de 1843.

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Se documenta actividad minera en la sierra de Bédar al menos desde 1525, aunque se considera que la explotación de los yacimientos del Pinar de Bédar, antiguo pago de Alcornia, desde hace mucho más tiempo.

Cuando hablamos de «Mina Grande» no nos referimos a ninguna mina concreta de la que conozcamos la fecha de demarcación ni si fue explotada, es un término antiguo que, precisamente, rememora esta antigua actividad y que englobaría todas las labores antiguas de el Pinar.

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Sobre la antigua Mina Grande solo queda la escueta descripción de los anteriormente mencionados ingenieros, que describen la presencia de un pozo de más de 20 varas (16,7 metros) y un socavón fortificado con arcos de gneis, tapiado a unas 8-10 varas de la bocamina. Éstos, y otros restos antiguos que pudieran encontrarse, fueron borrados por el desarrollo posterior de la minería en la zona.

Sin embargo, el conocido como barranco de la Mina Grande, con todos sus estratos arqueológicos fue borrado definitivamente entre 2004 y 2005. Y cuando digo borrado quiero decir exactamente eso, eliminado del mapa. Desapareció así la posibilidad de realizar estudios más en profundidad y conocer algo más sobre esta Mina Grande.

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En mi caso solo dio tiempo a realizar un reconocimiento de la zona, antes incluso de saber la importancia que tenía.

Los mineros partidarios que perduraron hasta 1926 explotando estas minas, conocían este barranco como el barranco de San Manuel, pero queda suficientemente demostrado por los documentos de registro de varias minas, que antes era conocido como barranco de la Mina Grande. Allí se demarcaron minas como «Bien estar», «Alarma», «No ganamos para sustos», «Algarroba» o el registro «San Nicolás de Bari». Posteriormente tenemos «La infalible» y, finalmente, la concesión minera conocida como «Reformada» (que no «Reforma», que es otra mina), nombre con la que se conoció después. También se englobaba dentro de esta antigua «Mina Grande» los restos mineros que se encuentran en el barranco de San Marcos, y no es descabellado pensar que, la «Mina Grande» no era más que el nombre que se daban a todas las minas antiguas de El Pinar, cuyas grandes cantidades de escombros debieron estimular sobremanera la imaginación de los lugareños. Sin duda de ahí lo de «grande».

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Pero del barranco de San Manuel, o de la «Mina Grande», hoy en día no queda más que una serie de calles y explanadas de una urbanización a medio construir y abandonada. Un desagradable recuerdo de la «ladrillitis» que afectó a mucha gente no hace tanto tiempo. Triste destino que sufrieron también otras zonas como los tristemente famosos restos desaparecidos del «Lavadero Grande», gran parte del barranco de San Antonio Abad, el desaparecido cerrillo de San Antonio el Alto, o los restos de otras minas como «Suerte», «Por bien de todos» o la de «Allá veremos», que durante mucho tiempo fue considerada la primera mina de la zona (aunque luego se demostró que hubo otras anteriores).

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No estamos viendo ahora las fotografías de lo que hay ahora, ya las he puesto en otras ocasiones. Estamos viendo lo que había antes, en 2004, poco antes de que todo fuera arrasado. Queda tan solo un pequeño montículo que correspondía con la antigua mina «Alarma», posteriormente incluida en «Reformada» y lugar de peregrinación muy conocido y apreciado por parte de los buscadores de minerales.
Vemos, pues, lo que hemos perdido. Restos en los que ahora, con el conocimiento actual sobre la minería de Bédar, reconozco estructuras que antes se me antojaron imposibles de identificar.

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Durante un breve reconocimento realizado el año antes de su destrucción por el arqueólogo industrial Paul Rondelez y su equipo, identificó un posible circulo de «grillage» o de tostación de mineral de plomo, junto a una antigua y minúscula galería que pudimos explorar en su totalidad.

Pude documentar también unos antiguos hornos de tostación de mampostería seca que estaban ubicados en la vieja mina «No ganamos para sustos». Estas instalaciones fueron «eliminadas» por un incomprensible camino practicado hacia ninguna parte y sin objeto aparente, como un tentáculo de la mastodóntica explanada que hizo desaparecer por completo el cerrillo de San Antonio el Alto y que ahora se podría llamar perfectamente «la explanada sin nombre». Parece que el único objetivo de este camino fue hacer desaparecer estos molestos restos(¿¿qué sentido puede tener si no construir un camino de gran pendiente hacia la abrupta cima de un cerro rodeado por riscas?? allí ni se puede construir nada ni hay posibilidades de continuar hacia ningún lado). Ahora, lo único que queda de todo eso son algunos restos de cerámica que pude recoger y las mediciones y acusadoras fotografías que pude hacer de los tres hornos que formaban el complejo de esta mina.

Podemos ver también en las fotografías montones de escombros, producto del lavado de minerales, e incluso una estructura cilíndrica de mampostería seca que antes era una completa incógnita y ahora identifico sin problemas como una chimenea de ventilación de un antiguo pozo.

Sin embargo no todo está perdido, persisten todavía muchas labores antiguas de esta antigua Mina Grande, especialmente en el barranco de San Marcos. Si se ha salvado ha sido por la crisis de la construcción y no por ningún tipo de sensibilización con respecto al patrimonio histórico. Simplemente se ha de valorar si después de haber contemplado las fotografías que adjunto a este texto, consideran que es mucho mejor contar con horribles urbanizaciones mal planificadas (o peor, urbanizaciones abortadas y abandonadas)o si hubiese sido mejor intentar armonizar un crecimiento urbanístico controlado con el debido respeto y conservación de los lugares de especial interés histórico y patrimonial, de cara a un más que posible futura utilización turística. Ahora ya no podemos arreglar el desastre ni hay nadie al que pedirle explicaciones.

Pero de poco sirve lamentarse, a ver si al menos se ha aprendido la lección…

Numismatica

Son pocas, pero se podría decir que son las primeras monedas de origen hispanomusulman que se han estudiado mínimamente y que se conoce a ciencia cierta que proceden de Bédar.

Quizás tengan escaso valor desde el punto de vista de un coleccionista, pero al menos sabemos su procedencia, al contrario de muchas de las piezas de colección, lo cual les quita mucho de su valor histórico.

He podido examinar y fotografiar estas piezas en concreto y, con la ayuda de un coleccionista con experiencia, he intentado clasificarlas. Es por eso que, como siempre digo, esta información se ha de tomar con todas las reservas posibles, y si alguien cree que puede aportar nueva información o corregir los datos que ofrecemos, estaremos encantados en hacer las rectificaciones oportunas. De la misma manera, si alguien ha encontrado monedas de este tipo por la zona y quiere que le echemos un «vistazo», estaremos encantados. Con unas buenas fotografías, las medidas de la pieza y el peso (a ser posible) sería suficiente.

No sorprende que todas sean de la época del reino de Granada, están bien documentadas las poblaciones de Bédar y Serena durante esta época. En primer lugar, tenemos dos medios dirhem cuadrados de plata «tipo almohade». Por el color verdoso que presentan, debía de tratarse de plata con cierta cantidad de cobre. Una de ellas está recortada, pues era habitual en la época obtener moneda «fraccionaria» de esta manera. La otra, que se encuentra en mal estado y las leyendas prácticamente ilegibles, presenta dos perforaciones por haber sido utilizada con fines decorativos.

DIRHEM

El ejemplar más curioso es el que presentamos a continuación. Se trata de un medio dirhem de plata, con leyendas parcialmente legibles en ambas caras. Destaca la tosquedad de la pieza, mal acuñada y muy irregular. En el lugar donde se indica habitualmente el lugar de fabricación (ceca), se pueden observar las letras «LM» (leído de derecha a izquierda), por lo que se cree que es de la ceca de Almería (al-Mariyya). También está perforada para su utilización como adorno.

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Lo que viene a continuación es un felus (moneda de cobre). Estas monedas son interesantes porque solían poner la fecha por uno de los lados, y aunque este ejemplar está en mal estado y solo se ve algo por una de las caras. Por fortuna lo que se puede leer (aunque con dificultad) es precisamente parte de la fecha, lo que permite saber que indicaba «nueve y setenta y ochocientos», es decir, el 879 de la Hégira, o lo que es lo mismo, el año de 1474 d.C.

FELUS

Tendrán muy poco valor económico, sin duda, pero son muy valiosas desde el punto de vista de la historia de Bédar.

Mina Pobreza (2)

El desastroso incendio que sufrió Bédar en 2012 afectó especialmente a la zona del barranco del Servalico. Como ya comenté anteriormente, afectó de lleno los terrenos donde se encuentra una de las minas más importantes en la historia de Bédar, la mina Pobreza.

Mientras documentaba los desastrosos resultados del incendio, aproveché también para documentar los restos de esta mina, en este caso libres de la vegetación que habitualmente dificulta su contemplación. Sinceramente, me gustaría no haber tenido esta oportunidad, y espero que nunca vuelva a ocurrir, aunque sí que da una imagen bastante aproximada de cómo quedarían los restos de esta mina si se preparara adecuadamente para su visita.

Pobreza es una de las minas más importantes y también una de las menos conocidas. Ya he dado anteriormente bastantes datos sobre ella, en ocasión de la descripción de su horno de calcinación de carbonatos de hierro. Ahora veremos más restos de esta mina.

Explotada por la Compañía de Águilas desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las minas de la Unión Bedareña en los años veinte, Pobreza fue la mina que permitió que Bédar mantuviera una producción constante de mineral cuando, a finales de siglo, el mineral de las minas de Serena empezó a escasear. Los datos concretos sobre la importancia de esta mina, que todavía estamos investigando, esperamos que sean publicados prontamente.

Junto a la vía de transporte principal, paralela al barranco del Servalico, se encuentran las oficinas y la cuadra para las mulas que se utilizaban para el transporte de las vagonetas:

OFICINAS

Esta vía minera recogía el mineral de las bocaminas de las galerías principales de transporte San Diego y San José para llevarlo a la tolva-cargadero principal del ramal de cable aéreo que lo transportaba hasta la estación de ángulo del Pinar de Bédar. Este cargadero es muy parecido al cargadero-depósito de la mina Carabinera, que contaba también con un ramal de cable aéreo:

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Junto al cargadero se ubicaba la estación de llegada del ramal de cable, con su correspondiente máquina a vapor y junto a un aljibe para el suministro de agua que precisaba para su funcionamiento. Se observan todavía las balsas de suministro y fundamentos de la estación del cable, aon algunos vestigios de la maquinaria, como el tubo que se observa en la fotografía:

MAQUINATUBERIA

Aquí podemos ver el interior del aljibe:

ALJIBE

Más arriba en la loma, todavía se pueden encontrar alguno de los pozos iniciales que se practicaron para reconocer la capa de mineral que explotaron y que luego sirvieron como pozos de ventilación. En concreto vemos el pozo del Camino, junto al camino que recorría esta parte superior de la mina y que conectaba éste pozo con el pozo Maestro y el pozo de los Almendros. Todos los pozos de reconocimiento junto al camino estaban protegidos mediante con un pequeño muro de mampostería:

POZO CAMINO1

El pozo principal de extracción, ubicado en la parte superior del cerro, era el conocido como pozo Maestro. Unas instalaciones protegían la máquina de vapor que se utilizaba para extraer el mineral. Esto nos indica que, a parte de las galerías de transporte antes mencionadas, el avance de las labores de las minas hacia el interior del cerro, siguiendo una capa de mineral que buzaba ostensiblemente, por lo que elevaba mucho el coste del transporte hasta las bocaminas. Un pozo de extracción hasta el punto más elevado y cerca del cable de transporte facilitaría el movimiento de mineral.

En estas fotografías podemos ver los restos del pozo y de la caseta de máquinas. Parece que disponía de un pequeño castillete de madera y hierro del que solo quedan algunos enganches:

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POZO CAMINO2

Quedan todavía restos de curiosas piezas de cerámica, que como se podrá observar, se fabricaban en la Industrial Alfarera de Barcelona. Se trata de restos de tejas planas alicantinas.

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Recientemente se hundió la entrada a la galería de San Diego, lo que recuerda lo peligroso de explorar estas minas sin preparación. Curiosamente hay escasos restos de entibación en esta mina (algunos troncos para dar sensación de seguridad más que para otra cosa). La entrada a la galería de San José permanece derrumbada desde hace mucho tiempo.

SAN DIEGO

Cuando la Compañía de Águilas y la sociedad de Chávarri formaron la Unión Bedareña, se desinstaló todo el ramal de cable aéreo y quedó inservible el pozo Maestro. El mineral de nuevo fue extraído por las galerías de transporte San Diego y San Juan y se decidió transportarlo por medio del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que discurría por el otro margen del barranco. El mineral primero se lanzaba hasta el fondo del barranco mediante un «vaciadero» ubicado entre las bocaminas de San Diego y San Juan. Desde allí se elevaba hasta un pequeño cargadero junto al ramal de ferrocarril, mediante un pequeño plano inclinado automotor. En la siguiente fotografía vemos este vaciadero con todo detalle, inapreciable habitualmente a causa de la vegetación. Nótese como todavía queda algo de mineral acumulado a los pies del mismo:

Ya describimos con detalle el horno de calcinación de esta mina, junto a la bocamina de la galería de Santa Bárbara (o trancada nº 3). En la siguiente fotografía podemos ver con detalle todo el conjunto, tal y como ser vería si siempre se mantuviera limpio y listo para las visitas:

HORNO

Los Rumbos "tipo Bedar"

Empezamos nuevo año y empezaré este año con uno de mis temas favoritos, como es la arqueología minera de Bédar. Hacía ya tiempo que no realizaba ningún avance de cómo van las investigaciones, pero viendo que hay interés, hablaré un poco más.

Hoy voy a tratar un tema muy curioso: los «Rumbos bedarenses».

No, no se trata de un nuevo coro rociero ni del último disco de un grupo musical de Bédar. Para quien no lo sepa y en contra de los que algunos en Bédar afirman, los restos más antiguos y la historia más compleja de la minería en Bédar no corresponde con la minería del hierro, es la del plomo y cobre del Pinar de Bédar. Aunque hay pocas pruebas claras que lo confirmen, se da por hecho que las minas de El Pinar se explotaron desde bastante antiguo. Quizás de momento solo los análisis de isótopos indican que ya se extraía cobre de El Pinar en la Edad del Bronce, pero con el tiempo estoy seguro de que aparecerán nuevas pruebas.

Hay todavía grandes incógnitas, como la ubicación original del lavadero de plomo medieval, pero sobre la minería a partir del siglo XIX los avances han sido bastante importantes. Se pueden distinguir diferentes fases «tecnológicas» muy diferentes, relacionadas con numerosos factores que no es momento ni lugar para analizar. Al igual que el cable aéreo Bédar-Garrucha llegó a ser el «no va más» de la tecnología de la época, lo mismo pasó con los lavaderos mecánicos de la Compañía de Águilas, tecnología punta en el momento, sin rival alguno ni en tecnología ni en capacidad de producción.

Sin extenderme más, el caso es que hay numerosos restos de antiguas estructuras en las minas del Pinar que son, digamos, de muy difícil interpretación. El trabajo ha sido muy complicado dada la superposición de trabajos de diferentes épocas y el poco cuidado que se ha tenido en conservar estos restos (sin hablar de la destrucción que ha supuesto la locura urbanizadora). Entre otras estructuras, encontramos una serie de «circulos» extraños, de función desconocida… hasta hace relativamente poco.

Hasta la invención del sistema de flotación, el lavado de minerales de plomo se realizaba mediante separación por gravedad, aprovechando la mayor densidad del mineral de plomo con respecto a la roca que lo contiene. Para ello se necesitaba agua, maquinaria de trituración y sistemas de lavado. Se utilizaron varios sistemas de diferentes tipos y grado de teconología, pero el producto de todos estos procesos de lavado era un lodo (partículas muy finas) que todavía contenía algo de mineral de plomo. Como todo se aprovechaba, mediante una serie de «artefactos», se podían lavar estos lodos para sacar el plomo que aún contenía. Para lavar el lodo se inventaron varias máquinas, pero la más efectiva siempre fue el Round-Buddle inglés. Ideado en Cornualles para el lavado de mineral de estaño, pronto fue adoptado en las cuencas mineras de Murcia y no tardó mucho en utilizarse también en las de Almería.

Claro que hablamos de sistemas de lavado de última generación (para la época, claro), movidos con máquinas de vapor y con unas dimensiones especialmente escogidas para cumplir con su función de lavado. Básicamente se trataba de una superficie plana con una ligera inclinación, en la que el mineral de plomo, al ser más pesado, se resistía más a ser arrastrado por el agua, de esta manera se podía separar.

Entonces pasó una cosa curiosa. Dada la simplicidad del artefacto, en algunos cotos mineros comenzaron a fabricarse unas versiones «artesanales» de la máquina que eran movidas a mano. Claro que eran mucho menos eficaces que las mecanizadas, pero lo barato de su construcción y la posibilidad de moverlas de un lugar a otro (eran transportables) las hizo una de las máquinas más utilizadas para el lavado de estos lodos resultantes de los diversos procesos de lavado. Estos «cacharros» comenzaron a llamarse «Rumbos», por una españolización de la pronunciación en inglés de «Round-Buddle».

No hace mucho, Antonio González Jódar localizó por primera vez los primeros restos de estos Rumbos en sierra Almagrera, que podían ser o bien los ejemplares «mecanizados» bien construidos, normalmente asociados a fundiciones o establecimientos modernos, o bien las versiones más artesanales en negocios mineros más modestos.

¿Hubo Rumbos en Bédar? Por supuesto. Los primeros Round-Buddles se utilizaron en los modernos lavaderos de la Compañía de Águilas en el Pinar. De hecho, en El Pinar se probaron o utilizaron todos los tipos de sistema de lavado de mineral que existía en esos entonces. Tal es así que era como una especie de escuela a la que iban los ingenieros que querían conocer los diferentes sistemas de lavado que existían entonces.

RUMBO  1

Uno de los Rumbos del tipo Bédar más curiosos. Con tan solo 1,5 metros de diámetro, superfície de piedra plana (en naranja) y una estructura o base del depósito de agua (en rojo) muy elaborado, más grande (en relación a la plataforma) y ubicado a más altitud (1,8 metros).

De momento, en Bédar hemos localizado unos restos que son un firme candidato a ser uno de los primeros rumbos «mecanizados» o Round-Buddles auténticos que se describen en Bédar, aunque falta realizar una serie de comprobaciones para confirmar que es así, por lo que nada más diré ahora.

Lo que sí está comprobado, tanto documentalmente como por la localización de diversos restos, es de la presencia de diveros modelos de Rumbos artesanales. Hemos podido explicar así una parte de las extrañas «ruinas» que hay en estas minas.

Estos descubrimientos indican, como ya comenté en su momento en el congreso del SEDPGYM celebrado hace unos años en Boltaña, lo que se puede considerar como una evolución (más bien involución) de estos artefactos. Si estuviésemos hablando de especies animales, sería como si en una isla aislada, una especie cualquiera hubiera ido evolucionando apartada de sus congéneres hasta formar nuevas especies extrañas.

RUMBOW

En efecto, con el cierre de los lavaderos mecanizados en 1884, la Compañía de Águilas delegó la explotación de las minas de plomo en pequeños mineros partidarios que sobrevivían con medios muy rudimentarios, entre ellos las ya conocidas copias artesanales de los Round-Buddles. Estos partidarios persistieron hasta 1926, aunque cada vez eran menos, más pobres y con menos medios. Los Rumbos también evolucionaron, cada vez más pequeños e ineficaces, pero lo suficientemente baratos como para ser utilizados por mineros que, más que vivir, sobrevivían como podían.

Los Rumbos resultantes, son pues, «especies» de Rumbos propios y característicos de Bédar. Los parámetros que, de momento, estamos analizando en los mismos y que creemos pueden ayudar a clasificarlos en su época y momento adecuados son, precisamente, el diámetro de la plataforma de lavado y el material con la que está construida.

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Rumbo en el Pinar de Bédar de 2 metros de plataforma (no quedan restos de la superfície original, posiblemente fue reaprovechada) junto al pilar del depósito de agua.

En 1906 están documentados en el Pinar Rumbos artesanales con plataformas de unos 4 metros diámetro y superficie de cerámica, que es la que se utilizaba en los Rumbos mecanizados. Por otro lado, el rumbo estaba construido con materiales de la zona y era movido manualmente por un muchacho (un niño) que se subía en el travesaño que sujetaba el eje.
Eran muy ineficaces, pero se podía suplir aumentando los tiempos de lavado con resultados más que aceptables.

RUMBOX

A partir de aquí, los Rumbos involucionaron (degeneraron, de hecho) hasta llegar a los pequeños Rumbos con plataformas de a duras penas 1,5 metros y superficies a base de piedras planas. Éstos debieron ser los últimos y además sumamente ineficaces Rumbos, pero de alguna manera servían a los propósitos de estos partidarios. Parece que solo se desarrollaron en Bédar, debido a las circunstancias únicas que concurrieron entre 1884 y 1926 en los criaderos de plomo del Pinar de Bédar.

Para comprobar si se podía lavar mineral de plomo con rumbos de tamaño tan reducido, fabricamos un pequeño rumbo a escala 1:27 de los rumbos de 4 metros de 1906. Tras machacar una parte de dolomía con algo de galena y mezclarlo con un poco de agua para crear un barro con partículas de mineral de plomo, lo pasamos por este mini-rumbo de 15 cm de plataforma, y pudimos observar que… podíamos separar el mineral, aunque de una manera muy imperfecta y a base de pasar bastante agua por el artefacto. Las fotografías hablan por sí solas:

MAQUETA RUMBO

Creemos pues, que estas estructuras eran variaciones artesanales muy «degeneradas» de Rumbos ya de por sí artesanales, copias a su vez de los Round-Buddles ingleses. Debían ser muy ineficaces y sería necesario numerosas repeticiones para conseguir resultados apreciables, y en todo caso sería muy limitado y para cantidades pequeñas de mineral.

RUMBO 3

Plataforma de Rumbo en el Pinar de Bédar de 1,8 metros de diámetro (en naranja) delimitado por piedras planas en empalizada (en rojo).

Hemos dado en llamar «Rumbos tipo Bédar» a estos Rumbos pequeños, de entre 1,5 y 2 metros de plataforma y con superfície de piedra plana, toscamente pulida.

Cadima la antigua

Acabo con este último post de 2013, esperando y deseando que el próximo año 2014 sea mucho mejor para todos.

Aunque no cierro este año con buenas noticias, ha habido muy pocas durante este largo año de 2013. De Bédar, menos aún. No sabe/No contesta, calificación que se utiliza en las encuentas para quien no se entera de nada o no quiere darse por enterado y que debería ser utilizado como lema oficial del pueblo de Bédar.

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No voy a hacer, por lo tanto, ningún resumen, porque sería irritantemente escueto: se han celebrado las fiestas de rigor y nada más que contar (por lo menos que a mí me conste).

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Pero ¿nada interesante que contar de este 2013? Que en Bédar se viva en un feliz estado aislamiento (en la inopia, vamos), no quiere decir que no haya habido noticias que se puedan calificar de «interés general».

SERENA

Si no me había hecho eco de esta noticia antes es, lo confieso, porque no me había enterado. Es en parte culpa mía, porque siempre estoy atento a estas cosas, pero en gran parte es culpa también del mal endémico que afecta a esta tierra: la falta de concienciación ciudadana sobre su propio patrimonio histórico y su enorme dejadez en cuanto a su conservación y puesta en valor. Si ni siquiera lo han publicitado ni se puede visitar ¿como quieren que el potencial turista medianamente interesado como yo se pueda enterar?

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El caso es que a principios de 2013, el avance de las obras del AVE tenían previsto pasar entre las ruinas de la antigua Cadima. Cadima, para los muchos a los que no les sonará este nombre de nada (aunque vivan al lado mismo), fue una gran villa antigua ubicada en el término de Los Gallardos con restos íberos, romanos y califales. Como quiera que las obras tenían que pasar por allí, se realizó una intervención arqueológica de emergencia, costeada por ADIF, donde se pudo comprobar la gran riqueza de este yacimiento.

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Quien quiera saber más, puede pulsar encima de la fotografía de Cadima hacia el enlace del que procede en el ideal.es

Además de la prensa local, solo parece que se han hecho eco de esta noticia en Turre, concretamente la Asociación de amigos del Museo de Turre, realizándose incluso una conferencia a cargo de los arqueólogos que realizaron en estudio: Óscar López Jiménez, Francisco Llidó López y Victoria Martínez Calvo.

Pero ahí ha quedado la cosa, y la noticia se ha ido difuminando y olvidando, como otras tantas muchas cosas que ocurren por aquí.

CASTILLO

¿Qué importancia tiene esta noticia? Ya se conocía la existencia de Cadima (ya digo, no por muchos), y no es algo excepcional la existencia de yacimientos importantes por toda la zona: los yacimientos argáricos de Antas, Roceipón, Qurénima, Mojácar la vieja… No hemos de olvidar los numerosos yacimientos estudiados por Luis Siret por estas tierras. La noticia es que, de repente y por motivos ajenos completamente al propio interés por poner en valor todo este patrimonio, se pone al descubierto el inmenso valor e infinitas posibilidades de lo que sería un reclamo turístico de primer orden. ¿Y qué hacen los insignes de las localidades potencialmente beneficiadas como la misma Los Gallardos o la propia Bédar? pues o no saben o no contestan. Salvo la meritoria reacción de la asociación mencionada, no destaca ningún tipo de iniciativa, ni se espera que la haya, y lo peor de todo, a nadie le importa un carajo.

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¿Tendremos la suerte de poder ver los restos encontrados en Cadima en el museo de Turre? ¿Hay que ir a Almería? ¿alguien sabe algo? Es para preocuparse, no duden que si esto mismo se hubiese encontrado en Barcelona, por poner un ejemplo que tengo cercano, ya lo hubieran preparado y promocionado, y las colas de turistas deseosos de verlo no se harían esperar mucho.

Y me dirán lo de siempre: no hay dinero. Bueno, señores encargados de la gestión del dinero público: cuando sí que hubo dinero tampoco hicieron nada, fue mejor malgastarlo. A otros con ese cuento.

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En fin, lo dicho, feliz 2014. He intentado amenizar el texto con diferentes imágenes de la arqueología propia de Bédar, que tambien la hay. Si alguien quiere saber más, que no dude en preguntar.

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Conferencia Cabezo Maria

Quiero agradecer a Julian Pérez Flores que me facilitara un resumen de la conferencia de la arqueóloga Montserrat Menasanch del 27 de septiembre pasado, a la que no pude asistir.

Estamos hablando de unos yacimientos arqueológicos de primer orden, y tengo que decir que me sorprende mucho que no se haya reflejado más en la prensa un acontecimiento de este tipo y me preocupa mucho lo poco que conocen los propios almerienses su propio patrimonio. Ya me quejaba de ello con el asunto de las «7 maravillas», que no olvidemos que se trataba de un acto para promocionar el patrimonio fuera y «dentro» de cada localidad. En Bédar, por lo menos, se demostró lo poco que se conocía (o que importaba, que tanto da) el propio patrimonio.

En varias ocasiones he comentado con personas de dentro y fuera de Almería el tema de las subvenciones que serían necesarias para promocionar el patrimonio de pueblos como Bédar o Antas, o inversiones en proyectos para proteger la tortuga mora o incluso para restaurar o hacer excavaciones en zonas arqueológicas. En no pocas ocasiones se muestra cierta preocupación ética o moral por plantear gastar dinero en este tipo de proyectos habiendo, como hay, una enorme tasa de paro, pues debería destinarse este dinero a esos parados que lo están pasando muy mal.

Yo creo que no hay que olvidar nunca que hoy en día el turismo es uno de los motores económicos más viables (y sostenibles) para muchos pueblos del levante almeriense. Y no me refiero solo al turismo de bocadillo, sol y playa, que suele ser muy masivo pero que no deja mucho dinero. Me refiero al turismo cultural, de los turistas que buscan algo más que sol y playa. Pueblos sin playa, como son Antas o Bédar ¿qué pueden ofrecer al visitante? ¿qué es lo que hará que vayan a nuestros pueblos, a comer en nuestros restaurantes y bares y alojarse en nuestros cortijos rurales?

Tenemos que dar todas las ayudas necesarias a los desempleados, desde luego, pero no olvidemos que lo que necesitan los desempleados es trabajo y no ayudas. No podemos pretender atraer el turismo cultural si no ponemos en valor y promocionamos nuestro propio patrimonio. Y mal vamos si ni siquiera sabemos lo que tenemos…

Como ya dijo Lao-Tsé, «Si das pescado a un hombre hambriento le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida.»

Y por último, y antes de dar paso al interesante texto remitido por Julian, quiero recordar a todos que lo que es bueno para Antas, también lo es para Bédar y viceversa. Esa rivalidad tan infantil que existe entre pueblos del levante no es más que una tontería, todos vamos en el mismo barco.

ANTAS ENTRE LA ANTIGÜEDAD Y LA EDAD MEDIA ; El yacimiento de Cabezo Maria.

La arqueóloga Montserrat Menasanch desarrolló una magistral conferencia en el edificio Museo arqueológico Pedro Flores, la asistencia de público fue completa ya que incluso hubo personas que acompañaron la conferencia de pie.

Basándome en algunas de sus publicaciones puedo comentar que la fundación de los «poblados de altura» tuvo lugar en el contexto de cambios profundos que se sucedieron en la región a raíz de la quiebra del «orden romano» vigente durante los siglos III y IV. En ese momento la depresión de Vera contaba con un volumen de población importante no superado o incluso igualado hasta la colonización del siglo XVIII (Menasanch 2003, p.241). El doblamiento adopto una forma dominantemente concentrada en un núcleo urbano y en un número reducido de grandes asentamientos tipo «Villa».

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Después de la desarticulación del imperio romano se produce un despoblamiento de Baria y alrededores. En primer lugar la perdida de su carácter urbano supuso su desaparición como centro socio político e ideológico, y por lo tanto, el cese de la presencia efectiva del estado romano y de sus instituciones en la depresión de Vera. La desarticulación de la estructura socioeconómica romana se ve reflejada también en las transformaciones que experimentaron las antiguas «villae»; ahora total o parcialmente despobladas, con escasa capacidad de consumo de productos de importación y paulatinamente se fueron abandonando a lo largo de los siglos V y VI y no logaron sobrevivir más allá de la mitad del siglo VIII. El debilitamiento del sistema económico implantado suprarregional bajó estrepitosamente el consumo de importación y empezaron a aparecer las producciones de cerámicas locales. Esta situación dio lugar al abandono de prácticamente la totalidad de asentamientos bajo imperiales, a un descenso demográfico que se quedo reflejado en la reducción del número de hectáreas ocupadas y a la dispersión de la población en una serie de asentamientos de nueva fundación que se situaron todos en lugares que ofrecían mayor protección. Los mismos constituyeron el grueso del doblamiento tardo antiguo de la
depresión de Vera. Este proceso se inicio en el siglo V y se consolido en el siglo VI, siguió siendo marcadamente agrícola con predominio de producción del trigo sobre la cebada.

Podemos decir, que a partir del siglo V se produjo una disociación entre la importancia demográfica de los asentamientos y localizaciones geológicas de tipo agrícola central, y esto se produce en los núcleos de gran tamaño como Cabezo María (yacimiento) en Antas y Cerro Montroy en Cuevas fundados sobre elevaciones del terreno situadas respectivamente en la extensiones terciarias del borde norte occidental de la depresión y en una ubicación costera. Ambos asentamientos conforman el grupo de los denominados «Poblados de altura», junto a ellos se puede incluir el yacimiento de «Los Orives».

El Cabezo María se sitúa sobre un cerro volcánico del Valle de Antas, este yacimiento es el más extenso de los reseñados, su fase de ocupación se desarrolla con el inicio en el siglo V y concluye en el siglo VIII, aunque ni en la cima ni en ningún punto de la elevación se observan elementos de fortificación. Su topografía los haría prescindibles. Los restos de estructuras visibles en superficie están edificados con materiales y técnicas locales. La documentación de las excavaciones antiguas que realizo el antuso Pedro Flores (colaborador de Luis Siret, durante 50 años y el verdadero descubridor de la mayoría de los yacimientos) y que la inmensa mayoría del tejido social desconoce. Es justo reconocer su gran labor realizada. Recoge la planta de dos edificaciones llamadas casa nº 1 y casa nº 2.

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El material mueble indica que se trata de espacios de uso doméstico. Las características de las estancias de la casa nº 2 sugieren una unidad doméstica formada por ámbitos de habitación, almacén-despensa y un posible establo. Aun siendo, el núcleo de mayor tamaño, y por lo tanto, un centro demográfico de envergadura, se ubicaba en un entorno terciario de escaso potencial agrícola y en la cuenca fluvial con menor superficie de captación hídrica de la depresión. Su localización no primaba la accesibilidad al mar ni a otras vías de comunicación suprarregionales. Por otro lado, concentraba material cerámico de importación a larga y media distancia en medida similar a Cerron Montroy. Todo ello
sugiere su capacidad para apropiarse del sobreproducto de otros asentamientos en forma de excedente o para obtenerlo en forma de intercambio. Debo decir que también asistieron a la conferencia historiadores y varios arqueólogos de la provincia.

Como coordinador y organizador desde hace unos años con la colaboración de la Concejalía de cultura del Ayuntamiento de Antas representada por Loreto Soler Campoy,me permito hacer la siguiente reflexión:
Considero que en una primera fase la cultura del Argar y sus yacimientos deberían ser declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco , aunque la riqueza arqueológica de la zona supera su propia relevancia y que esta solicitud debería estar vinculada con lo que se conoce como «Paisaje Siretiano» del levante almeriense y región murciana en una segunda fase.

En esta primera fase se debería incluir; «El Argar», «Lugarico Viejo», «Fuente Bermeja» en Antas, «Fuente Álamo» en Cuevas», «Gatas» en Turre y otros yacimientos así como en la región murciana, «La Bastida» en Totana.

CONFERENCIA MONTSERRAT MENASANCH 008

En la segunda fase, en la zona de Almería deberían englobarse desde los asentamientos de las fases neolíticas tempranas como el poblado «Cabecitos negros» en Vera, «Lomas del campo» en Mojacar; del neolítico reciente «El Garcel» en Antas, del mundo Millares «Almizaraque», » Zahara y Campos» en Cuevas de Almanzora y » Las Pilas» en Mojacar; del mundo fenicio y ocupación púnica en Villaricos, Cuevas de Almanzora, «El Pajaraco» en el río Antas; de la romanización » Cerro Montroy» en Cuevas de Almanzora, «Las pilas» en Mojacar; del Medievo, «Mojacar la vieja» hasta llegar a la implantación de las primeras
explotaciones minero-metalúrgicas.

Estos yacimientos arqueológicos me cautivaron así como cautivaron un día a Luis Siret, y le hicieron quedarse en la comarca desenvolviendo sus proyectos junto a Pedro Flores, colaborador fiel e inteligente que aprendió muy pronto los entresijos de la arqueología, estando al frente de la mayoría de las excavaciones en los yacimientos arqueológicos durante casi 50 años.

Julian Pérez Flores. Arquitecto