La Almoloya, nuevo descubrimiento de la cultura del Argar

Decir que es un descubrimiento impresionante es quedarse corto. Un equipo de arqueólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona ha descubierto en Pliego (Murcia) lo que viene a ser el primer recinto específicamente político construido en la Europa continental.

A pesar de tratarse un yacimiento expoliado muchas veces por personas sin escrúpulos, por suerte no llegaron a descubrir las maravillas que atesoraba, hasta la llegada del equipo de la UAB.

La Almoloya fue un auténtico centro de concentración política y de riqueza dentro del territorio político de El Argar, y arroja luz sobre cómo eran la política y las relaciones de género en una de las primeras sociedades urbanas de Occidente.

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Los hallazgos incluyen una trama urbana con su utillaje completo, decenas de tumbas, muchas con ofrendas. Como novedades importantes, se observan paredes decoradas con estucos de motivos geométricos y naturalistas, lo que vendría a ser el estilo artístico argárico. Destaca una amplia sala de techos altos y capacidad para 64 personas que podían sentarse un unos bancos adosados a las paredes, con un gran hogar ceremonial y un podio de carácter simbólico. Se trata, sin duda de un edificio de carácter político, interpretado como una sala de audiencias o para reuniones de gobierno.

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Entre las tumbas destaca una por las ofrendas de gran valor que contiene. Se enterraron un hombre y una mujer, en posición flexionada, acompañados de hasta una treintena de ricas ofrendas, en metales nobles y piedras semipreciosas. Destaca una diadema de plata, ciñendo el cráneo de la mujer. Pedro Flores, el capataz de Siret, descubrió cinco diademas de plata similares en el Argar hace más de 130 años, y ninguna se conserva hoy en España. Otros objetos son dilatadores de oreja (algo inusual en la época), brazaletes, pendientes, anillos, un punzón de cobre con mango de plata… y un vasito cerámico cuyo borde y cuerpo aparecen cubiertos por finas láminas de plata.

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Para dar a conocer estos importantes hallazgos, se celebró una conferencia en Madrid impartida por Vicente Llull, Roberto Risch, Cristiana Rihuete, Rafael Mico, Kristian Kristiansen (de la universidad de Goteburgo) y Robert Chapman (de la Universidad de Reading). Algunos de estos conferenciantes seguro que les suenan de las conferencias celebradas por la asociación amigos del ARGAR-FUENTE ÁLAMO que se llevaron a cabo este verano pasado en Antas y Cuevas.

Julián Pérez Flores fue a la conferencia en representación de la asociación, como presidente de la misma y acompañad por autoridades de la zona.

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Envidia de la sana es la que produce ver lo que otras provincias están haciendo con su patrimonio, teniendo como tenemos en Almería yacimientos tan importantes como El Argar… y no sólo el Argar, hay otros yacimientos de la misma época muy importantes, pero necesitan protección. Para conocer nuestro propio patrimonio contamos con las inestimables investigaciones realizadas por Luis Siret y Pedro Flores, con mucho esfuerzo y a pesar de los medios limitados con los que contaban en la época. Pero si no los protegemos, es posible que todo ese trabajo se eche a perder.

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Desde la asociación amigos de el ARGAR-FUENTE ÁLAMO, a la que como ya sabéis pertenezco, se intenta ejercer presión para que se consiga una tutela efectiva del descomunal patrimonio de Almería. Es la herencia que tenemos que dejar a las generaciones futuras y es nuestra obligación, el asegurar su protección y, ojalá, llegar a realizar estudios arqueológicos modernos en ellos a imagen de lo que se hace en Totana o Pliego.

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Estos yacimientos, cuya importancia es ya internacionalmente conocida, pueden musealizarse y prepararse para las visitas, el beneficio para el territorio sería innegable. Sin embargo, en Almería se denota una exasperante pasividad por parte de las autoridades y científicos responsables y un inexplicable desconocimiento por parte de los ciudadanos. Las diferencias entre lo que se hace en nuestra vecina Murcia y lo que hacemos aquí es como para sonrojar a cualquiera.

Señores, dejémonos ya de mirarnos el ombligo, quitémonos las legañas de los ojos, y empecemos a proteger lo nuestro.

Numismática Bédar (2): el 1/2 dirham de plata nazarí

Seguimos con una segunda parte sobre numismática.

Ya sé que hace tiempo que no doy otras noticias más «actuales» pero, sinceramente, no hay muchas noticias que dar. Las fiestas transcurrieron dentro de lo esperado. También ha llovido mucho estos días (que falta hacía), por suerte sin que se produjeran desperfectos por el agua como otras veces. Por otro lado, se reiniciaron las conversaciones (o reuniones, o lo que sea) con los propietarios afectados por el proyecto de la urbanización en la Meseta que ya comenté anteriormente… vistos los resultados, tengo dudas muy serias sobre la viabilidad de volver a los viejos tiempos en los que se construían casas y urbanizaciones como si nada. ¿Es que no hemos aprendido nada de lo que ha pasado?

Y hablando sobre urbanizaciones, en algo sí que somos los número 1… concretamente en parcelas sin ningún uso concreto. Concretamente, el 87% de las parcelas del término municipal del pueblo no se usan para ningún tipo de actividad, ni agrícola, ni industrial ni urbano. Nos sigue de cerca Turre (83%) y a más distancia Garrucha (75%). Lo que yo decía, campeones en no hacer nada. Además, sospecho que la mayor parte del 13% que sí tiene un uso, es urbano. Igual con la nueva urbanización de la Meseta llegamos al 15%. Lean si quieren la noticia aquí:

http://www.elalmeria.es/article/almeria/1856429/mas/territorio/provincial/son/parcelas/sin/ningun/uso/concreto.html

Pero vayamos al tema que nos ocupa. Siguiendo el anterior post, sobre maravedís resellados del siglo XVII, veremos ahora tres ejemplos de 1/2 dirham de época nazarí. Tampoco son piezas de especial interés numismático, pero conocemos su procedencia, algo que lo que carecen casi todas las monedas que circulan entre los coleccionistas. Éstas proceden de Bédar, y más concretamente de Serena, población independiente de la de Bédar en época nazarí.

Aunque parezca increíble, las tres monedas pertenecen a un mismo tipo, descrito en la obra de Medina como nº 266, medio dirham de plata de 14 mm y 0,84 gramos de peso. Las leyendas que portaban eran éstas:

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Podían tener diversas cecas (lugar donde se fabricaban), la más frecuente Granada, pero también Guadix, Almería y Ceuta. No tenían fecha ni se indicaba por qué rey nazarí fueron acuñadas.

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El ejemplar de mejor calidad y mas cercano al «estándar» que se recoge en la obra de Medina. Se leen bien la primera línea, bastante mal la segunda y la tercera es ilegible (precisamente donde estaba la ceca). No es que esté muy desgastada, seguramente no se leyó nunca por una mala acuñación. La moneda está perforada, se cree que para ser utilizada como amuleto por las leyendas religiosas que generalmente portaban estas monedas. Eso pudo haber reducido algo el peso en plata total de la moneda, que era lo que daba realmente el valor. Peso 0,73 gr, 13 mm.

Destaca la mala factura de estas monedas, muy descentradas, mal acuñadas, mal recortadas y algunas con una plata que parece contener algo de cobre. No es de extrañar, los últimos periodos del reino nazarí fueron de todo menos fáciles. El felus (divisor de cobre) aparecido con estas monedas de plata nos ayuda a situarnos en el contexto histórico. Estos felus solían llevar la fecha en una de sus caras y, a pesar del mal estado de conservación, en el de Serena se observa claramente parte de la fecha: 879 de la Hégira, lo que equivale al 1474 dC. Ésto nos situa en la última época del reino nazarí, bajo el reinado de Ab? al-Hasan ‘Ali ben Saad (Mulhacén). Fue una época de razzias y guerras de frontera, en la que Bédar llegó a ser ocupada por tropas cristianas durante un periodo de tiempo y tuvo que convivir con una Serena todavía musulmana, antes de ser recuperada de nuevo por las tropas nazarís.

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Se trata de 1/2 de plata, roto por la mitad (seguramente al intentar perforarla con un punzón). Se pueden leer parcialente las dos primeras líneas del texto, lo que permite su clasificación. Peso 0,26 gr (muy inferior, al estar rota), 11-13 mm).

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Ésta es la más rara de los tres ejemplares. Se pueden leer las tres líneas de texto por ambas caras, pero parcialmente, lo cual parece ser debido más a una mala acuñación que a desgaste. Presenta una sola perforación, puede que con un estilete. En el texto se puede seguir el indicado por Medina en su catálogo, pero en la ceca no parece que se trate de la de Granada. La «oI» que se ve en la ceca podría indicar que se trata de la de Almería. Destaca también una extraña grafía (imagen de la derecha, abajo a la izquierda)que no parece una letra, más bien un dibujo esquemático. Peso 0,74 gr, 11×17 mm.

Numismatica Bédar: resellos

Tocaremos hoy un tema bastante poco conocido por la gente en general, en lo que concierte a hallazgos numismáticos. Cabe decir que no se trata de piezas muy consideradas hasta el momento (numismáticamente hablando), pero es indudable su interés como reflejo de un periodo muy determinado.

Nos basaremos en dos piezas numismáticas halladas, cómo no, en Bédar. Es muy posible que alguno de los lectores haya visto, o incluso encontrado, alguna de estas monedas en algún bancal o tras algún movimiento de terrenos.

Los resellos o contramarcas se han utilizado con mucha frecuencia, por motivos muy variados: para certificar la autenticidad, alterar el valor nominal, dar validez legal…

En España, en los territorios dependientes de la Corona de Castilla, son conocidos los resellos sobre la moneda de vellón (cobre y plata) que circuló en el siglo XVII, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. Estos resellos son el reflejo de los apuros económicos que sufría un Estado acosado por las deudas.

En 1586, en tiempos de Felipe II, comenzaron a producirse monedas en una nueva ceca en Segovia, en el conocido como «el Ingenio». Con esta moderna maquinaria, a base de molinos hidráulicos, se producían monedas más perfectas que las realizadas a martillo, sistema que se mantuvo en el resto de cecas. Las monedas de vellón que se emitían cada vez contenían más cobre y menos plata, llegando a producirse monedas únicamente de cobre.

Felipe III heredó de su predecesor una situación financiera ruinosa, por lo que tuvo que seguir con las emisiones de baja ley. Sin embargo no fue suficiente con eso, también se procedió a reducir el tamaño y peso de las piezas en 1602. Debido a esto, la moneda anterior era más valiosa, y se procedió al resellado de las mismas para aumentar su valor. Las de dos maravedís pasaron a valer cuatro y las de cuatro, ocho. Esto se llevó a cabo no sin muchas protestas, pues se entregaba moneda vieja de vellón a cambio de moneda sin ley y de peso más reducido.

Los problemas financieros continuaron, de manera que continuaron estas manipulaciones monetarias durante el resto del reinado de Felipe III y el de su sucesor, Felipe IV. De esta manera las monedas se sellaron y resellaron en diversas ocasiones (1642, 1643, 1651, 1654…) en un caos monetario que llevó a que algunas monedas quedaran totalmente desfiguradas por los diversos sellos.

En no pocas localidades es frecuente encontrar «resellos» de este tipo. Teniendo en cuenta que cada resello se aplicó a unas monedas concretas y años concretos, y dado que muchos resellos llevaban la fecha y la ceca, son sin duda monedas de gran interés para estudiar esta convulsa época. Los resellos podían ser en solo una cara de la moneda o en ambas.

Veamos, pues, los ejemplos de Bédar y los datos que obtenemos de ellos:

FELIPEIII

Esta moneda fue hallada en los terrenos de cultivo cercanos a Bédar, posiblemente en el pago de Jamontar. Se trata de una moneda de buena factura, lo que nos dice que fue fabricada en «el Ingenio» de Segovia. Esta bonita pieza tiene la característica de que se puede ver la moneda «base», a pesar de los resellos, y podemos comprobar que se trata de una moneda de dos maravedís de Felipe III (Philippvs III) de 1601. En cuanto a los resellos, observamos claramente un resello de cuatro maravedís (IIII) y otro de seis (VI). Sabemos que resellos con un IIII se hicieron en los años 1603 (con una corona en la parte superior y la inicial de la ceca debajo) y 1654-5 (llevaba estampado en la parte posterior la fecha). Por la falta de algunos elementos, no sabemos de cual de los dos «IIII» se trata, la ausencia del sello posterior parece indicar que es de 1603, aunque parece que el de «IIII» se superpone a la de «VI». Por otro lado, el resello de VI es más claro, con punto superior y ceca -G- de Granada, con su correspondiente resello posterior que debería indicar un «1641» coronado (se aprecian solo la corona, el primer 1 y parte del 6).

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La segunda moneda que vamos a comentar fue hallada en un bancal junto a la «Pecera» (para quien no sea de Bédar, se encuentra más o menos por la Balsa Alta, por encima del pueblo):

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Se trata de una moneda acuñada a martillo (tosca y con bordes irregulares). Presenta tantos resellos y está tan desgastada que no se aprecia nada de la moneda original. En una de su caras se ve claramente un resello de ocho maravedís (número arábigo). La otra cara es completamente caótica y solo se distingue un resello «VI» y otra vez un «8». Este «8» se aplicó en diversas monedas durante los años 1651-2.

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Es decir, se trata de monedas que circularon por Bédar al menos entre 1641 y 1652 (en adelante). Es una fecha posterior a la expulsión de los moriscos tras la guerra y tras el tardío repartimiento de Bédar y Serena (1575). Sin embargo eran tiempos muy difíciles, la repoblación de Bédar y Serena no fue fácil a causa de la gran inseguridad que reinaba en la zona y el miedo a los ataques de los piratas berberiscos. Según se informa en el asiento para la explotación de las minas de plomo del Pinar de Bédar (desde 1613), cuyo mineral se llevaba a Bédar para ser lavado y fundido, se indica claramente que Bédar estaba despoblada: se llevan los metales á media legua dellas á un despoblado que llaman de Bedar, donde hay abundancia de agua para las fundiciones y lavaderos. Estas minas estuvieron activas, al menos, hasta 1629.

Se trataría, pues, del numerario utilizado por los primeros repobladores de Bédar…

Animo a quien haya encontrado y tenga monedas con estas extrañas marcas que se anime a investigarlas

Ingenieros noruegos en las minas de Almeria del siglo XIX

Aprovechando el nuevo formato del blog, incluyo los enlaces al artículo completo sobre los ingenieros noruegos en las minas de Bédar.

DIETRICHSON

Federico Dietrichson, director de la segunda sección de la Compañía de Águilas en Bédar entre 1883 y 1891.

Sirva este artículo para reivindicar su más que merecido puesto en la historia a personajes de gran relevancia que, de forma inexplicable, han sido olvidados: Johan Joachim Otto Fredrik Dietrichson, Johan Nordahl Brun Preus, Gustav Thorkildssen… Aquí lo pueden descargar:

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Artículo INGENIEROS NORUEGOS EN LAS MINAS DE ALMERÍA DEL SIGLO XIX (2013).

En Bédar ha existido, durante muchos años, una extraña enfermedad que ha llevado al olvido a gran parte de la historia del pueblo. ¿Inquina contra el pasado minero? ¿simple dejadez? En un primer momento, me pareció que este extraño fenómeno se debía a que estos personajes no se quedaron en Almería. No en vano, otros personajes importantes como Alfredo Dörn o Karl Bahlsen eran bien conocidos. Pero cuando me topé con la historia de Bernardo Renovales, médico titular de Bédar y de la Compañía de Águilas, que murió en Bédar olvidado por todos, me di cuenta que seguramente había algo más. Gracias a su familia, pudimos rescatar su memoria para deleite de todos.

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El Dr. Bernardo Renovales, médico de la Compañía de Águilas. Otro de los personajes relevantes de la historia de Bédar. Hasta hace poco había sido relegado a un injusto olvido.

Contamos, además, con una traducción al inglés del artículo, para los que se desenvuelven mejor con este idioma. No se trata de una traducción cualquiera. Ha sido gracias a Lise Hansen y revisada, ni más ni menos, que por familiares tanto de Dietrichson como de Thorkildssen, personajes principales en el artículo. Ahí queda eso:

Norwegian Engineers in Mines of Almeria

NORWEGIAN ENGINEERS IN MINES OF ALMERIA (2013).

Ferrocarril Bedar-Garrucha

En 2001 se publicó en el nº 10 de la inolvidable «La Cimbra» de Los Gallardos, uno de los mejores artículos que se conocen referente al ferrocarril minero Bédar-Garrucha. En el artículo, firmado por Federico Moldenhauer, se hace un recorrido por su historia y por los restos que quedaban entonces de la vía.

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Es una pena que ya no se publiquen revistas como «La Cimbra», también recuerdo con nostalgia cuando se publicaba el boletín «Bédar Sostenible» en Bédar. Incluso publicaciones de enorme prestigio como Axarquía pasa por indudables dificultades para su publicación. Echamos mucho de menos estas publicaciones, un antídoto contra el desconocimiento que tenemos de lo propio, lo que lleva a minusvalorar uno de los principales recursos económicos con los que contamos. Sí que se hacen esfuerzos, ahí está la asociación ARGAR-FUENTE ALAMO, luchando por poner en valor los importantes yacimientos arqueológicos de la cultura del Argar. Pero hay otras muchas joyas de nuestro patrimonio que viven en el limbo del olvido. No me refiero solo al patrimonio minero y hispanomusulmán de Bédar, también está el enorme yacimiento de Cadimar, en los Gallardos, o el de Roceipón de Vera, por poner dos ejemplos.

Pude leer en su momento el interesantísimo artículo de Moldenhauer en el nº 10 de la Cimbra. Pero perdí el número hace tiempo, no recuerdo si se lo dejé a alguien o simplemente espera a ser redescubierto en alguna estantería. Sin embargo, pude volver a comprarlo en el único sitio que conozco en el que se pueden comprar números de esta revista: la gasolinera de Los Gallardos. Otros números, como en nº 2, en el que hay un artículo sobre la mezquita de Serena, estaban agotados ya desde hace mucho tiempo.

Hoy quiero compartir con todos este artículo de Moldenhauer. Lo he encontrado traducido al inglés en algunas páginas, pero no hay nada como leerlo en su formato original. Pueden descargarlo en el siguiente enlace:

CIMBRA N10

El tren minero Bédar-Los Gallardos-Garrucha dio su primer viaje a finales del XIX. Los 17,5 kilómetros de recorrido lo shacía en cuarenta minutos. En 1.923 la línea quedó fuera de servicio, siendo desmantelada nueve años más tarde. Federico Moldenhauer Carrillo.

Es increíble la práctica ausencia de fotografías de época que se conocen sobre este ferrocarril… sólo dos conocidas realizadas en Garrucha y que pueden ver en el artículo de Federico. Avanzo que para el mes de noviembre habrá noticias de nuevo sobre esta línea minera, pero sigue habiendo una extraña carencia de fotografías. Puede ser que esas fotografías, que se hicieron sin duda, estén durmiento en algún desván. Así ocurrió con las fotografías del cable aéreo Serena-Garrucha, que estaban acumulando polvo en un desván de una casa en Noruega, hasta que mi colaboradora Lise las localizó.

Por eso hago un llamamiento para quien pueda tener fotografías sobre este ferrocarril las comparta con nosotros. De la misma manera, si alguien tiene un ejemplar del nº 2 de «La Cimbra» (o cualquier otro de los números agotados), que nos lo haga llegar, sabremos darle la difusión que merece. ¡Gracias!

Lero, lero, sal del agujero

Hacia 1920, antes de tirarse a la balsa, los chavales de Bédar recitaban la siguiente fórmula protectora:

Capuzón de la Virgen pura
que no me dé frío ni calentura.

¿Saben a qué se referían los niños de Bédar cuando cantaban «lero, lero, sal del agujero»?

¿Alguien conoce el origen del topónimo «Centinares»?

¿Saben lo que era un «garabaujo», una «zaranda», un «quiebraollas»?

¿Han probado alguna vez las «talvinas» o algo que fuera un «zorollo»?

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Joan Coromines y su mujer, la bedarense Bárbara de Haro

Hace ya tiempo, publiqué un post sobre la bedarense Bárbara de Haro, la que fuera mujer de Joan Corominas, el famoso filólogo y etimólogo catalán. En su momento apunté como gracias a Bárbara, Joan Corominas recogió en su obra (que es de referencia indiscutible) muchas palabras singulares de Bédar. Gracias a eso, se han conservado algunas joyas de nuestra cultura popular, así como algunos topónimos y palabras muy singulares.

Hace poco tuve el inmenso placer de comprobar que el tema, por fin, ha sido tratado con seriedad y profundidad por un filólogo de la Universidad de Barcelona, José Enrique Gargallo Gil, donde se recogen palabras y expresiones típicas de Bédar. Adjunto el documento para que puedan responder a las preguntas que he formulado, el artículo no tiene desperdicio:

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LA DONA DE RECORD IMMARCESCIBLE. ECOS ALMERIENSES EN LA OBRA ETIMOLÓGICA
DE JOAN COROMINES.

Recuerdo como de adolescente, mientras regaba junto a mi padre un bancal de naranjos, el agua inundó un agujero del suelo de donde salió este simpático animalito:

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Como no me creía que este «peazo» araña hubiera salido de un agujero tan pequeño, le hice ésta foto sobre las hojas secas de naranjo, mientras mantenía fijos sobre mí al menos dos de sus ocho ojos. Puedo jurar que me seguía con los ojos cuando me movía.

Al preguntarle a mi padre cómo se llamaba esa araña, se limitó a decirme «es una araña laurel». ¿Por qué «laurel»? Esta araña, una tarántula en realidad (una araña lobo -Lycosa tarantula-), hace unas madrigueras desde las que acecha a los insectos. Como muy pronto me explicó mi padre, no es difícil hacerlas salir haciendo pasar un palito por delante de la boca de la madriguera, para hacerle creer que se trata de un sabroso insecto despistado.

Leyendo el artículo de José Enrique Gargallo, he imaginado como unos niños en la Bédar de entonces daban golpecitos con un palo ante la entrada de una madriguera de una de estas arañas, mientras cantaban…. «lero, lero, sal del agujero». De «lero» a «laurel» tampoco hay tanto.

A esta mujer, Barbara de Haro, deberían dedicarle al menos una calle en el pueblo. Sin duda se lo merece, y si no me creen, lean el artículo.

Sobre la prensa bedarense en el siglo XIX

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Todavía recuerdo cuando, hace ya varios años, vi el primer ejemplar del periódico «El Minero de Bédar». Aunque parezca mentira, lo vi por televisión. Diego Rubio, en el plató de un programa de televisión (no recuerdo cual, creo que en el de Juan Imedio), exhibía una copia de uno de los ejemplares mientras decía «en Bédar se publicaba un periódico».

No solo uno. Se publicaron dos. El otro periódico que se publicó fue el «Faro de Bédar», que adopté como nombre de este blog. Todavía, y pasado tanto tiempo, solo contamos con un solo ejemplar del «Minero», y ninguno del «Faro». Desgraciadamente es algo habitual en Bédar, algo o alguien se ha tragado casi todos los restos de nuestro pasado minero. Pocas fotos (casi ninguna del ferrocarril Bédar-Garrucha)de las centenares que tuvieron que hacerse; solo una acción minera de las miles que tuvo que haber; solo un ejemplar de periódico de dos periódicos que se publicaron durante varios años. ¿Dónde está todo eso?

La aparición de todo un ejemplar del «Minero» fue, por lo tanto, un auténtico shock para mí, y no tardé mucho en poder ver el original, conservado por una familia bedarense, y disponer de una copia del mismo para mis investigaciones. Todo lo que pone en este número resultó oro puro para un investigador de la historia de Bédar como soy yo. ¿Qué más se podría saber si se dispusiera de más números?

EL MINERO

Ejemplar en pdf (hacer click en la imagen para descargar) del Minero de Bédar de 20 de octubre de 1896.

A parte de este ejemplar, he podido recuperar numerosos fragmentos tanto del «Minero» como del «Faro» por referencias en otros periódicos de la época, con información muy interesante sobre la minería en Bédar.

El «Minero de Bédar» comenzó a publicarse en 1896, un año más tarde lo hacía el «Faro de Bédar». Ambos estaban dirigidos por Salvador Rancel Ballesteros. El «Faro» también se dedicaba a tratar el tema minero, que debía ser el principal asunto en la Bédar de entonces. En el periódico «El Eco de Almanzora» de 15-10-1897, llegaba a ofrecerse un regalo por suscribirse al periódico que demuestra la importancia de este negocio para el pueblo:

Plano de minas.

Hemos tenido el gusto de examinar los planos de las pertenencias mineras de los distritos de Almagrera, Herrerías y Bédar, levantados por el director del periódico El Faro, fotografiado en papel ferroprusiato, que regala á los que se suscriban por un año a aquella interesante publicación periódica.

Es un trabajo muy bien acabado en escala de uno por 20.000 que poco deja que desear y que en realidad es un obsequio que hace á sus suscriptores, pues el importe de la suscripción recompensa los gastos de este útil trabajo, y mucho más en poblaciones en las cuales difícilmente se encontrará una persona que no cuente con mayor ó menor participación en las minas de los distritos mineros de que se deja hecha referencia.

Felicitamos al D. Salvador Rancel y Ballesteros por un trabajo que honra su capacidad y sus conocimientos especiales como hábil y entendido dibujante.

El «Faro de Bédar» tuvo una vida muy efímera, sabemos que en 1898 dejó de publicarse. El «Minero de Bédar» no sabemos cuanto tiempo se publicó. De todas maneras, hablamos de muchos ejemplares.

Si alguna vez encuentran alguno de ellos, ya sea dentro o como forro de algún viejo libro, o bien entre papeles viejos, no se olviden de hacernos llegar una copia. Hoy comparto con todos el ejemplar conocido, para todos los que no hayan podido leerlo.

Cacaruca

Antes de entrar en tema del patrimonio minero de Bédar, quiero hacer referencia a una noticia curiosa publicada en ELALMERIA de 17/08 y titulada «Apuestan por impulsar el turismo arqueológico través de los yacimientos». La noticia dice así:

El Servicio Provincial de Turismo tiene el objetivo de poner en valor la cultura argárica. El yacimiento arqueológico de El Argar, junto a La Gerundia, ubicados en Antas, constituyen el poblado prehistórico de la Edad del Bronce del sudeste ibérico que da el nombre a la cultura argárica. Levantado sobre una meseta con abruptas pendientes en su lado occidental y laderas más suaves en el resto, el yacimiento de El Argar se considera un asentamiento de nueva fundación, sin antecedentes calcolíticos.

El Servicio Provincial de Turismo, de la Diputación de Almería, ha apostado una vez más por la puesta en valor de una de las zonas que más curiosidad despierta entre los visitantes, ya que los amantes de la historia encuentran en estos emplazamientos un motivo para adentrarse en el apasionante mundo de los ancestros.

Sorprende un poco la poca difusión de una noticia como ésta, y no parece casual, sobre todo tras la reciente campaña de conferencias organizadas por la Asociación ARGAR-FUENTE ALAMO para poner en valor precisamente estos importantes yacimientos. Tampoco puedo dejar de recordar la reciente apertura al público de los yacimientos de Baria. No creo necesario recordar lo importante que será para todo el levante almeriense que se lleven adelante estos proyectos, aunque espero ver todavía hasta qué punto nuestros gestores políticos se van a implicar en ellos, no se podría entender que dejaran pasar esta gran oportunidad.

Y ahora vamos a las minas. En otros posts he hablado de los minerales de El Pinar. Es normal, pues son bonitos y coloridos, muy apreciados por los coleccionistas. Muchos son coleccionados y debidamente identificados, y no deparan pocas sopresas. Sin embargo, a veces (y no pocas) me han preguntado por los minerales de hierro que se explotaban en Bédar. No soy quizás la persona más indicada para responder a esto, ni soy geólogo, ni ingeniero de minas, ni tampoco soy especialmente aficcionado a la mineralogía. Pero sí puedo responder, en cierta manera, basándome en los conocimientos que los mismos mineros tenían y que han quedado reflejados en algunos documentos.

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Diversas muestras de óxidos de hierro con inclusiones de cristales de barita. Por orden, se trata de mineral procedente de la mina Higuera, hierro «colorado» procedente de la mina Júpiter, y mineral procedente de la mina Nunca es tarde.

En las minas de hierro de Bédar se han explotado principalmente óxidos de hierro (hematites) más o menos manganesíferos. Suelen ser grandes masas amorfas de rocas que van desde un color pardo, con tonos rojizos o de un negro azulado. Se incluyen oligistos, ocres, «hierros de los pantanos» (hematites pardas y limonitas)y otros como magnetitas, goethitas, etc. Resumiendo, grandes masas de mineral de un aburrido color oscuro.

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En las fotografías superiores, diversas muestras de minerales de hierro procedentes de la mina Cuatro Amigos, la primera se trata de una limonita, las dos siguientes son muestras de hematites típicas de esta mina.

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Dos muestras más de óxidos de hierro procedentes de Cuatro Amigos, en una parte del yacimiento cercana a la cortijada de Centinares.

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El barranco de los Burgos en su trayecto por el curato de los Bolea de Bédar. Estos agrestes parajes, que escaparon por muy poco de las avariciosas garras de los «ladrilleros» (llegó a proyectarse por aquí una enorme urbanización y un campo de golf), es uno de los parajes más bonitos y desconocidos de toda la sierra de Bédar.

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Otra panorámica del Curato de los Bolea. Es difícil poder contemplar parajes de cerros como éstos sin la presencia de chalets ilegal… perdón, de aljibes y corrales de ganado en sus cumbres y laderas.

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En la fotografía podemos observar el cargadero del ramal de cable de la mina Cuatro Amigos, en el Curato de los Bolea. Esta mina, más conocida en la zona como «Majá la Cana» era propiedad de la Garrucha Iron Mining Company. Sus minas conectaban mediante un ramal de cable de 1,5 km de longitud con Tres Amigos.

En las minas de Serena en las últimas décadas del siglo XIX se reconocían dos tipos de mineral de hierro. Un mineral negro-azulado (muy rico en hierro, húmedo y con poco fósforo) y un mineral rojizo con menor ley en hierro (más seco y con algo más de fósforo). En la Higuera se hablaba de grandes masas de hematites pardas, con una ley menor en hierro pero en grandes cantidades. En la Mulata, con grandes cantidades de hematites pardas y pequeñas zonas de mineral más rico, incluyendo magnetitas.
También se pueden encontrar hematites rojos o negros con cristales blancos de Barita, que se encuentran con facilidad en las minas de Serena (Júpiter, Porfiado, Nunca es tarde, Higuera…)

Hay numerosas minas que por dimensiones y cantidad explotada considero como «menores» y de las que todavía no he hablado mucho. Hace poco se publicó en el MTI-Blog un artículo sobre la desconocida mina «Nunca es tarde», una mina que seguro que todos en Serena han visto muchas veces como una pequeña escombrera en la cima de uno de los cerros.

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Dos fotografías, una del interior y otra de los trabajos en el exterior, en la mina San Antonio Segundo, junto al trayecto del ferrocarril a Garrucha.

Pero una mina tan pequeña como desconocida es la de San Antonio Segundo, ubicada justo al lado del trazado de la vía de ferrocarril. Es muy posible que se trate de la mina explotada por Agustín Flores Zamora, que empezó a trabajarse en el año 1914 y en la que contó con varios empleados, entre ellos sus hijos. Aunque el yacimiento explotado no era importante, la cercanía del ferrocarril facilitaba mucho el transporte del mineral. El arrendamiento, e incluso sub-arrendamiento de minas por parte de la sociedad Chávarri a pequeños explotadores era una práctica habitual, como está documentado ampliamente en la mina Gracia. El negocio era rendondo, sin hacer ninguna inversión la empresa arrendaba al minero la mina y tan sólo se ocupaba de transportar el mineral, comprándole el mismo a un precio ya establecido.

En San Antonio Segundo se explotaban las ya habituales hematites pardas, pero como siempre, hay sorpresas. Junto a las labores de la mina pude detectar manchas verdes y negras correspondientes a carbonatos de cobre y manganeso, unos minerales que si no fuera porque los encontré allí «in situ», juraría que proceden de El Pinar. Otro pequeño misterio que corresponde a los científicos estudiar.

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Carbonatos de cobre y «flores» de manganeso en una muestra de mineral procedente de la mina San Atonio Segundo y que no se encuentra, aunque lo parezca, en El Pinar de Bédar.

Hay otras minas con estructuras muy curiosas, como la mina Los Rincones, de la que hablaré en otra ocasión. Hay más, está Mi Gitana, Angustias y Leonor, SilencSe sabe también que en las minas de El Pinar se explotaba el mineral de cobre, pero de una forma complementaria a la del plomo y en mucha menos cantidad. Sin embargo se pueden encontrar los restos en el barranco de San Marcos de lo que vendría a ser una explotación dedicada, en exclusiva, a la explotación de cobre. El mineral de cobre (malaquita y azurita), se explotaba por medio de pequeñas galerías y era posteriormente triturado y garbillado, a tenor de los restos que se pueden observar. Desconocemos el nombre de la mina y a que compañía pertenecía, pero es la única de la zona que se dedicaba a la explotación en exclusiva de este mineral. Todavía es posible recoger parte del mineral que explotaban:

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Carbonatos de cobre explotado en una de las minas del barranco de San Marcos, en El Pinar de Bédar.

De estas minas menores es muy difícil encontrar datos. Los mineros de El Pinar llamaban «cacaruca» a un tipo de galena que se encontraba en la mina Suerte. El nombre viene a significar algo así como «difícil de realizar», y que viene al pelo para definir este tipo de yacimiento compuesto de diminutos fragmentos de galena dismeninados por las grietas del mineral y que debía ser especialmente difícil de separar. Sin duda tiene cacaruca el estudiar estas minas menores, y se me antoja que tiene mucha más cacaruca conseguir que alguna vez el patrimonio de Bédar pueda ser valorado en la medida de su importancia. Y por no decir de la cacaruca que tiene conseguir que alguna vez los políticos de este Levante Almeriense dejen de mirarse el ombligo y empiecen a preocuparse por su tierra.

No puedo acabar este post sin mencionar la barriada abandonada de Los Olivicos, ubicada en la cañada del Buitre y con unas fantásticas vistas hacia el Jauro… testigo mudo de otra época:

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Bedar: fiestas, turismo y asociaciones

Este fin de semana pasado se celebró la fiesta andalusí (o morisca, aunque no sea lo mismo) de Bédar. No hablaré de ella, más que nada porque no pude ir (lamentablemente) y porque desconozco los datos de asistencia. Pueden encontrarse muchas fotografías sobre la misma en las redes sociales, especialmente en facebook. Bédar juventud-cultura parece ser el órgano de publicidad de los actos del ayuntamiento, lo cual está muy bien porque hay que adaptarse a los nuevos tiempos y, sinceramente, la web oficial del ayuntamiento lleva demasiado tiempo estancada. Entre los actos había algo referente a eso de las «7 maravillas», que como ya comenté es más bien un monumento (financiado con dinero público, como no) al propio desconocimiento local del propio patrimonio. Una pena.

También se programan para las fiestas un recorrido por las rutas «oficiales», la del agua y la de las minas. También me parece perfecto.

Sin embargo me veo obligado a denunciar la parálisis que existe actualmente en cuanto a convertir a Bédar en un destino eco-turístico sostenible. Recuerdo que es uno de los objetivos declarados del actual grupo de gobierno municipal (podría tirar de hemeroteca, pero todo el mundo lo sabe ya), y tengo que decir que últimamente se nota un cierto interés en que sea así, y ahí tenemos la colaboración que hubo para traer a Bédar el primer «curso de campo» de geólogos de una universidad francesa.

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Minas con impresionantes recorridos interiores como la Mulata y la Higuera, están todavía a la espera de que se inicien las gestiones de cara a su prometida musealización. ¿Cuánto más tendremos que esperar?

Sin embargo no podemos quedarnos ahí. Hace ya demasiado tiempo que se tendría que haber actualizado la ruta minera y del agua. También hace tiempo que se tendrían que haber creado nuevas rutas. Además, se deberían haber empezado a proponer nuevos proyectos más ambiciosos, como la musealización de minas (recuerdo que formaba parte del programa político de los ganadores en las últimas elecciones) y el proyecto que se me antoja sería la guindilla perfecta para el turismo en Bédar: la instalación de un pequeño tren turístico a vapor para visitar parte de las minas… No, no me he vuelto loco, es algo que se ha hecho ya, y no muy lejos de aquí:

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Este tren, entre La Viñuela y Ventas de Zafarraya, en Granada, está ya funcionando. Ha recibido subvenciones públicas para su instalación y cuenta con una locomotora a escala que haría las delicias de todos los visitantes. Con el dinero de subvenciones que se ha gastado ya en otros proyectos de fomento del turismo, hace tiempo que tendríamos algo así. De nuevo, una pena.

Pero vayamos paso a paso. A mi entender, éstos son los puntos en los que se tiene que trabajar, por orden:

1. Ampliación y mejora de las rutas de senderismo, incluidas rutas para bicicletas.
2. Implicarse en el proyecto de Bédar como centro de estancia para estudiantes de geología.
3. Plantear la musealización de minas como parte integral de la red de rutas de senderismo.
4. Instalación de un ferrocarril turístico.

El objetivo sería que Bédar tuviera una oferta única pero a la vez integrada en la de la axarquía, complementando a ésta. Tenemos un gran patrimonio histórico-arqueológico (argárico e hispano-musulmán fundamentalmente), pero las maravillas arqueológicas del resto de pueblos de la axarquía nos superan con creces. La seña de identidad de Bédar siempre ha sido la minería del hierro-plomo, tan característica de nuestro pueblo. Es por eso que pensamos que es ahí donde tenemos que incidir, sin olvidar (claro está) otros elementos importantes de nuestro patrimonio, como las ya famosas pinturas de la Balsa Alta. El objetivo sería de atraer turismo de calidad y que quiera quedarse unos días en nuestro pueblo para ver todo lo que hay, tanto en el pueblo como en toda la comarca, incluidas las cercanas playas. Es fácilmente entendible que no es suficiente con que vengan tan solo a hacer la ruta de la minería tal y como está diseñada hoy en día, pues se puede hacer sin necesidad de guía y en un solo día, y es muy frecuente que la gente haga la ruta sin ni siquiera acercarse al pueblo.

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Nueva ruta minera Pinar-Serena de 16 km que se está estudiando y preparando desde Bédar Sostenible.

Dentro de nuestras posibilidades, desde la asociación Bédar Sostenible hacemos todo lo que podemos para llegar a ver realizados estos objetivos. La excursión del día 16 forma parte de estas actuaciones. Yo mismo seré el encargado de dirigirla y los que me conocen sabrán que mis excursiones son de todo menos convencionales.

Esto a nivel local, claro está. Pero no hemos de olvidar dónde estamos. Bédar se encuentra en un entorno de enormes posibilidades turísticas. Todos los que leen con cierta asiduidad este blog conocerán ya mi pertenencia a la nueva asociación ARGAR-FUENTE ÁLAMO. Esta asociación llamó rápidamente mi atención porque escapa al localismo y al regionalismo que tanto daño nos ha hecho. Es muy difícil entender cómo es posible que, teniendo como tenemos un patrimonio arqueológico-histórico tan impresionante, ni siquiera seamos conscientes de ello (a la elección de las 7 maravillas en Bédar me remito, sin ir más lejos). Tras una campaña de conferencias, esta nueva asociación intenta concienciar la los ciudadanos de la axarquía de la importancia de nuestro patrimonio y de la necesidad de estudiarlo y ponerlo en valor. Otras comunidades como Murcia y Granada cuentan ya con yacimientos prehistóricos musealizados que son centros de primer orden de atención turística (o pronto lo serán). En Almería, sin embargo, ni siquiera sabemos lo que tenemos, mientras que las entidades públicas que deberían encargarse de esto, y me refiereo a muchos ayuntamientos e instituciones como el Instituto de Estudios Almerienses, no hacen otra cosa que mirarse el ombligo y ver pasar el tiempo.

A ver si reaccionamos de una vez…

Una historia de castillos y atalayas

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Representación del castillo roquero de Bédar.

No es mi intención la de realizar ningún estudio arqueológico ni escribir la historia de Bédar y Serena, pero no puedo evitar interesarme por el tema. Así que sigo con el tema a riesgo de que me vuelvan a calificar de «erudito local», término que no me gusta en absoluto y que todavía sigue desprendiendo ese tufillo a elitismo tan característico de determinados profesionales académicos dedicados al estudio de esa «historia general». No creo que Bédar necesite que nadie «exalte» sus glorias, ni que hayan pasado por aquí los fenicios o romanos para sentirnos más importantes, ni tampoco que haya sido el lugar de origen o de estancia de personajes importantes. Claro que, de cara a una proyección turística del pueblo, no estaría mal que Aníbal hubiera descansado en Bédar en su viaje hasta Roma, o que Cneo Pompeyo parara en Bédar a comer. Pero la verdad es que no se tiene ni idea sobre su origen.

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Representación del castillo roquero de Serena.

Ya que parece que Bédar, como «ente» histórico local no tiene mucho que aportar a la historia «general» (exceptuando las pinturas de la Basalta, que parece que tienen algo que aportar al arte pictórico andalusí en el contexto hidráulico), yo me pregunto qué tiene que aportar lo que se sabe de la historia «general» a la historia local de Bédar. Es decir, ¿puede ayudarme de alguna manera lo que se sabe o se ha estudiado hasta ahora a interpretar lo que en Bédar hay? Algunos datos sí que se pueden extraer de la gran cantidad de artículos de académicos profesionales y libros sobre el tema que existen.

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Cima amesetada del cerro donde se encuentran los restos del «castillo de los moros» o castillo nazarita de Bédar.

Tampoco cabe esperar que se emprenda, ni a corto ni a medio plazo, ningún tipo de estudio arqueológico en Bédar-Serena. Parece que la falta de presupuesto y la poca relevancia para la «historia general» son determinantes. No creo que el hallazgo, hace relativamente poco, de un castillo de época nazarita desconocido y una atalaya en Serena, cambiarán esta realidad.

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Restos de cerámica superficial en el castillo de Serena.

Bédar y Serena formaron parte de la frontera del reino de granada durante los siglos XIV y XV. Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas.

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Otros restos superficiales del castillo de Serena. Algunas monedas de época nazarí, anillos, una contera de estilete, un clavo de atalaje, una punta de virote de ballesta, botones, etc.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon varias plazas nazaritas, entre ellas Bédar. Pero no Serena. Bédar fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X «El Cojo».

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Algunos fragmentos de cerámica incisa superficial del castillo de Bédar.

Sin embargo, y pese a la cercanía, desde el castillo de Serena no se tenía contacto visual con el de Bédar, debido a la orografía del terreno. Debía haber, por lo tanto, alguna atalaya que permitiera esta comunicación. El lugar más probable para su ubicación era el del cerro de la Cruz, desde donde además se podía controlar el camino entre Bédar y Serena, que seguía después en dirección a Sorbas. Allí encontramos recientemente los restos de una atalaya, desde la que se podía ver directamente el castillo de Serena, pero no el de Bédar. Desde donde estaba ubicada esta atalaya sí que se puede observar, hoy en día, el pueblo de Bédar y el cerro del Pecho. Algún autor ha comentado, alguna vez, la posibilidad de que en este cerro existiera alguna antigua atalaya. Esta suposición se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en la cima. Yo mismo pude comprobar que, en efecto, hay bastantes restos de cerámica en esta ubicación, muy similar a lo que se puede encontrar en los castillos.

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Otros restos superficiales del castillo de Bédar: fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, considerada de lujo. También unas pinzas dentadas, un instrumental médico que se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, como la extracción de cuerpos extraños. También podemos ver una punta de flecha de sección cuadrangular.

La ubicación de la atalaya del cerro de la Cruz, desde la que no se podía ver el castillo de Bédar pero sí este cerro, apoya la hipótesis de la existencia de esta segunda atalaya. Con ambas atalayas quedaban conectados los dos castillos, de manera que pudieran alertarse mutuamente si había problemas.

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En las fotografías superiores: atalayas de vigía del castillo de Teresa, en la vecina sierra Cabrera. Desde ella se tenía una amplia panorámica del curso del río Aguas y la sierra de Bédar al fondo.

Finalmente, Vera capituló en 1488 ante el rey don Fernando, y tras Vera hicieron lo mismo todas las villas y alquerías de la zona. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando.
Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas de sublevación. Ahí acaba la historia conocida de estas fortalezas.

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Restos de la atalaya del cerro de la Cruz.

El castillo de Serena fue olvidado durante mucho tiempo hasta que hace unos años, y siguiendo las pistas que daba el libro de Repartimiento y Apeo, fue de nuevo redescubierto. De ahí que en superficie se hayan encontrado más objetos de metal que no en Bédar. Destaca la presencia de más fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, que se utilizaba especialmente para el servicio del agua y que podría considerarse como de lujo. Hay que señalar también el hallazgo de una pieza de instrumental médico en el castillo de Bédar, en concreto unas pinzas dentadas, que se utilizaban para pequeñas operaciones sobre la piel.

Todos estos objetos que hablan de tiempos complicados, pobreza y guerra: puntas de flecha y virotes de ballesta, escorias de hierro, fragmentos de plomo, anillos, una contera de estilete… También algunas monedas, feluses (uno con la fecha de 1474) y dirhams nazarís perforados (posiblemente usados como adornos o amuletos). También se han encontrado entre los restos superficiales de los castillos dos herraduras y un clavo de atalaje, los caballos eran una de las posesiones más caras.

Para acabar, presento algunas fotografías de los restos superficiales del castillo de Serena. El hecho de que no se conociera su existencia explica el hecho de que se hayan encontrado muchas más piezas metálicas en superficie que no en Bédar, a pesar de que la zona ha sido también afectada por pequeñas obras. La destrucción de este castillo por las tropas cristianas se hizo a conciencia, la superficie está ocupada por escombros y restos de los paramentos de lo que debió ser el aljibe, y tan solo quedan pequeños fragmentos de la muralla y de lo que parece que fue un torreón. Como resultado, es muy difícil reconocer que allí hubo un castillo si no fuera por los restos de cerámica, parece una cima más de uno de los cerros.

En comparación, el castillo de Bédar se encuentra completamente libre de escombros, pues son muchos años de ir allí a la búsqueda del «tesoro de los moros» y de utilizar las piedras en caballones y otras construcciones. Varias son las cosas que se dice que se han encontrado allí, muchas simples leyendas sin fundamento, y muy complicado encontrar algunos restos que se sepa, con un razonable grado de seguridad, que provienen de este castillo. Sin embargo, el castillo de Bédar conserva su aljibe y muchos más restos de muros que el de Serena, cosa que lo hace mucho más interesante de visitar.

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