Bédar: 1/8 de dirham nazarí

Nos envían las fotografías de otra pieza numismática procedente de Bédar. Son varias las monedas de época hispano-árabe que parecen haberse encontrado en Bédar a lo largo del tiempo, pero nunca habíamos podido analizar ninguna de ellas… hasta ahora.

 

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Se trata de una diminuta pieza cuadrada de plata de, por lo que nos indican, 9 x 8,5 mm y de 0,2 gramos solamente. Parece proceder de un paraje muy cercano al castillo de la localidad. Un estudio de las fotografías releva rápidamente que se trata de una fracción de 1/8 de un dirham nazarí, muy mal acuñado como suelen ser las monedas de este tipo por la zona, un tipo de moneda rara pero en ningún modo fuera de lugar.

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Las leyendas están muy descentradas, por lo que gran parte de las mismas están fuera del cospel, pero por su tamaño corresponden bien a una moneda de 1/8 acuñada como tal y no a una moneda de más valor recortada. En la primera área aparecen dos líneas de una leyenda religiosa (tenía tres a pesar de su pequeño tamaño). En la segunda área aparece claramente una abreviatura típica en las monedas nazaríes y, afortunadamente, parte de la ceca, concretamente la terminación «ta» de Garnata lo que nos identifican la moneda como acuñada en Granada.

Sorprenden estas diminutas fracciones de moneda de plata. Si la vemos comparada en con un medio dirhem (de la vecina Serena), con un tamaño parecido a nuestro centavo de euro, podemos apreciar mejor su tamaño:

comparacionMontaje para comparar el tamaño de 1/8 de dirham de Bédar con 1/2 de dirham de Serena.

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La abreviatura que se aprecia en la segunda área es muy típica de las monedas nazaríes. Se trata de la abreviatura de «ta’ala» (ensalzado sea).

CASTILLO

 

Cuevas del Almanzora: Baria-Villaricos, o cómo destruir un yacimiento arqueológico milenario

Desgraciadamente empezamos este año 2019 con el vergonzoso asunto de la destrucción de parte del yacimiento arqueológico de Baria. Las actuaciones de la plataforma Salvemos Baria continúan, chocando con la indiferencia de las instituciones públicas, incluido el silencio del Ayuntamiento de Cuevas, que por el momento da muestras de no querer colaborar en nada.

 

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Es por eso que desde Bédar Sostenible nos hemos acercado a ver el estado del yacimiento y  lo que hemos visto nos ha dado bastante pena. Las obras, en pleno yacimiento, están rodeadas de una cerca negra que, sin embargo, no impide que se vea el desastre que ocurre en el interior. Sin dificultades descubrimos como la delicada pala de la excavadora ha dejado ya al descubierto una estructura, con restos de cerámica que señalamos en la fotografía.

 

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La tierra que se saca de la obra se lleva a una finca privada para que nadie pueda poner en evidencia el desastre, como ocurrió en 2004, cuando se descubrió abundante material arqueológico de una tierra que no había sido analizada ni cribada. A saber cuantos estratos se habrán ya destruido a base de pala bajo la supuesta vigilancia de una supuesta o supuesto arqueólogo que debería controlar los trabajos. No hace falta ser arqueólogo para saber que si te pones a construir en medio de un yacimiento, vas a encontrar restos tarde o temprano, pero suponemos que toda la maquinaria de control institucional está bien engrasada con abundante dinero, lo que vuelve ciegos sin duda a los que deberían proteger nuestro patrimonio. Una vergüenza, empezando por todos los responsables del ayuntamiento de Cuevas y acabando por los impresentables responsables de la Junta de Andalucía.

 

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Aspecto de la «excavación arqueológica» a base de pala de excavadora, la estructura rectangular puesta a descubierto y los restos de cerámica ampliados.

 

Esperemos que llegue un día en el que se pida responsabilidades a todos los causantes de este destrozo de nuestro patrimonio, su castigo llegará tarde o temprano, pero desgraciadamente ya no podremos recuperar lo que hoy se está perdiendo.

Almería y Granada en 1898

Nos acercamos a finales de 2018, hoy día de navidad presentaremos una serie de fotografías, en su  mayor parte inéditas, de la Almería y Granada de 1898…

walhambraBonita fotografía coloreada del ajimez (ventana de dos aberturas) en la Torre de la Cautiva, en la Alhambra.

 

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Patio de los leones, Alhambra de Granada

 

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Vista general de Vélez de Benaudalla (Granada)

 

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Fábrica de azogue (mercurio) en Cástaras (Granada).

 

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Ruinas de una fundición de plomo en Vélez de Benaudalla (Granada)

 

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Relevo de diligencias antes de llegar a Padul, en el valle de Lecrín.

 

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Mina El Conjuro, en Busquístar (Granada)

 

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Entrada de la galería número 9 de El Conjuro, en Busquístar.

 
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Transporte de caña de azúcar en Motril.

 

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Fonda de Roquetas, entre Adra y Almería.

 

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Galera en Lanjarón (Granada)

 

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Diligencia a su llegada a la fonda de Roquetas.

 

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Relevo de diligencias entre Guadix y Granada.

Baria en peligro… otra vez

Un fallo en el recurso presentado en justicia por parte de la Junta de Andalucía está poniendo en riesgo uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del levante almeriense, la antigua ciudad  fenicia y romana de Baria, en Villaricos.

Aunque parezca increíble, un fallo en el recurso presentado en 2014 para que una parte del yacimiento sea considerada como BIC ha permitido que la promotora Villaricos S. L. pueda construir 35 viviendas en 1200 metros cuadrados sobre la antigua ciudad.

Las marcas en tiza sobre el terreno y las noticias sobre maquinaria pesada han alertado a los vecinos, que han reaccionado reactivando, otra vez, la plataforma «Salvemos Baria», muy activa en Facebook.  La prensa también se ha hecho eco de la noticia e importantes investigadores muy ligados al yacimiento, como el arqueólogo y profesor de la Universidad de Almería José Luis López Castro, alertan de la importancia del yacimiento y del completo despropósito que supondría que el proyecto urbanístico siguiera adelante.

Entre las informaciones, se comenta que la Delegación de Cultura ya ha comunicado al Ayuntamiento de Cuevas de Almanzora que los trabajos se han de realizar con control arqueológico. La zona será delimitada y la arqueóloga encargada, contratada por la promotora, será María Habert. Sin embargo, el arqueólogo José Luis López nos recuerda que aunque no se haya declarado zona BIC y en virtud de una Ley de Patrimonio de 1985, cualquier hallazgo de «importancia capital», como es el caso de Baria, estaría protegido. 

 

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Marcas de tiza sobre el yacimiento de Baria.

 

De entrada, el yacimiento no debería ser tocado y todas las autoridades, tanto locales , provinciales como autonómicas, deberían estar trabajando activamente en ello (pero sin noticias al respecto por el momento). Al respecto del «control arqueológico» que se pretende llevar a cabo, se teme, y con razón, que se haga un trabajo arqueológico «mecánico», es decir, metiendo una máquina de entrada, lo cual no augura nada bueno. Y la verdad es que no podemos estar nada tranquilos si revisamos el historial de chapuzas y despropósitos, por no decir otra cosa, perpetradas contra el patrimonio arqueológico del levante almeriense y el valle del Almanzora.  Hagamos un pequeño repaso para vergüenza de todos.

 

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Duplo fenicio de Baria, del yacimiento de Villaricos. La iconografía de Baria es muy significativa de esta ciudad, presenta una cabeza femenina velada mirando hacia la derecha y una palmera datilera en el reverso, como representación del árbol de la vida. Esta cabeza presenta a la diosa Astarté con un estilo egiptizante (identificada con la Isis egipcia).  La importancia de Baria cumple con todos los requisitos para considerarse un «hallazgo de importancia capital».

 

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Calco neo-púnico acuñado en la ciudad púnica de Tagilit (Tíjola), bajo la influencia de Baria. probablemente en la arrasada Muela del Ajo. La moneda procede seguramente de la necrópolis de Villaricos. Loso ejemplares conocidos proceden de Baria, el yacimiento de la Muela del Ajo fue destruido por roturaciones agrícolas.

 

Ya en 1964, los arqueólogos Pellicer y Acosta, decían al respecto del también importante yacimiento fenicio de la Muela del Ajo, en Tíjola, lo siguiente: «Lamentablemente toda la superficie del yacimiento acaba de ser roturada con tractor y puesta en regadío, con lo que puede considerarse para la arqueología definitivamente perdido.»  Pero si creen que estas cosas solo pasaban en los años 60 y 70, nada más lejos de la realidad. Otros yacimientos como el de Cadima en Los Gallardos están completamente abandonados, si exceptuamos la intervención arqueológica de emergencia efectuada en 2013 por el paso de las obras del AVE. El yacimiento, abandonado y casi olvidado, puede estar a merced de roturaciones agrícolas y cualquier otro tipo de deterioro imaginable, como por ejemplo pasó con la zona donde se encontraba la necrópolis, que fue completamente arrasada.

También es de destacar el lamentable deterioro del yacimiento de Roceipón, en Vera, afectado por roturaciones agrícolas en 2017 para plantar lechugas y cuyas nefastas consecuencias hemos podido constatar pero que parece que a nadie le importa.

 

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El antes (intervención de emergencia en 2013) y el magnífico aspecto actual del yacimiento romano de Cadima, en Los Gallardos. (2015)

 

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Aspecto del yacimiento romano de Roceipón, en Vera, tras una intensa roturación para plantar lechugas en 2017. Sin noticias ni reacciones de las autoridades conocidas por el momento.

 

No queremos tampoco dejar de recordar las memorables  intervenciones de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, como la negación en 2016 a la realización de una intervención de urgencia en el yacimiento internacionalmente famoso de El Argar, en Antas, incluido el voto negativo del diputado almeriense José Luís Sánchez Teruel (y luego se extrañan de los malos resultados que obtienen en la provincia). En cuyas recomendaciones rebasaron todas las líneas rojas del ridículo, rozando el «pitorreo» puro y duro, como cuando recomendaron: «instar al Consejo de Gobierno a limpiar las estructuras parcialmente visibles en el Argar«. Si éstos fueron los mismos que prepararon el recurso para declarar BIC esta zona de Baria, no nos extraña que la hayan «cagado» (con perdón) de una forma tan lamentable, pero no nos consta que nadie haya dimitido ni pedido disculpas por ninguna de estas chapuzas, eso sí, ellos cobran puntualmente sus nada despreciables sueldos.

 

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Yacimiento de El Argar, en Antas, 2017. La Asociación Amigos de El Argar intenta por todos los medios que se ponga en valor y se realicen las excavaciones arqueológicas necesairas. Pero para la Junta de Andalucía no es importante…  ¿todavía no se han limpiado las estructuras parcialmente visibles? Qué raro, ¿no?

 

No es para estar muy tranquilos, ¿verdad? Desde este blog recomendamos que todo el que quiera estar informado y apoyar a la plataforma «Salvemos Baria» se una a su grupo de Facebook.

 

El Pinar de Bédar: la mina Águila

Volvemos a ver hoy una de las centenares de minas poco conocidas de Bédar, la mina Águila, ubicada en El Pinar de Bédar. Como de costumbre, se trata de una mina muy poco conocida, pero con una cierta importancia en la historia minera del municipio por una serie de razones que no vamos a tratar aquí en profundidad, ya que pronto nuestro amigo José Berruezo publicará pronto un artículo, fruto de una concienzuda investigación al respecto de la oscura época minera que se desarrolló entre los años 1850 y 1860.

 

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En general, la mina Águila nos lleva al casi desconocido tema de la participación local en la minería. Aunque los trabajos mineros estuvieron copadas por empresas extranjeras, los vecinos de Bédar no se limitaron a ser simples espectadores o trabajadores en ellas, hubo muchas iniciativas, algunas de las cuales merecen un capítulo propio en la historia minera de la localidad.

Esta mina es el centro precisamente de uno de estos proyectos, cuyas consecuencias podremos conocer con detalle gracias al trabajo de José Berruezo. El promotor no fue otro que Antonio Bolea Rodríguez, el padre del conocido y estimado médico bedarense Antonio Bolea García. Pocos sospechan de la intensa actividad minera de esta familia, en especial en las minas de plomo de El Pinar de Bédar. Fallecido en 1902 a los 80 años, Antonio Bolea Rodríguez fue una persona muy respetada en el pueblo, habiendo sido también secretario del Ayuntamiento, y del que sospechamos que tuvo un papel importante, aunque todavía no está claro, en el famoso motín de 1850.

 

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Los restos en esta pequeña mina no se diferencian demasiado de las similares del mismo periodo, aunque los trabajos son de cierta importancia si tenemos en cuenta los medios precarios que se utilizaron para su explotación, en busca de las finas vetas de galena que caracterizan estos criaderos. A parte de las características galerías de poca profundidad, destaca una hoya o explotación a cielo abierto de ciertas dimensiones.

 

Crónicas de Bédar: hacia la Mojácar de los 90

Era 1988, el desarrollo turístico en el levante estaba en su máximo apogeo y en Bédar comenzaban a instalarse una serie de artistas extranjeros e ingleses, por lo general. La minería no era más que un mal recuerdo que había que superar, fuera como fuese. El turismo llegaba y Bédar no podía quedarse al margen. La apuesta era fuerte, ni más ni menos que llegar a ser la Mojácar de los años 90.

Los precios parecen hoy casi de risa, entre 800 y 1000 pesetas el metro cuadrado de terreno urbano, y 300 el de suelo rústico. La apuesta estaba clara, era el modelo de Mojácar, grandes urbanizaciones, hoteles y, por qué no, un campo de golf. Esa era la idea y fue en especial la urbanización de El Pinar la pionera, empezando a crecer de forma vertiginosa, donde la cantidad de casas previstas, en cifras de miles, daban literalmente vértigo. Y eso sería solo el comienzo de lo que se quería hacer.

Esa fue la tónica de los años 90, el modelo que se preseguía. Pero como todos saben, nunca se llegó, ni de lejos, a acercarse a ser una nueva Mojácar. Faltaba quizás lo más importante: la playa.  La puntilla para todo el proyecto fue la crisis de la construcción en 2007. Vuelta a la casilla de salida.

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Pero es adaptarse o desaparecer. Casi 30 años después, el mismo periódico publica otra noticia (un artículo de opinón, en realidad) que, curiosamente apunta a todo lo contrario de la publicada en 1988. Ahora la ventaja es ser pequeños. Un pueblo con la mitad de su población formada por extranjeros, de edades avanzadas, que lucha por tener un futuro, necesitada de un tejido empresarial y económico que ayude a retener la población y, por qué no, atraer a nuevos habitantes.

 

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Y es en este punto que Bédar mira de nuevo a su patrimonio natural, histórico y minero. Un pasado deliberadamente olvidado cuando el objetivo era ser la Mojácar del interior, ahora se ve como la posible tabla de salvación, la posibilidad de competir con la playa y el turismo de masas, de demostrar que no todo son ruidosos festivales, playas, chiringitos y bocadillos envueltos en papel de plata con una coca-cola.

No, se acabó de ser la Mojácar del interior. Bédar no puede acabar sepultada bajo un crecimiento urbanístico incontrolado que desdibuje todas sus señas de identidad. Bédar ha de ser simplemente Bédar,  la de la Almería auténtica, una Almería que en Bédar se ha conservado como ningún otro pueblo del levante, con su inmenso patrimonio natural y, sobre todo, minero. Llegará un día en que todo visitante de Almería no dejará de ir a visitar las minas de Bédar, de pasear por sus huertas moriscas plagadas de restos del pasado o disfrutar, simplemente, de la autenticidad de la Almería de antes. Solo hay que creérselo.

Un paseo por Roceipón y Cadima

Es suficiente con pasearse un poco para darse cuenta de dos cosas, de la riqueza arqueológica de nuestra comarca y de lo poco que nos importa.

Leía, con cierto interés, las últimas noticias contra el expolio en la provincia, en concreto la operación «Soho» en Roquetas por parte de la policía autonómica, que aportará una gran cantidad de monedas descontextualizadas al museo de Almería; y otra intervención de la guardia civil contra alguien que pretendía vender una veintena de monedas romanas, casi todas bajoimperiales, por ebay, aunque todavía no saben de donde pueden provenir, lo que no augura nada bueno para la investigación.

 

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Lamentable aspecto del yacimiento de Roceipón. Las bandas que la policía local había dispuesto para delimitar los restos, hace tiempo que han desaparecido.

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Fragmentos de estuco pintados romanos (trazos verdes, azules, morados y rojos) y un fragmento de decoración (Roceipón)

 

En fin, nos anuncian con bombo y platillos pequeños golpes contra expoliadores, lo cual está muy bien. Pero parece que se intenta culpabilizar a estas actividades como las principales culpables de los problemas de expolio, olvidando a los verdaderos y grandes expoliadores, los que arrasan con yacimientos enteros en días, la mayor parte de las veces con las autoridades haciendo la vista gorda. La construcción y las labores agrícolas extensivas son, realmente, el principal peligro que afecta a nuestro patrimonio.

Ya ni siquiera comento la indignante actitud de ciertos políticos, no olvidamos como el diputado José Luís Sánchez Teruel, secretario general del PSOE en Almería, votó en contra de una excavación de urgencia en El Argar… aunque lo peor fueron las ridículas justificaciones para hacerlo, cuando lo único que había son las conocidas y manidas maniobras que utilizan los políticos para perpetuarse en sus poltronas y que, a la postre, los convierten en unos perfectos inútiles para la sociedad.

Así que aprovechando las vacaciones, me acerqué al yacimiento romano de Roceipón a ver como estaba la cosa después de que fuera arrasado en gran parte para plantar lechugas, con un impacto casi nulo en la prensa provincial y sin responsables, por lo visto. Paseando entre trozos de cerámica romana y restos de estuco pintado mezclados con basura, me pregunto qué pensará de esto el que trincaron intentando vender veinte monedas en internet… ¿que no me creen? vean algunas fotos de lo que se puede ver por ahí.

 

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El yacimiento de Cadima se erosiona lenta pero inexorablemente.

 

Nos pasamos luego por una villa romana de la misma época en Los Gallardos, Cadima. Por supuesto, no hay ningún tipo de indicación de donde se encuentra, y tampoco tendría mucho sentido porque no hay nada que ver, excepto los restos que la erosión del río Aguas va dejando expuestas en su lento avance.

Este yacimiento, en el que se han encontrado numerosas monedas durante las labores agrícolas (cuentan que un labrador llamado Jacinto llegó a juntar varios kilos de monedas de bronce a lo largo de arar las tierras), parece haber sido muy afectado también por las labores agrícolas, con la colina donde se encontraba la necrópolis, completamente arrasada. Muchas monedas y otros artefactos procedentes de esta antigua villa romana se han encontrado con el tiempo, principalmente en labores agrícolas y en otros movimientos de tierra, y por nuestra iniciativa, hemos podido documentar muchas de ellas.

Las últimas piezas que hemos podido documentar (aunque no hemos podido llegar a pesar, desgraciadamente) nos han llamado mucho la atención, pues podrían datarse en el siglo I d.C.

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Ya habíamos comentado algo al respecto de una moneda recortada que, aunque muy desgastada, dejaba entrever la proa de un navío y un busto, y que podría corresponderse con algún ejemplar procedente de Sagunto o, puede, de la ciudad de Carteia.

Mucho más nos llamó la atención una de estas dos piezas, de factura muy similar, una de las cuales dejó claro que nos encontrábamos ante un cuadrante de Obulco o de Cástulo (más probable) pues representaba claramente un toro con un creciente. No queremos dejar de recordar el hallazgo de un tesorillo de monedas de Cástulo en la vecina Baria.

 

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Otra de ellas también fue identificada como del siglo I d. C, procedente esta vez de Sagunto. Aunque muy desgastada, se aprecia claramente la representación de una concha marina, típica de esta ceca.

 

 

Como último, una pequeña placa de bronce nos llamó mucho la atención, pues nos hizo recordar ciertos ídolos oculados.

 

 

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Y hasta aquí el pequeño paseo de hoy. Seguiremos informando.

 

Villaricos: La toma de Baria por Publio Cornelio Escipión

Hoy vamos a comentar uno de los episodios sin duda más dramáticos de la antigüedad en esta Tierra de Vera. Se trata de la conquista de la ciudad de Baria por Publio Cornelio Escipión durante la segunda Guerra Púnica. Es una historia muy desconocida, a pesar de tratarse de un acontecimiento de importancia durante el desarrollo de la guerra entre romanos y cartagineses por el control del Mediterráneo.

No es el lugar par extenderse sobre los orígenes de esta guerra, pero seguro que a muchos les sonará el episodio del general cartaginés Aníbal Barca cruzando los Alpes con su ejército en el 218 a. C. y sorprendiendo a las legiones romanas. La segunda guerra entre romanos y cartaginenses comenzó con la toma de Sagunto por parte de los segundos. Aunque Sagunto se encontraba dentro de la zona de influencia cartaginesa, según el tratado resultante del primer enfrentamiento entre ambas potencias, se trataba de una ciudad aliada de Roma, lo que fue el casus belli que originó el conflicto.

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Publio Cornelio Escipión

Roma planeó un doble ataque sobre Cartago y contra la península ibérica, pero Aníbal sorprendió a los romanos invadiendo la península itálica por el lugar más impensado: atravesando los Alpes. En la famosa batalla de Cannas, que se saldó con victoria del ejército de Aníbal, participó un joven tribuno, Publio Cornelio Escipión, que pudo escapar con vida.

En el 210 a.C. fue el momento de los romanos de devolver el golpe, con la llegada precisamente de Escipión a Tarragona al mando de un ejército. Aprovechando la dispersión de los ejércitos cartaginenses en la península, Escipión lanzó un audaz ataque sorpresa con el que tomó la capital cartaginense en la península, la ciudad de Qart Hadasht (Cartago Nova).

 

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En la fotografía superior, un duplo de Baria de 18,53 gr, el doble de un shekel de unos 10-11 gramos, siguiendo la metrología de los acuñados en Ebusus (Ibiza). En Baria se emiten también mitades, de unos 5-5,5 gramos.  Para sus amonetaciones, las autoridades de una ciudad solían escoger un símbolo de la autonomía política de la ciudad e ilustrar o hacer propaganda de alguno de los elementos identitarios que les fueran más queridos. La iconografía de Baria es muy significativa, presenta una cabeza femenina velada mirando hacia la derecha y una palmera datilera en el reverso, como representación del árbol de la vida. Esta cabeza presenta a la diosa Astarté con un estilo egiptizante (identificada con la Isis egipcia).  La mitad representaba también un símbolo también claramente de influencia egipcia, un ureus (un sol con cobras reales) en el anverso y al igual que un duplo una palmera en el reverso.

 

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Mitad  (medio shekel) de Baria. En su anverso muestra un «ureus» de influencia egipcia, en el reverso, la palmera datilera. En el sistema monetario de Baria solo se usaron los dobles de la unidad (el shekel) y su mitad o divisor, algo que no era  inédito en el mundo púnico. Vendrían a ser como los billetes grandes y la moneda menuda para pequeños intercambios. Pudo haber, sin embargo, otro tipo de divisores a base de amonetaciones en plomo.

 

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Tagilit (Tíjola), ciudad púnica bajo la influencia de Baria, emite moneda posiblemente entre finales del siglo III y la primera mitad del siglo II a. C. En sus amonetaciones, como la representada en el dibujo superior, aparece en el anverso de nuevo la diosa Astarté y una representación de un pilar-estela isíaco, lo que indica una extensión o influencia de los cultos de Baria hacia su ciudad satélite.

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Cuarto de shekel (2,9 gramos) de la ciudad de Ebusus del tipo XII. En el anverso se representa el dios Bes vestido con faldellín y sosteniendo una maza y una serpiente. En el reverso, un toro embistiendo a la izquierda, posiblemente relacionado con el culto al dios Melqart. El dios Bes, al parecer procedente de Nubia, gozó de una gran popularidad en Egipto y de ahí pasó al mundo fenicio. Era un dios atípico, se representaba como un ser bajito que sacaba la lengua burlonamente, con panza, orejas de soplillo y barba. Era un dios muy adorado por las clases populares, como el protector de la casa y encargado de alejar los espíritus maléficos; también estaba relacionado con las relaciones amorosas, el matrimonio y la música. En Baria también se encontraron figuras del dios Bes, pero sin duda donde tuvo más relevancia fue en la ciudad fenicia de Ibossim o Ebusus (Ibiza), lo que se refleja en todas las monedas que acuñaron.

 

Baria se ubicaba sobre la antigua ensenada formada en la desembocadura del río Almanzora, al pie de Sierra Almagrera, conocida por sus ricos recursos minerales, y controlando las fértiles vegas fluviales. Desde su posición en la costa, podía comunicarse con la Bastetania íbera. Su puerto era un punto de paso obligatorio hacia el estrecho de Gibraltar (Gadir) y el norte de África. Tras la toma de Qart Hadasht, Baria era el siguiente paso lógico, su control podría evitar la llegada de refuerzos desde Gadir y el norte de África. Dada la importancia estratégica de Baria para los cartagineses, ésta estaba bien defendida y disponía de una guarnición y fuertes murallas.

La toma de Qart Hadasht debió alertar a los habitantes de Baria, aliados de los cartagineses, que se aprestaron a la defensa. De hecho, fue Baria la única ciudad del sur de la península que resistió a los romanos, el resto, simplemente, capitularon.  Sin duda el asalto de Baria fue un mensaje claro de lo que pasaba a los que se les oponían al poder romano.

Las fuentes que nos hablan de este asedio son coherentes entre sí, además se ha podido documentar arqueológicamente este episodio, lo cual no es muy habitual. Según estas fuentes, Escipión puso asedio a las murallas de Baria, y mientras impartía justicia en su campamento (como era la costumbre), afirmó que al día siguiente impartiría justicia en el tempo situado tras las murallas de la ciudad, en el templo de Afrodita (equiparable a la diosa Astarté púnica) que dominaba la ciudad (en esa época era habitual impartir justicia en los templos).

 

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Cráneo hallado en la fosa común de la tumba 62 de la necrópolis de Villaricos que muestra marcas de arma blanca en el occipital y parietales posteriores (Siret).

 

A parecer, el asedio de la ciudad duró 3 días y la ciudad fue tomada al asalto. Los registros arqueológicos han confirmado esta destrucción de la ciudad, que fue realmente traumática. Estratos de ceniza con numerosos fragmentos cerámicos indican el suceso, rotas de forma voluntaria, junto a numerosos adobos descompuestos. Tras el ataque, quedaron amplias áreas abandonadas que no volvieron a ocuparse. Además, la ciudad dejó de acuñar moneda, a pesar de que contaba con numerosos recursos mineros. Otras ciudades de fundación fenicia siguieron emitiendo moneda con toda normalidad, pero el asalto romano paró la evolución de estas emisiones de Baria. Además, Siret excavó tumbas en las que se encontraron enterramientos colectivos, sin ajuares, en los que un cráneo estaba marcado por marcas de un arma blanca, sin duda una víctima del asalto.

Baria fue la única ciudad fenicia que se resistió por la fuerza de las armas, todo el litoral hasta Gadir cayó en manos de Escipión sin lucha. En la batalla de Baecula en el 208 a. C., Escipión derrotó al hermano de Aníbal, Asdrúbal Barca; posteriormente vencería en la batalla de Ilipa, en el 206 a. C. a los últimos caudillos cartagineses en la Turdetania, Asdrúbal Giscón y Magón Barca. Así acaba el dominio cartaginés de la península.

Posteriormente Publio Cornelio Escipión acabaría derrotando a Aníbal en la batalla de Zama, cerca de Cartago, en el 202 a. C. poniendo fin al conflicto.

De vuelta a Cadímar

A pesar de que en algunas páginas de turismo se habla de los yacimientos romanos de Cadímar en Los Gallardos y Turre. Sin embargo, es algo difícil encontrar información sobre este importante yacimiento. Como ya he comentado en diversas ocasiones, el levante de Almería posee una cantidad impresionante de yacimientos arqueológicos, pero también impresiona la poca importancia que se les da, estando la mayor parte de ellos olvidados, si no es que han sido total o parcialmente arrasado por urbanizaciones o cultivos.

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Pero, visto lo que ocurre, no hay muchas esperanzas de que alguna vez se actúe sobre Cadímar. Si en la vecina Antas está costando que se pongan en valor los yacimientos del Argar (y eso que la Asociación Amigos del Argar trabaja para que así sea), pocas esperanzas quedan para esta antigua villa romana.

En este yacimiento se diferenciaban dos grandes áreas, un llano y un cerrete donde se asentaba la necrópolis. No creo que a nadie le extrañe saber que dicho cerrete, y por tanto la necrópolis, fue totalmente arrasada hace ya bastantes años. En lo que queda, y según la documentación disponible, se pueden observar estructuras de muros y pavimentos, así como gran cantidad de tegulae (tejas). Se comenta que se podían encontrar abundantes escorias de mineral, ruedas de molino, e incluso una gran piedra labrada que podría ser un contrapeso de una prensa de aceite. El material cerámico era muy abundante, identificándose fragmentos de cerámica púnica, Terra Sigillata, lucernas, fragmentos de ánforas y cerámica común medieval. También se encontraron objetos de vidrio, remaches y punzones de metal.

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La primera referencia al yacimiento es de carácter epigráfico. J. Cuadrado Ruiz recoge la existencia en el Museo de Almería de un bloque de piedra con una inscripción latina hallada en el paraje de «las piezas de Cadímar», en la que se podían leer con seguridad de las cinco líneas que conserva las siguientes palabras:

VR CO
EMIN
ORVMIN
XXV

No se conoce el nombre de esta villa, Juan Grima señala que el topónimo Cadímar procede del árabe «gadima», y significa ser «antiguo». Según este autor, por Cadímar pasaba la vía Herculea (que iba de Cartagena a Villaricos), desde Villaricos pasaba por Cadímar en dirección a Urci y Abdera.

La presencia de restos constructivos, como muros de sillares, ladrillo y mampostería, así como una sucesión de pavimentos, indican la presencia de, al menos, dos fases constructivas de un gran asentamiento tipo villa. También hay otra referencia que habla de un asentamiento íbero-romano, por la presencia de gran cantidad de monedas ibero-romanas que se encontraron allí. Se le asigna al asentamiento, por lo tanto un ocupación ininterrumpida desde el siglo II a.C. hasta la llegada de los musulmanes en el siglo VIII d.C. Las monedas íbero-romanas halladas que se mencionan corresponden a las cecas de Gádir (Cádiz), Carmona, Aipora (Sanlúcar de la Barrameda), Caura (Coria del Río), etc.

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Piedra labrada en Cadímar.

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Fragmentos de tejas romanas «tegulae».

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Excavaciones en Cadímar en 2013, artículo de Jennifer Simón. Para acceder a la noticia hay que pulsar en la imagen.

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Aspecto actual del yacimiento: abandono total.

Parte de este yacimiento fue excavado en 2013, debido a que las obras del AVE cruzaban el yacimiento. La excavación de urgencia de unos 2.000 metros cuadrados dejó bien clara las dimensiones e importancia de Cadímar, única en toda la comarca del Levante almeriense. Según la prensa local (se puede acceder al artículo pulsando en la fotografía que muestran las excavaciones), se hallaron monedas, cerámicas, mosaicos e incluso una almazara. Si duda se trataba de una gran villa romana a la que poco tenían que envidiar ninguna otra del área mediterránea. Para mostrar al público los resultados, se realizó una conferencia en Turre que corrió a cargo de los encargados de la excavación: Óscar López Jiménez, Francisco Llidó López y Victoria Martínez Calvo. Las excavaciones mostraban tres etapas bien definidas: una ibérica tardía, la romana y otra califal.

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Según la información facilitada a la prensa, se habla de una villa romana entre los siglos I a.C. y IV d.C. Entre ellos una casa señorial de época imperial con un gran patio central con columnas, a partir de la cual se distribuían las habitaciones. En una de estas salas se encontró un mosaico con motivos geométricos y vegetales. También se describe una «alcaría» o «zona industrial» donde se elaboraba el aceite y el vino (con restos de una almazara).

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En la excavación de urgencia se recuperaron alrededor de 300 piezas que, según se comenta, se llevarían al Museo de Almería con el fin de poder ser conservadas e incluso exhibidas. La intención, como no, era la de poder exponer en su lugar los hallazgos arqueológicos, para lo cual se creó la Asociación de Amigos del Museo de Turre (como primer paso). Esto ocurrió en 2013, pero un turista eventual en la zona que quiera saber algo sobre este yacimiento (y no digo ya ver algo)en 2015, lo tiene más que difícil.

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Este yacimiento se está destruyendo de una forma lenta pero constante. Por efecto de la erosión natural, parte de las estructuras se han desplomado sobre el curso del río Aguas. En estas fotografías podemos ver diferentes vistas de los restos de Cadímar tal y como se presentan en el corte vertical producido por el río, observándose restos de muros y pavimentos, algunos en opus spicatum.

En este yacimiento también se han encontrado monedas de entre los siglos I y IV d.C. Hoy presentaremos una pequeña cantidad de estas monedas que hemos podido estudiar y que corresponden al periodo comprendido entre los siglos III y IV d.C.

Tras la muerte del emperador Alejandro Severo en el año 235 d.C., se inició un convulso periodo en el que el Imperio tuvo que lidiar con amenazas tanto externas como internas, en un contexto de una grave crisis económica. En esta etapa, conocida como de «Anarquía Militar», y hasta el ascenso de Diocleciano en el año 284, ocuparon el trono un total de veintiséis emperadores, que eran tan rápidamente proclamados como depuestos (vía asesinato, por lo general) por el ejército.

Nuestra serie empieza con Galieno, que gobernó en solitario entre el 260 al 268 d.C. Estamos en plena crisis del siglo III, con el Imperio a la defensiva, con una gran inestabilidad política y una crisis económica condicionada por la disminución del aporte de esclavos y productos que proporcionaba la expansión romana. Fruto de esta crisis se crearon los Imperios de Palmira y el Imperio Galo, en el año 260 d.C., que no fueron sometidos a la autoridad de Roma hasta el año 272 y 274 d. C. respectivamente.

CLAUDIO

GALIENO5

Galieno. Antoniniano (VE). 275 d.C. 2,5 grs. 19 mm.
Anv.: Busto radiado a la derecha. «GALL(IENVS AVG)».
Rev.: Esperanza estante a izquierda. «SPES PU(BLICA)».

La inflación era enorme, ya que los gastos para mantener el ejército y la administración del Imperio eran inasumibles, y la moneda romana había ido devaluándose para poder asumir los enormes costes. El denario de plata, la moneda romana por antonomasia, mantuvo su valor hasta el 64 d.C., pero a partir de ahí empezó a perder peso en plata. Finalmente, el emperador Caracalla (211-217 d.C.) introdujo el «antoniano» (a raíz del nombre del emperador, Marcus Aurelius Antoninus, Caracalla solo era su seudónimo), cuyo valor se fijaba en dos denarios de plata, a pesar de la pobre cantidad de plata que contenía, lo que provocó que se fuera devaluando paulatinamente. Con Gordiano III (238-244 d.C.) la nueva moneda sustituyó completamente al antiguo denario de plata y, finalmente, se acabó acuñando solo con bronce. Esta devaluación de la moneda agravó aún más la inflación, de manera que empezaron a cobrarse impuestos en especie e incrementó el comercio a través del trueque. Esta situación no acabó hasta que Diocleciano, ya en el s.IV d.C., suspendió el uso del denario y lo sustituyó por el «argenteus», reestructurando la economía y la política monetaria.

CLAUDIO7

Claudio II Gótico. (AE) antoniniano. 268-270 d.C. 3,9 grs. 22mm.
Anv.: Busto radiado a derecha. «IMP C CLAVDIVS—«.
Rev. Figura estante a izquierda, leyenda no visible.

Marco Aurelio Claudio Augusto, general de caballería, dirigió las fuerzas del Imperio en la frontera de Iliria durante los reinados de los emperadores Decio, Valeriano y Galerio. Hizo una brillante carrera militar hasta que el año 268 d.C., tras la conspiración que acabó con la vida de Galieno (en la que se sospecha que estaba implicado también Claudio), fue nombrado como emperador. Empieza una etapa que será conocida como la de los emperadores ilirios, que acabaron salvando el Imperio de una manera casi milagrosa.

CLUDIO10

Claudio II Gótico. Antoniniano (AE). 268-270 d.C. 2,8 grs. 19-20 mm.
Anv.: Busto radiado a derecha. «(I)MP C CLAVDIUS…»
Rev.: Marte en marcha a la derecha. «M(ARS) VLTOR».

El Imperio de Claudio estaba dividido entonces en tres grandes zonas, con el Imperio Galo por un lado y el de Palmira por otro. Claudio intentó unificar de nuevo todos los territorios, pero tuvo que defender las fronteras, asediadas por las tribus bárbaras. Especialmente en los Balcanes la situación era crítica, con la invasión de los Escitas y Godos, que estaban causando enormes estragos. Claudio consiguió derrotarlos en Naisso (el valle de Moravia), y se ganó con esto el título de «Gótico», pero sus exitosas campañas fueron frenadas por su muerte en marzo de 270 d.C.

ANTONINIANO4

268-270 d.C.
Claudio II Gótico. Antoniniano.
Anv.: Busto radiado a derecha.
Rev.: Júpiter estante a izquierda. «IOVI S(TATORI)».
AE. 20 mm. 2,5 grs.

No es raro en este contexto tan inestable de que surgieran muchas «cecas extroficiales» que acuñaron imitaciones de antoninianos. Estas monedas de imitación circularon con total normalidad, siendo muchas de ellas buenas copias de las monedas oficiales. Poco a poco, surgieron imitaciones de peor calidad en el diseño y claramente inferiores en peso y tamaño. Cuando finalmente el emperador Aureliano (270-275 d.C.) consiguió reunificar el Imperio, prohibió la acuñación y circulación de estas monedas, a pesar de lo cual siguieron circulando. Claudio II fue muy querido en Hispania y estas acuñaciones bárbaras son un hallazgo frecuente en la península Ibérica, junto a monedas posteriores. Se acuñaron hasta finales del s. III en cecas locales indeterminadas y según algunos autores, pudieron haberse continuado acuñando en Hispania hasta el comienzo de la dominación visigoda.

CLAUDIO17

Claudio II Gótico. Acuñación bárbara. Antoniniano. S. III-IV d.C. 1,7 grs. 16 mm.
Anv.: Busto radiado a derecha. «…DIO».
Rev.: Figura humana avanzando a izquierda, con mano alzada y cornucopia. Leyendas no visibles.

Estas monedas de imitación, también conocidas como acuñaciones bárbaras. En la serie de Cadímar nos encontramos, junto a un único ejemplar de Galieno, tres monedas oficiales de Claudio II (aunque es difícil a veces de diferenciar de las imitaciones de mejor calidad), y cuatro que son claramente imitaciones del tipo DIVO CLAUDIO (Divino Claudio). La muerte de Claudio II y el creciente desabastecimiento de moneda, parece que afianzó el predominio de estas imitaciones. Estas emisiones de imitación, de hecho, fueron enormemente corrientes en la franja costera mediterránea, síntoma claro de que la actividad monetaria no cesó en esta zona a pesar de la progresiva disminución de la masa monetaria oficial.

ANTONINIANO1

Claudio II Gótico. Posterior al 270 d.C. Imitación local (acuñación bárbara). Antoniniano.
Anv.: Busto radiado a derecha.
Rev.: Altar. «CONSEGRATIO».
AE. 16 mm. 1,7 grs.

ANTONINIANO2

Claudio II Gótico. Posterior al 270 d.C. Imitación local (acuñación bárbara). Antoniniano.
Anv.: Busto radiado a derecha.
Rev.: Altar. «CONSEGRATIO».
AE. 15-16 mm. 1,9 grs.

ANTONINIANO3

Claudio II Gótico. Posterior al 270 d.C. Imitación local (acuñación bárbara). Antoniniano.
Anv.: Busto radiado a derecha.
Rev.: Águila con alas desplegadas. «CONSEGRATIO».
AE. 17 mm. 2,4 grs.

Estas emisiones locales son uno de los fenómenos monetarios más enigmáticos de la época imperial. Se desconoce por qué se eligieron precisamente en las imitaciones unas monedas oficiales póstumas muy concretas de «Consagración».
Incluso Constantino Magno, que intentó legitimar su usurpación del trono autoproclamándose descendiente de Claudio el Gótico, llegó a emitir más monedas divinizando a su pretendido antecesor que a su propio padre, Constancio I.

CONSTANTINO MAGNO9

Constantino Magno. (AE) follis. 330-335 d.C. 2,4 grs. 18 mm.
Constantinopla.
Anv.: Busto diademado a derecha. «CONSTANTINVS MAX AVG».
Rev.: Dos soldados estantes, en medio dos estandartes. «CLORIA EXERC(ITVS)». En exergo: CO…

No hay, en esta serie, monedas pertenecientes al resto de emperadores hasta Constantino Magno. Aureliano consiguió restablecer la unidad territorial del Imperio e inició reformas necesarias para superar la crisis, que continuaron Diocleciano y Constantino, consiguiendo de esta manera que el Imperio resurgiera y pudiera pervivir dos siglos más. Diocleciano, al darse cuenta que un solo emperador no era suficiente para atender todas las necesidades, fundó la tetrarquía, mediante el cual el Imperio fue controlado mediante dos «augustos» y dos «césares» subordinados a ellos, repartiéndose así el control y la administración del Imperio.

CONSTANTINO

Constantino Magno. Medio centenional (AE). 307-337 d.C. 1 gr. 15-16 mm. Nicomedia (Izmit, Turquía).
Anv.: Busto diademado a derecha. «CONSTANTINVS AVG».
Rev.: Dos soldados romanos estantes, portando lanzas y escudos, entre ellos hay un estandarte militar. En exergo: SMNS.

CRISPO19

Crispo. Follis (AE). 320-324 d.C. 3,6 grs. 19 mm.
Anv.: Busto diademado a derecha. «IVL CRISPVS NOB(C)».
Rev.: Corona de laurel con la inscripción VOT/X. Leyendas no visibles.

La serie estudiada de Cadímar presenta dos monedas de Constantino, una de su hijo Crispo y una póstuma (seguramente una imitación). Constantino mantuvo las reformas de Diocleciano, pero durante su reinado tuvo lugar dos hechos fundamentales. En el 313 d.C. declaró la libertad de cultos, momento en el cual el Cristianismo empezó el camino en el que acabaría convirtiéndose en la religión oficial de Roma. Además fundó Constantinopla, que convirtió en capital imperial y relegaba a Roma a ser una ciudad secundaria.

POSTUMACONSTANTINO15

Moneda póstuma a nombre de Constantino Magno, acuñada en tiempos de Constancio II, entre el 337-347 d.C. AE. 1,4 grs. 15 mm.
Anv.: Busto de Constantino velado a derecha, leyenda no visible.
Rev.: Anepígrafa, Le falta la ceca. Constantino llevando las riendas de una cuadriga a derecha, tiende la mano hacia arriba en donde aparece «la mano de Dios» recibiendo al monarca.
Por la falta de la ceca y su tosquedad, sobre todo en el anverso, pudiera ser una imitación local.

Flavio Julio Crispo, hijo de Constantino I y de su esposa Minerva, se destacó desde edades tempranas por su valor militar. Fue nombrado César de Occidente en el año 317 d.C. En el año 326 el emperador Constantino hizo ejecutar a su hijo Crispo por una supuesta relación su madrastra, que resultó ser falsa. Crispo sufrió la «damnatio memoriae», no solo fue ejecutado, además se eliminó todo lo que recordara al condenado.

CONSTANCIO 8

Constancio II. (AE) medio centenional. 347-348 d.C.1,1 grs. 15 mm.
Nicomedia (Izmit, Turquía).
Anv.: Busto diademado a derecha «D N CONSTAN(TIVS PF) AVG».
Rev.: «VOT/XX/MVLT/XXX» dentro de corona de laurel. En exergo: SMNA.

CONSTANCIO11

Constancio II. Medio centenional (AE). 337-361 d.C. 1,8 gras. 15-17 mm.
Anv.: Busto diademado a derecha. «DN CONSTANTIVS PF AVG».
Rev.: Soldado romano lanceando a un jinete bárbaro caído. «(FEL TEMP REPA)RATIO». En exergo: …S.

CONSTANCIO12

Constancio II. medio centenional (AE). 345-347 d.C. 1,6 grs. 13 mm. Arelate (Arles, Francia).
Anv.: Buto a la derecha. Leyendas no visibles.
REv.: Dos Victorias con guirnaldas. En medio anagrama NPE. Leyendas no visibles. En exergo: PARL.

CONSTANCIO15

Constancio II. Medio centenional (AE). 337-361 d.C. 1,9 grs. 15-18 mm. Roma.
Anv.: Busto a la derecha. Leyendas no visibles.
REv.: Seguridad estante a la derecha, apoyada en una columna y con las piernas cruzadas. «(SECU)RITAS REI(PUB )». En exergo: R (Hoja) S.

CONSTANTE13

Constante. Medio centenional (AE). 347-348 d.C. 0,8 grs. 15 mm.
Anv.: Busto a la derecha. «CO(NSTANS) PF AVG».
Rev.: Dos Victorias con guirnaldas. En medio palma «(VICTORIAE)DD AVG(G Q NN)». Cospel faltado.

En la serie de Cadímar nos encontramos con cuatro monedas de Constancio II y una de su hermano Constante. Tras la muerte de Constantino Magno, el Imperio se repartió entre sus hijos Constantino II, Constante y Constancio II. Constancio reinó sobre Constantinopla y todo oriente, mientras que Constante hacía lo propio sobre Italia, África y las provincias ilíricas. Cuando Constantino II murió, toda la parte occidental del Imperio quedó bajo control de Constante, hasta su muerte frente a las tropas del usurpador Magencio. Constancio II acabó derrotando a Magencio en el 351 d.C. En el 353 d.C. Constancio quedaba como soberano único. Constancio emprendió una persecución de los paganos, ordenando la destrucción de todos los templos paganos en un edicto en el 354 d.C. Murió de unas fiebres en Tarsus en el 361 d.C., cuando iba a hacer frente a su césar, Juliano (que sería conocido como el Apóstata), que se alzó en armas y fue proclamado Augusto.

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Valentiniano II. (AE) medio centenional. 383-392 d.C., 1,2 grs. 14 mm.
Siscia (Sisak, Croacia).
Anv.: Busto diademado a derecha. «DN VALENTINIANVS PF AVG».
Rev.: Victoria en marcha a izquierda, portando guirnalda y palma. «VICTORIA AVGGG». En exergo. BSIS.

El último emperador de la Serie es Valentiniano II, en un salto de unos veinte años desde Constancio II, tras Juliano el Apóstata, Joviano y Valentiniano. Valentiniano II fue proclamado emperador a los 4 años por las legiones, compartiendo gobierno con su hermano Graciano. Graciano fue derrotado por el general Mario Máximo, proclamado emperador por sus legiones, que a su vez lo fue por Flavio Teodosio, Augusto del Imperio nombrado por Graciano. Teodosio, que sería el próximo emperador, dividiría el Imperio entre sus dos hijos y esta división fue ya definitiva.

FOLLIS16

¿?Follis (AE). S.IV d.C. 2,7 grs 17,5-19 mm.
Anv.: Busto a la izquierda, con lanza y escudo. Leyendas no visibles.
Rev.: Dos cautivos asentados bajo estandarte. En estandarte VOT / XX. «(VIRTUS EX)ERCIT)».

BRONCE20

¿? Pequeño bronce. S.III.- IV d.C. 2 grs. 15 mm.
Anv.: Busto diademado a derecha. Leyendas no visibles.
Rev.: Figura femenina avanzando a izquierda. Leyendas no visibles.

CONSTA21

¿?. Pequeño bronce. S.III-IV. 2 grs. 15 mm.
Anv.: Busto diademado a derecha. «CONSTA…»
Rev.: Frustro.

Tres de las monedas no han podido ser asignadas a ningún emperador, aunque pertenecen al periodo estudiado entre los siglos III y IV d.C.

Y aquí acaba este pequeño repaso histórico en que respecta a Cadímar. Espero que algún día las la autoridades pertinentes, sean las que sean, se decidan a facilitar la excavación arqueológica de lo que queda de Cadímar (la necrópolis, como ya comenté, fue arrasada) para que pueda ser visitada. Una parte de este yacimiento sacada a la luz durante la excavación de urgencia fue mostrada a algunos afortunados visitantes, y parecía que de alguna manera estudiarían y dejarían restos para su exposición, pero no ha sido así. Pasado un tiempo, todo está igual de abandonado que siempre.

La mina del Buitre y los nuevos proyectos: la cartografía de la mina Higuera

El dos de junio comenzaron los trabajos para cartografiar la mina Higuera. El proyecto, que ya iniciamos hace varios años, de hacer visitable una mina «tipo» de la zona de Bédar, da un primer e importante paso gracias a Hélène Velcin y Clément Vorgy. No hay que olvidar al que ideó todo el proyecto, el profesor Christian Hibsch.

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Aquí tenemos a Hélène, Clément y al que esto escribe (el que está en medio de ambos) en una fotografía realizada en el centro Guadalinfo de Bédar durante el recibimiento que realizó José Ramón Muñoz Artero, concejal en funciones de Bédar.

El trabajo que realizarán ambos estudiantes es básico para poder elaborar un proyecto de musealización de dicha mina Higuera. Sobre esos planos se realizará el resto del proyecto que, necesariamente, requerirá de financiación (vía subvención pública, como viene siendo habitual en proyectos de interés general).

Antes de recibir a Clément y Hélène, me apunté a la ruta de senderismo de las minas de Bédar que organizó el día 31 de mayo la Cruz Roja de Vera. La ruta fue un éxito, unas 80 personas asistieron y la organización fue perfecta. Sin embargo, se echaron en falta explicaciones sobre lo que íbamos viendo. El problema básico de esta ruta es que tiene como principales puntos de parada la Estación de carga de Tres Amigos (suficiente espacio para aparcar vehículos pero sin ningún servicio… bares, tiendas…) y Serena. Serena es una pequeña y tranquila pedanía casi totalmente habitada por vecinos de origen inglés y en la que aparcar una decena de coches podría ser muy problemático. En Serena no hay tiendas tampoco ni ningún otro servicio, salvo el pequeño museo, aunque sin una cita previa no es posible visitarlo.

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Los senderistas de la excursión de la Cruz Roja en el mirador del Hoyo Júpiter.

En resumen, en Bédar ni nos enteramos de que la gente hace la ruta de senderismo, y no hay oportunidad de prestar servicios a los fatigados caminantes (algo que por lo general debería beneficiar a los visitantes y a los visitados). Por no poder, no se puede ni adquirir un triste recuerdo de la ruta.

En el ayuntamiento no son ajenos a este problema, y dado que ya son muy conscientes de que el futuro del pueblo pasa (sí o sí) por el sector servicios ligado al turismo, están intentando dar una solución. La solución es sencilla, rediseñar las rutas para que pasen por Bédar. Por supuesto, para este objetivo siempre contarán con mi ayuda.

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Los senderistas pasando por la Vía Vulcano, en el barranco de los Lobos… una de las partes más espectaculares de toda la ruta. Lo malo es que muchos de ellos no sabían como se llamaba la vía, de donde venía y a dónde iba…

En este nuevo rediseño de las rutas, poder contar con minas musealizadas de la espectacularidad de la Higuera y Mulata, sería como poner la guinda al pastel, pues incrementaría mucho el interés turístico de dichas rutas. En Bédar hay muchísimas minas, pero pocas son lo suficientemente grandes y seguras como para que se puedan considerar como «objetivos musealizables». De hecho, sólo dos pueden ser consideradas: La Higuera, junto al trayecto de la actual ruta de senderismo, y La Mulata, justo al lado del casco urbano de Bédar.

Pero a parte de las minas visitables, si se quieren rediseñar las rutas, éstas han de pasar necesariamente por zonas mineras de Bédar muy poco conocidas. Estas zonas, La Carrasquica-Olivicos y el Curato, son quizás las zonas más «salvajes» de todo Bédar. Hay pocas minas y muy mal conocidas, pero con la suficiente entidad y carga histórica como para merecer una ruta (aunque ya de por sí, por la riqueza natural, merecería la pena).

PARCIAL CURQAT

Hemos tenido que retomar el estudio de las zonas de El Curato y La Carrasquica, de cara a los nuevos planteamientos que parece que empiezan a desarrollarse. La ausencia de planos de concesiones mineras de la zona es un gran problema, pero siempres hay información. En el plano se presenta la zona cercana a la pedanía de Centinares y la abandonada de Los Olivicos. Las principales concesiones mineras de The Garrucha Iron Mining Company están reflejadas: Cuatro Amigos, Mi Bernardo, San Joaquín, El Borracho, Mi Compadre Frasquito y Chomín.

Esto me ha obligado, por fin, a ir a por una de las pocas minas que, aunque localizadas, no había podido visitar: la mina del Buitre. Éste nombre, que solo sonará a la gente de Bédar, se corresponde con una de las minas de más difícil acceso de todo Bédar. No contaré en este post la aventura que fue el llegar a ella, pero sin duda mereció la pena. La mina del Buitre, que se llama así porque está ubicada en el barranco del mismo nombre, correspondería con una mina que fue explotada en dos periodos diferentes. En 1901-1902 por parte de The Garrucha Iron Mining Company Limited, y en los años sesenta, ya conocidad como «La mina del Buitre» por parte de Hierros de Garrucha.

ENTIBACION

Interior con entibación de la mina del Buitre.

En tiempos de The Garrucha Iron, la mina del Buitre era conocida como «Mi Bernardo», y se consideraba incluso más importante (potencialmente) que la de Cuatro Amigos, que compartían el mismo «corrimiento de mineral de hierro» en dirección NO-SE.

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Vista del barranco del Buitre desde la cabecera del plano de la mina.

Los otros grupos que faltan todavía por estudiar son los de la mina Silencio (una prometedora mina que fue propiedad de la Sociedad Chávarri) y las muy desconocidas minas de «Ureña y dos compadres» «La Perdiz» y «San Antonio Segundo», en el Curato de Abajo o barranco de la cueva de la Barrilla.

Seguiremos informando.