Seguimos en este nuevo año de 2019 con las fotografías que nos han enviado sobre un objeto muy interesante que se encontró hace unos 40 o 50 años cuando se labraba un campo de cultivo. Desconocemos donde se encontró exactamente, pero por la persona que se trata, debió ser en un bancal de una zona cercana a la Balsa Alta; de Bédar, en todo caso. La fotografía nos muestra un plomo monetiforme de 23 mm de diámetro y 6 mm de grueso que nos recuerda casi inmediatamente el ponderal de plomo de casi el mismo diámetro cuyas fotografías nos enviaron para identificación en octubre del año pasado. Su peso, de 15 gramos, nos hizo pensar que se tratase de un ponderal ibérico, por la coincidencia con los pesos y factura de los ponderales ibéricos estudiados en la vecina zona ibérica de Contestania.
Ponderal de plomo de 21-23 mm de diámetro y 15 gramos de peso, Bédar.
La presente pieza, que también parece un ponderal, presenta una muestra de rascado que se presume de hace bastantes años, seguramente realizado por su descubridor para descubrir el material del que estaba hecha. El hecho que la rascada, que ha deteriorado parte de la superficie, esté repatinada con un color más oscuro, indica que se hizo hace bastantes años. Pero junto a esta marca aparece otra marca incisa que es contemporánea a la fabricación del plomo, como indica el tipo de pátina que la recubre, y que se puede identificar con una letra íbera, concretamente la «Ka» del alfabeto íbero del sur.
Si la identificación de la marca con una letra del alfabeto íbero podría ser discutible, la sorpresa nos la da el peso, de 27,19 gr, casi los 27,2 gr del peso de un As uncial (peso estándar del As de bronce romano, unidad de las monedas de bronce) que se utilizaba entre el 179 y el 158 a. C (siglo II a. C.). Esta medida, fue usada para la acuñación de Ases Íbero-romanos en Cástulo, importante ciudad minera, capital de la Turdetania íbera y cuyas monedas se han encontrado en Baria y Cadima. Es interesante notar como Cástulo en íbero se escribía «KASTILO», empezando , que como pueden observar comienza con una «Ka» íbera.
As de Cástulo con esfinge y leyenda íbera «KASTILO»
Desgraciadamente empezamos este año 2019 con el vergonzoso asunto de la destrucción de parte del yacimiento arqueológico de Baria. Las actuaciones de la plataforma Salvemos Baria continúan, chocando con la indiferencia de las instituciones públicas, incluido el silencio del Ayuntamiento de Cuevas, que por el momento da muestras de no querer colaborar en nada.
Es por eso que desde Bédar Sostenible nos hemos acercado a ver el estado del yacimiento y lo que hemos visto nos ha dado bastante pena. Las obras, en pleno yacimiento, están rodeadas de una cerca negra que, sin embargo, no impide que se vea el desastre que ocurre en el interior. Sin dificultades descubrimos como la delicada pala de la excavadora ha dejado ya al descubierto una estructura, con restos de cerámica que señalamos en la fotografía.
La tierra que se saca de la obra se lleva a una finca privada para que nadie pueda poner en evidencia el desastre, como ocurrió en 2004, cuando se descubrió abundante material arqueológico de una tierra que no había sido analizada ni cribada. A saber cuantos estratos se habrán ya destruido a base de pala bajo la supuesta vigilancia de una supuesta o supuesto arqueólogo que debería controlar los trabajos. No hace falta ser arqueólogo para saber que si te pones a construir en medio de un yacimiento, vas a encontrar restos tarde o temprano, pero suponemos que toda la maquinaria de control institucional está bien engrasada con abundante dinero, lo que vuelve ciegos sin duda a los que deberían proteger nuestro patrimonio. Una vergüenza, empezando por todos los responsables del ayuntamiento de Cuevas y acabando por los impresentables responsables de la Junta de Andalucía.
Aspecto de la «excavación arqueológica» a base de pala de excavadora, la estructura rectangular puesta a descubierto y los restos de cerámica ampliados.
Esperemos que llegue un día en el que se pida responsabilidades a todos los causantes de este destrozo de nuestro patrimonio, su castigo llegará tarde o temprano, pero desgraciadamente ya no podremos recuperar lo que hoy se está perdiendo.
Nos acercamos a finales de 2018, hoy día de navidad presentaremos una serie de fotografías, en su mayor parte inéditas, de la Almería y Granada de 1898…
Bonita fotografía coloreada del ajimez (ventana de dos aberturas) en la Torre de la Cautiva, en la Alhambra.
Patio de los leones, Alhambra de Granada
Vista general de Vélez de Benaudalla (Granada)
Fábrica de azogue (mercurio) en Cástaras (Granada).
Ruinas de una fundición de plomo en Vélez de Benaudalla (Granada)
Relevo de diligencias antes de llegar a Padul, en el valle de Lecrín.
Mina El Conjuro, en Busquístar (Granada)
Entrada de la galería número 9 de El Conjuro, en Busquístar.
Un fallo en el recurso presentado en justicia por parte de la Junta de Andalucía está poniendo en riesgo uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del levante almeriense, la antigua ciudad fenicia y romana de Baria, en Villaricos.
Aunque parezca increíble, un fallo en el recurso presentado en 2014 para que una parte del yacimiento sea considerada como BIC ha permitido que la promotora Villaricos S. L. pueda construir 35 viviendas en 1200 metros cuadrados sobre la antigua ciudad.
Las marcas en tiza sobre el terreno y las noticias sobre maquinaria pesada han alertado a los vecinos, que han reaccionado reactivando, otra vez, la plataforma «Salvemos Baria», muy activa en Facebook. La prensa también se ha hecho eco de la noticia e importantes investigadores muy ligados al yacimiento, como el arqueólogo y profesor de la Universidad de Almería José Luis López Castro, alertan de la importancia del yacimiento y del completo despropósito que supondría que el proyecto urbanístico siguiera adelante.
Entre las informaciones, se comenta que la Delegación de Cultura ya ha comunicado al Ayuntamiento de Cuevas de Almanzora que los trabajos se han de realizar con control arqueológico. La zona será delimitada y la arqueóloga encargada, contratada por la promotora, será María Habert. Sin embargo, el arqueólogo José Luis López nos recuerda que aunque no se haya declarado zona BIC y en virtud de una Ley de Patrimonio de 1985, cualquier hallazgo de «importancia capital», como es el caso de Baria, estaría protegido.
Marcas de tiza sobre el yacimiento de Baria.
De entrada, el yacimiento no debería ser tocado y todas las autoridades, tanto locales , provinciales como autonómicas, deberían estar trabajando activamente en ello (pero sin noticias al respecto por el momento). Al respecto del «control arqueológico» que se pretende llevar a cabo, se teme, y con razón, que se haga un trabajo arqueológico «mecánico», es decir, metiendo una máquina de entrada, lo cual no augura nada bueno. Y la verdad es que no podemos estar nada tranquilos si revisamos el historial de chapuzas y despropósitos, por no decir otra cosa, perpetradas contra el patrimonio arqueológico del levante almeriense y el valle del Almanzora. Hagamos un pequeño repaso para vergüenza de todos.
Duplo fenicio de Baria, del yacimiento de Villaricos. La iconografía de Baria es muy significativa de esta ciudad, presenta una cabeza femenina velada mirando hacia la derecha y una palmera datilera en el reverso, como representación del árbol de la vida. Esta cabeza presenta a la diosa Astarté con un estilo egiptizante (identificada con la Isis egipcia). La importancia de Baria cumple con todos los requisitos para considerarse un «hallazgo de importancia capital».
Calco neo-púnico acuñado en la ciudad púnica de Tagilit (Tíjola), bajo la influencia de Baria. probablemente en la arrasada Muela del Ajo. La moneda procede seguramente de la necrópolis de Villaricos. Loso ejemplares conocidos proceden de Baria, el yacimiento de la Muela del Ajo fue destruido por roturaciones agrícolas.
Ya en 1964, los arqueólogos Pellicer y Acosta, decían al respecto del también importante yacimiento fenicio de la Muela del Ajo, en Tíjola, lo siguiente: «Lamentablemente toda la superficie del yacimiento acaba de ser roturada con tractor y puesta en regadío, con lo que puede considerarse para la arqueología definitivamente perdido.» Pero si creen que estas cosas solo pasaban en los años 60 y 70, nada más lejos de la realidad. Otros yacimientos como el de Cadima en Los Gallardos están completamente abandonados, si exceptuamos la intervención arqueológica de emergencia efectuada en 2013 por el paso de las obras del AVE. El yacimiento, abandonado y casi olvidado, puede estar a merced de roturaciones agrícolas y cualquier otro tipo de deterioro imaginable, como por ejemplo pasó con la zona donde se encontraba la necrópolis, que fue completamente arrasada.
También es de destacar el lamentable deterioro del yacimiento de Roceipón, en Vera, afectado por roturaciones agrícolas en 2017 para plantar lechugas y cuyas nefastas consecuencias hemos podido constatar pero que parece que a nadie le importa.
El antes (intervención de emergencia en 2013) y el magnífico aspecto actual del yacimiento romano de Cadima, en Los Gallardos. (2015)
Aspecto del yacimiento romano de Roceipón, en Vera, tras una intensa roturación para plantar lechugas en 2017. Sin noticias ni reacciones de las autoridades conocidas por el momento.
No queremos tampoco dejar de recordar las memorables intervenciones de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, como la negación en 2016 a la realización de una intervención de urgencia en el yacimiento internacionalmente famoso de El Argar, en Antas, incluido el voto negativo del diputado almeriense José Luís Sánchez Teruel (y luego se extrañan de los malos resultados que obtienen en la provincia). En cuyas recomendaciones rebasaron todas las líneas rojas del ridículo, rozando el «pitorreo» puro y duro, como cuando recomendaron: «instar al Consejo de Gobierno a limpiar las estructuras parcialmente visibles en el Argar«. Si éstos fueron los mismos que prepararon el recurso para declarar BIC esta zona de Baria, no nos extraña que la hayan «cagado» (con perdón) de una forma tan lamentable, pero no nos consta que nadie haya dimitido ni pedido disculpas por ninguna de estas chapuzas, eso sí, ellos cobran puntualmente sus nada despreciables sueldos.
Yacimiento de El Argar, en Antas, 2017. La Asociación Amigos de El Argar intenta por todos los medios que se ponga en valor y se realicen las excavaciones arqueológicas necesairas. Pero para la Junta de Andalucía no es importante… ¿todavía no se han limpiado las estructuras parcialmente visibles? Qué raro, ¿no?
No es para estar muy tranquilos, ¿verdad? Desde este blog recomendamos que todo el que quiera estar informado y apoyar a la plataforma «Salvemos Baria» se una a su grupo de Facebook.
Volvemos a ver hoy una de las centenares de minas poco conocidas de Bédar, la mina Águila, ubicada en El Pinar de Bédar. Como de costumbre, se trata de una mina muy poco conocida, pero con una cierta importancia en la historia minera del municipio por una serie de razones que no vamos a tratar aquí en profundidad, ya que pronto nuestro amigo José Berruezo publicará pronto un artículo, fruto de una concienzuda investigación al respecto de la oscura época minera que se desarrolló entre los años 1850 y 1860.
En general, la mina Águila nos lleva al casi desconocido tema de la participación local en la minería. Aunque los trabajos mineros estuvieron copadas por empresas extranjeras, los vecinos de Bédar no se limitaron a ser simples espectadores o trabajadores en ellas, hubo muchas iniciativas, algunas de las cuales merecen un capítulo propio en la historia minera de la localidad.
Esta mina es el centro precisamente de uno de estos proyectos, cuyas consecuencias podremos conocer con detalle gracias al trabajo de José Berruezo. El promotor no fue otro que Antonio Bolea Rodríguez, el padre del conocido y estimado médico bedarense Antonio Bolea García. Pocos sospechan de la intensa actividad minera de esta familia, en especial en las minas de plomo de El Pinar de Bédar. Fallecido en 1902 a los 80 años, Antonio Bolea Rodríguez fue una persona muy respetada en el pueblo, habiendo sido también secretario del Ayuntamiento, y del que sospechamos que tuvo un papel importante, aunque todavía no está claro, en el famoso motín de 1850.
Los restos en esta pequeña mina no se diferencian demasiado de las similares del mismo periodo, aunque los trabajos son de cierta importancia si tenemos en cuenta los medios precarios que se utilizaron para su explotación, en busca de las finas vetas de galena que caracterizan estos criaderos. A parte de las características galerías de poca profundidad, destaca una hoya o explotación a cielo abierto de ciertas dimensiones.
El jueves pasado se celebró la ceremonia de entrega de los premios Los Mejores del Levante, otorgados por el periódico el Ideal. Ine Thijs, nuestra representante, recogió el premio.
Las propuestas de habilitación de las minas Higuera y Mulata para el turismo es uno de los proyectos que más pueden repercutir en el futuro económico de Bédar, con una oferta difícilmente igualable de cara al visitante, con experiencias más allá del sol y la playa. Almería es, sin duda, mucho más que eso, pocos sitios tienen una concentración tal de arqueología antigua e industrial, y no podemos dejar que se pierda sin hacer nada.
Agradecemos al Ideal el reconocimiento a nuestro trabajo que supone el premio. La ceremonia fue muy emotiva y el video elaborado para la misma nos ha complacido mucho, es por eso que queremos compartirlo con todos ustedes:
El alcalde de Bédar, Angel Collado, junto al concejal José Ramón Muñoz en un momento de la gala de entrega de premios, junto a Ine Thijs y Rocío Jódar Bolea.
También incluimos el artículo publicado el 28 de octubre en el que se hace referencia a la entregas de premios:
Agradecemos al Ideal que nos haya concedido el premio «Sociedad» de los premios a Los Mejores del Levante de 2018, cuya gala se celebrará el próximo jueves 25 de octubre a las 20:30 horas en el Centro Cultural «Alcalde Manuel Berruezo Ayora» de Garrucha.
Estudiantes de la Universidad de Nancy de visita en la mina Higuera
Es de agradecer que se reconozca el trabajo que durante 12 años hemos llevado a cabo para recuperar y poner en valor el patrimonio de Bédar, siempre con el objetivo de su aprovechamiento para el desarrollo de planes de turismo sostenible. A parte de otros numerosos atractivos de Bédar, su importante historia minera y los numerosos restos mineros han sido siempre un objetivo prioritario para el desarrollo de rutas senderistas y, en último término, la habilitación de minas para su visita.
Estudiantes encargados de la cartografía de la mina Mulata de Bédar
Descubrimiento de un pozo durante los trabajos de cartografía de la mina Higuera.
Estudiantes de Nancy en la mina Higuera.
Nuestro trabajo ya permitió en su momento la creación de la «ruta de la minería de Bédar», que desde hace ya bastantes años es un punto muy conocido entre senderistas. Ahora trabajamos intensamente en la puesta en valor de dos minas para su visita, colaborando con el Ayuntamiento de Bédar. Para ello contamos con la inestimable colaboración de Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad francesa de Nancy, para cuyos alumnos hace ya varios años que se realizan estancias de estudios en Bédar.
Nos parece especialmente apropiado que la entrega del premio se realice en el Centro Cultural «Alcalde Manuel Berruezo Ayora», personaje que fue un pionero de la minería en Bédar. Nuestra representante, Ine Thijs, será quien recoja el premio en nombre de toda la Asociación. Seguiremos trabajando.
Logo de Bédar Sostenible, diseño de Manu Gallardo basado en pinturas del siglo XI halladas en Bédar.
Hoy presentamos un extraño hallazgo del tipo al que ya nos tiene acostumbrado nuestro «castillico de los moros», que poco a poco parece dar señales de ser mucho más antiguo de lo que se suponía.
Esta vez se trata de una pieza monetiforme de plomo, bien clara en las fotografías que hemos podido coseguir, en las que afortunadamente se indican estas medidas y pesos: 14,98 gramos de peso, 21-23 mm de diámetro y un grosor de unos 3-4 mm. Al parecer fue encontrada hace ya bastante tiempo entre los escombros que, procedentes del castillo, se extendían y extienden por la ladera sur del cerro, en la lenta erosión que hace que se desprendan algunos materiales arqueológicos desde el yacimiento.
La pieza presenta una muesca cuadrangular en una zona marginal de uno de los lados. No parece que dicha muesca haya sido practicada por medio de un estilete o punzón al no haber ningún tipo de abombamiento por el otro lado. Este hecho, junto a la presencia de un bebedero cuidadosamente limado en uno de los costados, nos indican que se trata de una pieza fundida con molde, incluyendo dicha muesca. A parte de algunas estrías en la periferia, no parece presentar ningún dibujo o marca clara en ninguna de sus caras.
En la discusión de cual era la función de esta pieza, parece que su función como pieza monetal o ficha de algún tipo con valor fiduciario queda razonablemente descartada. Lo más posible es que estemos ante un ponderal, lo cual no debería suponer ningún problema, salvo que no se trataría de un ponderal típico hispano-musulmán sino más bien de uno íbero-romano, lo que nos hace plantear numerosas cuestiones sobre el origen de este castillo de Bédar, o mejor dicho, de lo que había previamente en la cima amesetada del cerro antes de que se construyera el castillo.
Ponderal de plomo probablemente ibérico (Bédar) de 14,98 gramos.
Como es una pregunta a la que solo un estudio arqueológico reglado podría darnos respuesta, y ante las pocas posibilidades hoy en día de que se realice en Bédar algo parecido a lo que se ha hecho hace poco en la vecina Mojácar la Vieja, nos tendremos que contentar con algunas especulaciones al respecto de esta curiosa e inesperada pieza.
Tratándose probablemente de un ponderal, es el peso uno de los datos que más nos pueden interesar. Con casi 15 gramos de peso, este ponderal nos recuerda mucho a varios de los estudiados procedentes de la vecina zona de la Contestania ibérica (vecina en su tiempo de la Bastetania, donde se ubica el pueblo de Bédar actualmente) y publicados en el artículo de Ignacio Grau Mira y Jesús Moratalla Jávega del Área de Arqueología de la Universidad de Alicante (La regulación del peso en la Contestania ibérica. Contribución al estudio formal y metrológico de las pesas de balanza). En este artículo se describen ponderales típicos en forma de disco, muchas veces perforados para facilitar su transporte mediante un alambre o vástago central, pero no siempre.
Estos discos podían estar fabricados en bronce o plomo, teorizando con la posibilidad de que los de bronce, más perfectos y de pesos más constantes, serían los modelos a partir de los cuales se realizarían copias en plomo, material sujeto a más posibles variaciones en el tiempo, para su utilización en el día a día. Estos discos raramente llevan signos o marcas, pero si la dicha perforación central para el transporte o diferentes muescas, que podrían interpretarse como algún tipo de soporte que facilitaría poder guardarlas en algún tipo de recipiente.
El estudio de los pesos parece indicar un sistema predominantemente basado en la dracma griega, de 8,6 gr. en el siglo IV a. C; otro en una unidad de 7,2 gr. durante el s. III a. C, y una época final en la que se basaría en los 7 gr. o incluso menores.
Es interesante destacar el hecho de que este tipo de ponderales están típicamente ligados al mundo ibérico, sin que existan paralelos tipológicos en otras culturas. Nuestro probable ponderal, de casi 15 gramos de peso, correspondería perfectamente a un múltiplo de las unidades que se mencionan. Dejamos, por lo tanto, este elemento de reflexión, que sin duda nos lleva a interesantes posibilidades para un castillo de origen ciertamente desconocido.
Típico aspecto de un ponderal hispano-árabe de dinar (Cadima), de bronce de forma rectangular y con leyendas. La religión musulmana era muy exigente en cuanto a la exactitud de los pesos.
Aprovechamos también para recordar que todos los que encuentren restos claramente arqueológicos, han de llevarlos lo antes posible a las autoridades competentes, pues eso marca la ley. Sin embargo, y sin ánimo de criticar a las autoridades competentes (que solo se limitan a hacer su trabajo, es decir, hacer cumplir la ley), creemos que sin duda la legislación vigente no facilita en absoluto que la gente colabore en estos aspectos.
No nos referimos al espinoso asunto de los buscadores de metales o de las redes, más o menos organizadas, de expolio. Nos referimos a los labriegos que trabajan en los campos, senderistas, trabajadores en pequeñas obras, que pueden llegar a encontrar algún tipo de resto de este tipo. Está claro que si el campesino o en la pequeña obra, se encuentra algo, siempre que pueden lo ocultan, destruyen o tapan. No es de extrañar, esas cosas solo significan problemas. Cuando se habla de detectoristas de metales, son delirantes los argumentos que se utilizan para no aplicar una legislación más parecida a la inglesa (de efectividad más que probada ya que no está prohibido fuera de zonas arqueológicas y todo descubrimiento importante conlleva un reconocimiento y una recompensa económica en función de la importancia del hallazgo), y es que claro, nosotros, pobres españoles, no estamos preparados moralmente para tal responsabilidad. En otras palabras, somos genéticamente maliciosos y con una tendencia natural a delinquir si no se nos vigila y sanciona de forma permanente.
Reconstrucción artística del aspecto que debio tener el casillo de Bédar y el pequeño poblado que se encontraba a sus pies, ¿Bédar la Vieja?
Claro que, viendo el diferente criterio que parece seguirse cuando el que destruye yacimientos son grandes empresas o constructoras (y ejemplos podríamos dar bastantes solo en Almería), no es de extrañar la desconfianza generalizada en la legislación vigente. De esta manera se da la hipocresía casi permanente de ver como desaparecen yacimientos enteros bajo campos de lechugas o urbanizaciones sin ninguna consecuencia, mientras que se publican esporádicamente heroicas actuaciones en mercadillos para requisar monedas en venta de origen dudoso o cazan a algún particular que intenta vender algunas monedas por ebay que habrá sacado con detector y que, desde luego, no le iban a sacar de pobre.
Como no podía ser de otra forma, la historia minera de Bédar ha dejado muchas historias, hombres valientes que se enfrentaban a los numerosos peligros del trabajo en la mina con tal de llevar un jornal a sus hogares.
El puesto de mecánico del cable no era de los más sencillos. Para empezar no podían permitirse tener fobia a las alturas, los desperfectos y averías en las columnas y en el cable exigía subir a las columnas y, en ocasiones, desplazarse por el cable. Esto desde luego suponía un riesgo importante, sobre todo cuando no había los sistemas de seguridad que hoy en día existen para hacer este tipo de trabajos con seguridad.
Antes lo más habitual era desplazarse utilizando las mismas vagonetas, así lo atestigua unaccidente acaecido en 1891. El guarda del antiguo cable Bédar-Garrucha de la Compañía de Águilas se encontraba recorriendo la línea de 17 kilómetros montado en una de las vagonetas, su trabajo consistía en ir engrasando la línea. Cuando se encontraba ya cerca de la estación de Garrucha, una de las anillas que sujetaban su vagoneta al cable se abrió y cayó desde una altura de unos 10 metros, muriendo al instante.
El cable que construyó Hierros de Garrucha para llevar el mineral desde las minas de Serena hasta Los Gallardos (algo menos de 4 kilómetros) empezó a funcionar en 1956 y su mantenimiento estaba encargado a la empresa «García de Legarda, Hijo». El mecánico, Juan Girona, era sin duda un hombre excepcional. No sentía ningún respeto por las alturas y sus reparaciones del cable, a veces a muchos metros de altura, eran espectáculos dignos del mejor espectáculo de equilibristas.
Juan Girona Gallardo
A veces ocurría que el cable, a su vez compuesto de diferentes cables más pequeños, sufría desperfectos y se deshilachaba. Estos cables rotos podían hacer descarrilar las vagonetas. Alguien debía entonces acercarse para cortar estos filamentos con unas tenazas, y ese era Juan Girona.
Sin embargo Juan no utilizaba una vagoneta para realizar estas tareas, era demasiado arriesgado acercarse utilizando el motor del propio cable. Juan tiró de ingenio e inventó él mismo lo que necesitaba. Con el marco de una vieja bicicleta de acero y los pendientes de dos vagonetas (el sistema de enganche con rodaduras que permitía a la vagoneta desplazarse por el cable) dio instrucciones al taller para que le construyeran lo que vendría a ser una original bicicleta para cable aéreo. Conectando la cadena de la bicicleta a una de las rodaduras, podía desplazarse por el cable sin necesitar de ninguna ayuda externa.
Juan Girona trabajando en Alicante después del cierre de las minas.
Quien lo vio en acción en el barranco Baeza, donde a más altura discurría el cable aéreo, no olvidan el «espectáculo» que suponía ver a ese hombre moviéndose por el cable con su extraño artefacto, un espectáculo de vértigo.
Estamos en el punto culminante de las fiestas de agosto en Bédar, en plena fiesta de Los Moriscos, que ya debe ir por la décima edición. No publicamos fotografías de esta fiesta ya que hay muchas, junto a videos, que circulan por las redes sociales.
Sí que recordamos que este domingo 5, a las 22:00, se realiza la función teatral en la plaza del ayuntamiento, «El Club de las Solteras», que promete ser muy divertido. Intentaremos conseguir alguna grabación para los que no puedan ir a verlo, pero por el momento no hemos encontrado a nadie que nos quiera «prestar» tal servicio, son de esas cosas típicas que pasan en Bédar.
Sí que nos ha llamado la atención un «spot» de un video promocionado por el Ayuntamiento de Bédar, con el nombre de «Regreso» por parte de ActúaCórdoba, que pueden ver a continuación:
Este video es la confirmación de que, con el tiempo, el municipio se ha ido concienciando en el potencial turístico de su pasado minero…»las posteriores generaciones no han ocultado tu pasado».
Y ciertamente el pasado, aunque no ocultado, sí que ha estado bastante olvidado. Durante estos últimos 14 años hemos realizado avances importantes, aunque todavía falta trabajo por realizar. Aún todavía quedan aspectos de la historia minera de Bédar totalmente olvidadas, como es el caso que nos ocupa, la mina de La Fe.
Plano que indica la posición de la concesión minera de La Fe con respecto a Bédar. Su posición entre minas que fueron explotadas intensamente como Unión de Tres Amigos o El Negrito, hacía prever la presencia de mineral.
Indicios de óxidos de hierro en las paredes de roca del barranco.
Vista de Bédar desde la mina Unión de Tres Amigos.
Esta concesión minera se demarcó en el paraje de la Loma de las Yeseras, en febrero de 1884, y se encontraba junto a la importante concesión de Unión de Tres Amigos, con la que compartía linde.
No era propiedad de ninguna de las grandes compañías mineras que explotaron las minas de Bédar. La mina pertenecía a Francisco Ruiz Carrillo, un contratista local de Bédar, uno de los diversos mineros locales que aprovechaban la presencia del ferrocarril y el cable aéreo para explotar minas que, de otra forma, no hubieran sido rentables.
En este tipo de minería, de la cual conocemos varios ejemplos en Bédar, dependía financieramente de las grandes compañías, que o bien ponían a disposición el material necesario, o avanzaba dinero a cuenta del mineral que posteriormente extraían. Para las grandes Compañías era un negocio rentable, pues se ahorraban el tener que utilizar sus propios jornaleros, y solo pagaban por el mineral extraído, evitando así todo riesgo.
Terrenos que ocupaba la antigua concesión minera de la Fe. Las zonas con restos de explotaciones se encuentran a muy poca distancia del antiguo camino de Bédar a Vera, que seguía la dirección del carril que se dirige hacia la derecha en la fotografía.
Vista de El Curato y al fondo Mojácar y Turre desde terrenos de la concesión.
Labores mineras junto al barranco.
Sin embargo, la explotación de esta mina no parece que fuera muy exitosa. en 1897 el ferrocarril de los Chávarri se puso en marcha, cantidades importantes de mineral de hierro eran extraídas de la mina Unión de Tres Amigos. Fue entonces cuando Francisco Carrillo quiso reclamar como suya parte de esta mina de Unión de Tres Amigos, justificándose en el hecho de que ésta estaba mal demarcada. Pero poco pudo hacer Francisco Ruiz contra la todopoderosa sociedad minera vizcaína.
Podría creerse que su posición justo al lado de una mina rica daba esperanzas de poder encontrar grandes cantidades de mineral. Sabemos que Francisco Ruiz firmó un contrato con la Compañía de Águilas por la que recibió 1000 pesetas a cuenta de minerales, pero llegado el mes de julio de 1897, todavía no habían podido dar con cantidades explotable. Si había hierro, sin duda estaba a gran profundidad, y solo con la ayuda de la sociedad Chávarri, que ya había avanzado bastante en Unión de Tres Amigos, podía tener alguna posibilidad de llegar a él.
Esta es toda la información que hemos podido recuperar con respecto a esta mina, lo que no está nada mal si tenemos en cuenta la poca documentación que se ha conservado. Faltaba la obligada investigación de campo, tanto para confirmar esta historia como para poder hacerse una idea de si finalmente la explotación de Francisco Ruiz pudo pasar de un mero intento.
Pequeña explotación a cielo abierto en el punto 1. Se trata de la explotación de un pequeño afloramiento de óxidos de hierro que no tuvo continuidad a tenor de lo observado.
Galería número 3 efectuada sobre unos indicios de mineralización en la ladera del barranco.
Frente de la galería número 3 en estéril, tras un recorrido de unos 6-7 metros.
Galería número 2, también sobre indicios de mineralización, con los mismos resultados que la galería número 3.
Frente de la galería número 2.
Cantera en el punto número 4.
Marcas de martillo neumático en la cantera del punto número 4.
La localización de la mina fue fácil dado a su posición a la importante y bien conocida Unión de Tres Amigos. La exploración del terreno no nos decepcionó, con la localización de dos pequeñas labores a cielo abierto, dos galerías de exploración de pocos metros de desarrollo y algo que no habíamos encontrado antes, los vestigios de un antiguo sondeo.
En el plano indicamos la posición de estos restos mineros. Con los números 1 y 4 identificamos las pequeñas explotaciones a cielo abierto, realizadas en dos zonas con indicios de mineralización de hierro en superficie, pero que tal y como parece resultaron de muy poca importancia. El número 4, en particular, se encuentra en la parte superior de un cerro.
Agujero de perforación de la sonda ante la galería número 2, que dejaron sin tapar. Alguien se ha preocupado en protegerla con un ladrillo decorativo de cemento para evitar que pequeños animales caigan dentro.
Con los números 2 y 3 se indican las dos pequeñas galerías. Justo delante de la galería número 2 es donde encontramos una perforación vertical en una pequeña plataforma junto al barranco, con un diámetro de unos 30-40 centímetros y con una profundidad que no hemos podido calcular, pero que debe superar los 20 metros.
Los restos, una vez más, confirman los datos documentales. Al parecer, tras realizar los trabajos sobre los crestones de mineral en superficie, pronto vieron que no tenían continuidad. Las dos galerías de exploración también dieron con una capa estéril. Ante estos decepcionantes resultados, solo quedaba ver si realmente había mineral en profundidad, de ahí a que realizaran el sondeo, que no debió ser para nada satisfactorio. Por la cantidad de mineral de hierro que se pudo haber extraído de las dos pequeñas canteras que se observan, difícilmente se pudo haber compensando ni siquiera la cantidad de dinero adelantada por la Compañía de Águilas.